Tsipras ha amenazado con no pagar al FMI el 30 de junio si no hay acuerdo

El desafío de Grecia divide a la troika y pone los contactos al filo de la ruptura

Ninguna de las partes logran buscar vías de acercamiento

El Banco de Holanda dice que cortará la liquidez a la banca helena en caso de impago del país

El ministro de Finanzas griego, Yanis Vaorufakis.
El ministro de Finanzas griego, Yanis Vaorufakis. AFP

Las negociaciones entre Grecia y la zona euro han entrado en un inquietante impasse, con la troika dividida e incapaz de responder al desafío de Atenas. Las dos partes se verán las caras el viernes, como muy tarde, pero el tono del enfrentamiento va a más. La Bolsa griega descendió otro 4,77%.

Por unas horas, las negociaciones entre Grecia y sus acreedores se han paralizado, no tanto porque hayan decretado una tregua como por la incapacidad de una y otra parte para buscar vías de acercamiento. Grecia y la zona euro siguen afilando sus posiciones con vistas a la reunión de mañana en Luxemburgo, donde los ministros de Economía de la zona euro intentarán por enésima vez desbloquear las negociaciones sobre el rescate. Fuentes comunitarias no descartan que la reunión se prolongue hasta el viernes y que, si no hay acuerdo, el debate se traslade a los jefes de gobierno, que el próximo jueves, como muy tarde, tienen previsto celebrar una cumbre europea en Bruselas.

La jornada del martes transcurrió así entre duras declaraciones de una y otra parte, pero sin ningún avance significativo. El primer ministro griego, Alexis Tsipras, acusó a los acreedores de “querer humillar” a Grecia y actuar solo “por motivaciones políticas”. La canciller alemana, Angela Merkel, se limitó a lamentar la falta de avances, pero añadió que corresponde a Grecia ofrecer una solución aceptable para sus socios.

Atenas ha descartado hoy presentar nuevas propuestas y la troika (CE, BCE y FMI) se mantuvo a la espera, aunque cada vez con más dificultades para disimular su división. La Comisión insiste ahora en presentarse como mediadora aunque forma parte desde 2010 de las instituciones que han negociado y vigilado el cumplimiento de los ajustes y recortes de dos rescates que se han tragado casi un cuarto de billón de euros sin devolver a Grecia a los mercados. ElFMI insiste en la necesidad de proceder a una nueva reestructuración de la deuda griega, para aliviar la carga de la recuperación y permitir que el país resucite económicamente. Y el BCE ha descartado que la salida del euro sea la solución para Grecia y admitió que una parte de la debacle económica se debe a fallos de origen de la Unión Monetaria.

La suspensión de las negociaciones ha dejado por ahora todo el protagonismo al Banco Central Europeo, que en su reunión de hoy analizará la posibilidad de endurecer las condiciones de financiación de Atenas mediante un recorte (haircut) mayor en los títulos griegos que acepta como aval para conceder liquidez. Los analistas no esperan, sin embargo, que el BCE cierre el grifo de manera definitiva, aunque los miembros más duros del consejo, como el Bundesbank alemán, han advertido que el tiempo se agota para Grecia. El BCE, sin embargo, necesita el voto favorable de dos tercios del consejo para suspender la liquidez, una mayoría que no parece existir aún.

Es más, el gobernador del Banco de Holanda ha afirmado que el BCE cortará el acceso de los bancos griegos al fondo de liquidez de emergencia en caso de impago del país. Es la primera vez que se concreta en qué caso desenchufaría el BCE la respiración asistida de la banca helena.

Según medios griegos, Tsipras ha amenazado con no pagar al FMI el 30 de junio si no hay acuerdo. Entraría en una lista de morosos en la que solo han figurado países como Haití, Irak, Congo o la antigua Yugoslavia, en los momentos más dramáticos de su historia.

La Justicia da el visto bueno al programa de compras del BCE

El Tribunal de Justicia europeo falló ayer a favor del programa de compra de deuda aprobado por el BCE en 2012 y cuya mera formulación, aunque nunca llegó a ponerse en práctica, sirvió para apagar el fuego de la crisis de deuda en la zona euro.
La sentencia señala que el programa de compra de 2012 (conocido como OMT por sus siglas en inglés) respeta las normas previstas en el Tratado de la UE y entra dentro del ámbito de la política monetaria en la que es competente el BCE. Los jueces señalan que la OMT no viola tampoco el principio de la proporcionalidad. Y, si el BCE llegara a ponerla en marcha, se disponen de suficientes salvaguardas para evitar una distorsión en el mercado de deuda o que se transforme en una financiación de los Estados, que está prohibida por el Tratado de la UE.
La decisión de la Justicia europea supone un respaldo para el BCE, ya que en enero de este año anunció un programa de compra de deuda por 60.000 millones de euros al mes, que puso en marcha en marzo.
El caso nació en Alemania, donde varios políticos, profesores y ONG denunciaron ante el Tribunal Constitucional alemán al Gobierno de Angela Merkel por no haber intentado frenar la OMT ante el Tribunal de Justicia europeo.El órgano judicial germano elevó a la Justicia europea una consulta prejudicial, la primera en su historia. Ahora, el Tribunal de Justicia europeo da la razón al banco central.

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