Editorial

Reforzar el compromiso 'verde'

El compromiso de empresas y Gobiernos con las políticas de protección medioambiental está llamado a cobrar este año un renovado impulso en todo el mundo por dos grandes razones. La primera tiene que ver con la mejora de la coyuntura económica. Tras los largos años de la crisis, poco a poco el sector público y el privado vuelven a estar en mejor posición para atender con mayor margen de maniobra requerimientos éticos y sociales. A ello hay que sumar una segunda razón de carácter político e institucional. Aunque hoy se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, una iniciativa que la ONU puso en marcha en 1972, la cita clave en este ámbito será el próximo mes diciembre, cuando se celebre la Cumbre del Clima de París. De esa reunión internacional saldrá el convenio que sustituirá al Acuerdo de Kioto y fijará los criterios y objetivos de sostenibilidad medioambiental que se aplicarán en la mayor parte de los países del mundo durante los próximos años.

Como recordó el secretario de Estado de Medio Ambiente, Federico de Ramos, durante un desayuno organizado por CincoDías con representantes del sector público y privado, una legislación mediambiental ambiciosa y responsable no tiene por qué ir en contra del crecimiento económico, como tampoco depender de la ideología de los gobiernos que estén en cada momento en el poder. La gran asignatura de España en materia legislativa es precisamente esta –aspirar a una cierta estabilidad normativa en las grandes cuestiones–, más aún cuando la administración y cuidado de los recursos naturales hace necesario contar con la cooperación de gobiernos y organizaciones internacionales, empresas y ciudadanos.

La necesidad de que el sector privado de un paso adelante y renueve su compromiso ético en esta y otras cuestiones relacionadas con el bien común va más allá de las imposiciones de la legislación y debe aspirar a involucrar a todos los eslabones de la organización, desde la cúpula del consejo de administración hasta los empleados, proveedores y clientes. Para avanzar hacia ese objetivo resulta especialmente importante hacer uso de instrumentos de cooperación público privada, especialmente útiles en un contexto económico de recuperación en el que sigue siendo fundamental cumplir con los criterios de consolidación fiscal. A ello hay que sumar los requerimientos de una legislación medioambiental que cada vez será más exigente y cuyo régimen sancionador se hará notar de forma contundente en las cuentas de las empresas. Y el valor creciente de intangibles como el compromiso y la responsabilidad corporativa con una gestión eficiente de los recursos, un objetivo que interesa a los gobiernos, las empresas y los ciudadanos.

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