El consumo medio baja un 0,2% y acumula seis años de caída

La recuperación no llega todavía al gasto de los hogares

Las familias elevan el gasto en compra de vehículos, seguros sanitarios y restaurantes

Siguen reduciéndolo en muebles, telecomunicaciones y vivienda

La Encuesta de Presupuestos Familiares, hecha pública esta mañana por el INE, es la fotografía más fiable de la evolución del consumo de los hogares, ya que analiza los resultados de las preguntas realizadas a 24.000 personas. Y la primera conclusión que se puede extraer de la misma es que la recuperación económica, iniciada en 2014 (el PIB creció un 1,4% y volvió a tasas positivas tras seis años de retroceso), no ha llegado todavía a los familias, que siguen reduciendo su consumo.

Esta partida bajó un 0,2% el pasado ejercicio hasta los 27.038 euros por hogar, lo que supone el nivel más bajo de la serie histórica que mide el INE desde 2006. En los seis años de crisis, el gasto medio de un hogar ha retrocedido desde los 31.711 hasta los 27.038 euros, lo que supone un ajuste del 14,7% en términos relativos y de 4.673 euros en términos absolutos. El mayor ajuste se produjo en la partida de transportes, en el que se pasó de un desembolso medio de 4.343 a 3.227 euros (1.116 euros, un 24% del total del recorte de gasto). Este ajuste está muy relacionado con el desplome de la venta de vehículos o la menor utilización del transporte aéreo o ferroviario.

Peso de la crisis en el consumo de los hogares ampliar foto

De los 12 grupos que analiza el INE, todos han retrocedido con fuerza durante la crisis, con la excepción del gasto realizado en vivienda, agua, electricidad y combustibles, que ha subido un 1,2% en ese período. La explicación reside en que esta partida es la única en la que no han podido o no han querido hacer ajustes los hogares y ya representa en 2014 el 32,4% del presupuesto total de las familias.

La caída del IPC y de los precios de la vivienda alivian la factura de gasto familiar

Además de constatar que la recuperación no ha llegado a los hogares, los datos del INE muestran como la evolución del gasto no ha sido igual en todas las familias. El factor que determina la mayor o menor propensión de los hogares a consumir es si el principal sustentador en términos económicos está ocupado o parado. Así, el gasto medio cuando este está ocupado es de 30.669 euros, 3.631 por encima de la media, mientras que si está parado baja a 17.033 euros, 10.005 menos que la media. En el caso de que el sustentador esté jubilados, el gasto también se sitúa por debajo de la media (25.390 euros). Un dato que no es nada baladí si se tiene en cuenta que a finales de 2014 había 4,5 millones de personas desempleadas, un colectivo que seguramente seguirá conteniendo el gasto a la espera de encontrar un empleo. Además, el proceso de moderación e incluso de devaluación salarial, especialmente intenso en los tres últimos años, ha restado poder adquisitivo a los trabajadores, que tan solo se ha visto compensado en parte por el desplome de la inflación durante el pasado ejercicio. Los precios de consumo cayeron un 0,2% en 2014 mientras que el alza media salarial pactada en convenio fue del 0,57%, lo que produjo la primera ganancia de poder adquisitivo desde el inicio de la crisis.

Cambio de tendencia en 2014

La estadística muestra que el pasado ejercicio ya se produjo un cambio de tendencia en el consumo que, sin embargo, no fue suficiente para que el dato global por hogar reflejara un incremento. De las 12 partidas que analiza el INE, en nueve de ellas se ha producido un crecimiento del gasto, la mayoría ligada a consumo. El más importante se ha producido en la compra de vehículos, en la comida y bebida fuera del hogar y en servicios médicos (fundamentalmente seguros sanitarios), con alzas medias del gasto de 117, 77 y 71 euros, respectivamente. 

La fuerte caída de precios de consumo y la devaluación de los precios de las casas también ha tenido un efecto balsámico en las cuentas de los hogares. Las dos partidas en las que más se ha recortado el gasto han sido los alquileres, con 121 euros menos por familia, como consecuencia de la bajada de los precios, y los productos alimenticios, por la caída de precios, con 67 euros menos por familia.

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