Las condiciones de producción en Italia lo ponen en riesgo

El convenio de Vueling se estanca en pleno conflicto con el Sepla

Un avión de Vueling toma tierra en el aeropuerto de Barcelona El Prat.  Getty Images
Un avión de Vueling toma tierra en el aeropuerto de Barcelona El Prat. / Getty Images

Vueling afronta una situación inesperada tras sacar adelante un principio de pacto para el segundo convenio colectivo de pilotos hace ocho meses. La aerolínea de IAG creía conquistada la paz laboral por cuatro años con su millar de tripulantes de cabina, pero la Dirección General de Empleo exigió subsanaciones, entre otros en el primer artículo, y tumbó el documento. Una circunstancia que coincidió con el cambio al frente de la sección sindical del Sepla en Vueling, el pasado noviembre, lo que ha complicado la posibilidad de enmendar el artículo de la polémica.

El resultado es que el convenio está sin publicar, mientras las posturas entre la dirección y el sindicato se alejan en las últimas semanas con el riesgo de que el texto tenga que ser revisado punto por punto, algo que rechaza de plano la compañía.

Reunión en plena borrasca

La dirección de Vueling y los pilotos del Sepla tienen hoy prevista una reunión para abordar las diferencias entre ambas partes sobre la producción de la compañía en Italia. Vueling cuenta con una base principal en Roma con pilotos desde primeros de mes.

El arranque del convenio se refería a su alcance: “Afecta a todos los pilotos de la plantilla de Vueling”, decía el texto, copiando el del primer convenio, y a continuación ampliaba que “abarca a todos los centros y lugares de trabajo que Vueling tenga establecidos o establezca en el futuro respecto a aquellos pilotos de la misma contratados en España”. Fuentes del sector explican que el convenio registrado en este país no puede extrapolarse al personal contratado en el extranjero, como es el caso de los pilotos que operarían en Italia.

La dirección propuso suprimir el punto, mientras el sindicato defiende su integridad por tratarse de una garantía para que la producción se mantenga en la empresa y se respete un escalafón único para los pilotos. “Si se suprime ese punto, se rompe el equilibrio del convenio y deberíamos negociarlo todo desde el principio”, explican desde el frente de pilotos.

Otro de los puntos rechazados por la autoridad laboral, argumenta Vueling, es que el Sepla tenga la exclusividad para negociar.

Aprobado por la mínima

El borrador de convenio salió adelante con solo nueve votos de diferencia a favor, pero era rechazado por el equipo que entonces se presentaba a las elecciones y que hoy dirige el Sepla en la firma catalana, encabezado por José María Font. “Es complicado aceptar subsanación alguna cuando la lista del actual Sepla llevaba en su programa la oposición al propio convenio”, dicen fuentes sindicales. Sin embargo, el equipo de Font sometió el asunto de la subsanación a la plantilla y esta votó favorablemente a la negociación para arreglar el primer artículo. Meses después, el asunto se enquista.

El colectivo teme que Vueling abra producción en Italia bajo otra identidad societaria y sin tener en cuenta ni el convenio ni el escalafón de pilotos para el equipo de la base principal de Roma. En este contexto, y tras el despido de dos delegado sindicales y el expediente al presidente del Sepla, crecen las discrepancias. La empresa asegura que contrata en Italia bajo las mismas condiciones que en España y que los copilotos que se establezcan en Roma tienen garantías de vuelta progresando a comandantes. El Sepla quiere garantías, como un acuerdo privado, y respeto al escalafón.

El primer convenio de Vueling viene de octubre de 2010 y fue negociado, entre otros, por el hoy presidente de Iberia, Luis Gallego. El objetivo fue remontar las pérdidas. Cuatro años después, con Vueling disparando su producción y comprando aviones, el Sepla pedía mejoras en el convenio, cuya negociación se cerró con concesiones como un mayor grado de temporalidad (del 20% al 35%) o la paralización de promociones si la compañía no alcanza objetivos. Todo para mantener la producción en casa, lo que el Sepla ve ahora en riesgo.

El melón de tierra y TCP, abierto hasta final de año

Mientras crecen las diferencias con los pilotos, Vueling tiene abierta la negociación con los sindicatos CC OO y Stavla para lanzar el segundo convenio de los tripulantes de cabina de pasajeros (TCP). Y en la misma mesa se trata el primer convenio para el personal de tierra.

En octubre de 2014 fue CCOO el que denunció el texto que regula a los TCP en busca de abrir las negociaciones que podrían culminar en el último trimestre de este año con el segundo convenio. Fuentes solventes aseguran que CC OO y Stavla se reparten la mesa al 50% y tienen ultimada una posición conjunta. Las negociaciones con la dirección de la aerolínea deberían tomar impulso a la vuelta de las vacaciones de agosto.

Pero de nuevo sale a colación el convenio de los pilotos. Los sindicatos de los asistentes en vuelo han reclamado a la empresa una interpretación económica del preacuerdo con el Sepla al entender que han mejorado las condiciones salariales. Se buscaría, de este modo, igual trato para las azafatas y personal de tierra.

Este último colectivo, representado principalmente por CC OO, esta formado por la plantilla en oficinas, al carecer Vueling de servicios propios de handling. De este modo, la negociación de su primer convenio va paralelo al de los TCP y tiene la mirada puesta en la relación de la empresa con sus pilotos, que actúan como punta de lanza en el tira y afloja con el equipo que lidera el presidente Álex Cruz.

En el caso de las azafatas, los sindicatos han requerido información a centrales italianas para conocer el impacto de la apertura de operaciones de Vueling desde Roma. La conclusión inicial es que el personal contratado en ese país requerirá un convenio al margen del firmado en España si Vueling saca adelante la contratación de personal local.

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