Defiende un sistema basado en el conocimiento

El modelo productivo de Ana Botín

Ana Botín, ayer durante la junta de accionistas de Universia en Badajoz.
Ana Botín, ayer durante la junta de accionistas de Universia en Badajoz. EFE

Decía Benjamin Franklin: “La humanidad se divide en tres clases de personas: los que se resisten a moverse, los que aceptan el movimiento y los que lo hacen, los que actúan”. Con estas palabras inició la presidenta de Banco Santander y Universia, Ana Botín, su primera junta de accionistas como máxima responsable de este portal, que fundó su padre, Emilio Botín hace 15 años y que aglutina a 1.345 universidades de 23 países de Iberoamérica, celebrada este año en el Palacio de Congresos Manuel Rojas de Badajoz. Y aseguró que en la entidad financiera que preside lo tienen claro, ya que su prioridad es “contribuir al progreso de las personas, de las empresas y de la sociedad en su conjunto”.

Por ello, tal y como hicieron los fundadores del banco en 1857, que comenzaron a financiar el comercio entre España y Latinoamérica para generar empleo y prosperidad entre ambas regiones, la misión en estos momentos es ser “el mejor banco comercial, ganándonos la confianza y fidelidad de nuestros empleados, clientes, accionistas y de la sociedad”.

Se trata de un círculo virtuoso, para el que se requiere de un equipo motivado, comprometido y valorado, que irá un paso más allá para ayudar a los clientes. Si estos, a su vez, reciben un buen servicio “y les hacemos sentir especiales, nos considerarán suyos, y nos recomendarán a sus amigos”, sostiene Botín, convencida de que así “nuestros beneficios crecerán y aumentará la confianza de nuestros accionistas”. De esta manera, “podremos apoyar aún más a la sociedad y, por supuesto, a la universidad, lo que reforzará aún más el orgullo de pertenencia de nuestro equipo”, explicó.

El ascensor social y el talento

La falta de recursos no puede ser un obstáculo para que el mejor talento se quede sin acceder a los estudios. “Tenemos que lograr que todos tengan la oportunidad de desarrollar su potencial con independencia de su origen o capacidad económica”, señaló en la junta de Universia, Ana Botín.

Porque “la igualdad de oportunidades tiene que ser la pieza esencial de la universidad del siglo XXI”, ya que no solo promueve la movilidad social e impulsa el crecimiento, sino que permite una asignación de recursos más eficiente al movilizar el talento de todos. Y para que España aspire a estar entre los países líderes, “el mejor ascensor social es el que se basa en el conocimiento y el talento, es lo que nos permitirá superar la crisis y su peor legado, el desempleo”.

También, se refirió a cómo va a afrontar España los nuevos desafíos de un mundo en constante cambio, y señaló que si algo ha puesto de manifiesto la crisis económica es que es “necesario un nuevo modelo de crecimiento”. En este sentido, apuntó que “estamos en un momento de clara recuperación, y España crece por encima del 3% y a la cabeza de los países europeos”. Este dato, en su opinión, significa que se han hecho muchas cosas bien. Pero todavía queda un largo trecho, ya que, según explicó ante empresarios, políticos, rectores y representantes de 79 universidades españolas, el país se encuentra ante una disyuntiva.

Por un lado, “competir internacionalmente con productos de escaso valor añadido a base de salarios y costes bajos”. Esto es, según Ana Botín, “incompatible con nuestra aspiración de país”. Y, por otro lado, “avanzar hacia un modelo productivo basado en el conocimiento, como vía para mejorar nuestro nivel de desarrollo y bienestar”. O lo que es lo mismo, el progreso económico y social de una economía avanzada se mide en talento, en lograr aportar valor en el proceso productivo.

Todo ello, apuntó la presidenta de Banco Santander, exige de un esfuerzo continuado y de la colaboración del sector público y privado, y de manera destacada de las universidades, de las empresas y de la administración. También demandó la creación, al igual que en el Banco Santander, de otro círculo virtuoso del conocimiento, esto es, de la investigación, del desarrollo y la innovación, aplicado todo a la empresa y a nuevos proyectos productivos.

En este sentido, se refirió a la necesidad de avanzar, “más y más rápido”, en desarrollo e innovación, en transformar el conocimiento en valor. Y aquí es necesario cerrar otro círculo. Porque “la ciencia y la investigación básica deben generar rentabilidad y estímulos para el sector privado”.

Para todo ello se requiere de un enfoque integral y global que incluya una política científica, que mejore la coordinación de las distintas administraciones públicas y defina prioridades estratégicas, así como políticas económicas con énfasis en la colaboración público-privada dirigidas a reforzar la estructura del tejido productivo, que hoy tiene un excesivo peso de micropymes y de sectores poco intensivos en conocimiento y tecnología.

Pero además se requiere, aseguró Botín, de avances en el gobierno de las universidades y de los centros de investigación, y de un sistema educativo y de valores más enfocado a la cultura del riesgo y el emprendimiento y sin rechazo social al fracaso.

Áreas de mejora en la universidad

‘RANKINGS’

La presidenta de Universia destacó que cinco universidades españolas se encuentran entre las mejores instituciones menores de 50 años del mundo, además de la producción científica que en 2013 representó el 3,6% de la producción mundial. Son logros para mostrarse orgullosos, pero no suficientes. “Nuestras universidades tienen que aspirar a mejorar su posición en los rankings internacionales”, señaló Ana Botín a los rectores. Entre otras razones, porque “nuestros públicos objetivos cada vez le prestan mayor atención porque miden y nos comparan a unos con otros”.

MÁS INVERSIÓN

Entre las áreas de mejora, por parte de las universidades, destacó la captación de más talento internacional, tanto de alumnos como de profesores. También es necesario adecuar de forma más eficiente la oferta docente a los nuevos perfiles profesionales, aumentar las patentes y la calidad de transferencia tecnológica, acrecentar la inversión en I+D+i, y el peso empresarial en su financiación, así como elevar los recursos económicos destinados a la educación superior.

FUTURO

Uno de los objetivos con el que nació Universia hace tres lustros fue el de crear un espacio de la educación superior iberoamericano. De hecho, en la Carta Universia Río, que se firmó el verano pasado en Brasil, donde se celebró la III Cumbre Internacional Iberoamericana de rectores, cuyo documento entregó Ana Botín hace unos meses al Rey Felipe VI y al presidente de México, Enrique Peña Nieto; se propone una guía para construir una sociedad basada en el conocimiento, el emprendimiento y la innovación. Según Botín, se debe ahondar en temas como la internacionalización, tecnologías digitales, colaboración universidad-empresa, financiación y el gobierno.

GOBIERNO

Botín defendió un marco que permita una mayor flexibilidad, agilidad, responsabilidad y transparencia en la toma de decisiones. Una gestión profesionalizada y eficiente.

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