Los bancos helenos estarán cerrados los seis próximos días

¿Qué es un corralito y cómo será el caso griego?

El último antecedente es el de Chipre en 2013

El Banco de Grecia pide establecer restricciones a las operaciones bancarias

Cinco Días te explica cómo funciona la deuda de los países. Simpleshow

La zona euro se adentra hoy en territorios ignotos, con la introducción del corralito financiero en Grecia. Esta es una medida política que busca controlar la salida masiva de depósitos bancarios. Su objetivo es evitar la quiebra del sistema bancario en un momento en el que la liquidez del mismo no puede hacer frente a la fuga de dinero. No en vano, el propio sistema bancario hace imposible que las entidades financieras puedan hacer frente a todos los depósitos de los clientes, toda vez que la mayor parte está en circulaciión en forma de créditos.

¿Qué es un corralito?

El corralito financiero es una medida política que busca controlar la salida masiva de depósitos bancarios. El objetivo de la iniciativa es evitar la quiebra del sistema bancario en un momento en el que la liquidez del mismo no puede hacer frente a la fuga de dinero. Ante esta situación, los Gobiernos intervienen instaurando un límite a la cantidad de dinero que se puede retirar de los cajeros. Durante el tiempo que dure el corralito, la actividad económica de las familias y empresas se ve muy mermada.

Su origen se remonta a diciembre de 2001, cuando el Gobierno argentino de Fernando de la Rúa decidió limitar la libre disposición de dinero en efectivo de plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorros.La medida se prolongó hasta el 2 diciembre de 2002, día en el que se decretó la liberación de los depósitos retenidos.

¿Cómo funcionará el corralito griego?
Las entidades bancarias griegas cerrarán hasta el 6 de julio (también permanecerá con las puertas cerradas la Bolsa de Atenas), periodo que puede modificarse por decisión del Ministerio de Finanzas. El documento especifica que el primer día del cierre de los bancos, los cajeros funcionarán un máximo de 12 horas.

Se podrán realizar pagos con tarjeta en el interior del país, así como transacciones internas a través de los servicios bancarios de las páginas web. Los desembolsos a través de tarjetas de prepago se podrán efectuar con el límite que tenían antes de la puesta en marcha de estas restricciones.

Las medidas no se aplicarán a los turistas, quienes podrán realizar transacciones y retiradas de dinero en los cajeros automáticos utilizando las tarjetas de crédito o débito emitidas en sus países de origen. Las transacciones al extranjero se limitarán a operaciones de primer necesidad como la compra de medicinas o el pago de costes médicos.

El pago de las pensiones está excluido de las restricciones y los bancos anunciarán en qué oficinas se realizará su abono.

El corralito entra en vigor en un momento especialmente sensible, pues coincide con el pago de pensiones y salarios, así como con el vencimiento de facturas.

El caso de Chipre

El 28 de marzo de 2013, diez días después de que el BCE decretara del cierre de los bancos chipriotas, las entidades abrieron sus puertas, pero no a pleno rendimiento. A lo largo de siete días el país se encontró bajo el paraguas de un corralito.

La retirada de efectivo en cajero y ventanilla se limitó a 300 euros por cuenta y día. Junto a esta medida también se impusieron limitaciones a los movimientos de capital, como el pago con tarjeta en el extranjero (5.000 euros al mes por cuenta y cliente) y se prohibió la transferencia de fondos por vía electrónica salvo autorización previa. Estas medidas se efectuaron después de que Chipre y el Eurogrupo llegaran a un acuerdo para la recepción de 10.000 millones en forma de rescate a cambio de pérdidas para los depositantes, incluidos depósitos garantizados de hasta 100.000 euros.

Control de capitales

La debilidad de la banca griega, dependiente de la liquidez de emergencia que el BCE mantuvo, pero no elevó, el domingo, abre la puerta a un territorio inexplorado en el que podría establecerse un control de capitales.Esta medida implicaría, por ejemplo, prohibir a los ciudadanos griegos sacar dinero del país, algo que iría en contra de la unión monetaria y de la libre circulación de capitales que imperan en la zona euro.

Ayer, el ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, abrió la puerta de forma velada esta posibilidad en unas declaraciones a la cadena británica BBC. "Haremos todo lo posible para minimizar el lastre para nuestra gente, consecuencia de la negativa de Europa a garantizar nuestros derechos democráticos”, dijo. Poco después el Ministerio de Finanzas desmintió estar a favor de imponer controles de capitales.

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