Tribuna

La recuperación es real

Las principales economías de la eurozona ya han publicado la composición de los PIB del primer trimestre y su saldo es muy positivo, permitiendo reafirmar el optimismo hacia el futuro próximo.

En Alemania, la fortaleza de la demanda interna ocasionaba el fuerte aumento de las importaciones y el retroceso de los inventarios que, a su vez, explicaban la moderación del crecimiento hasta el 0,3% trimestral a principios de 2015. Sin el efecto a la baja de ambas componentes, el PIB alemán hubiera avanzado un 0,8% trimestral gracias al buen comportamiento del consumo de los hogares, el revivir de la inversión y el destacado avance del gasto público.

El aumento del empleo, el ajuste de la inflación o las perspectivas favorables en la industria, ligadas a la debilidad del euro, incentivan el consumo y la inversión en Alemania, si bien el gran detonante de su revivir han sido los bajos tipos de interés y las mejores condiciones de financiación. Así, la composición del crecimiento germano cumple con las viejas demandas de sus socios y la demanda interna, comandada por el consumo de los hogares, se ha convertido en la protagonista. La consecución de una recuperación sólida y duradera en la eurozona depende de la demanda interna y, esta vez, Alemania sí está cumpliendo con su parte, aunque lo relevante es que hay más motivos para ser optimistas. El alumno rezagado entre los grandes países del euro, Italia, ha conseguido estabilizar su demanda interna si nos abstraemos del ruido de los inventarios, como confirmaban los ligeros avances interanuales del consumo y la inversión en el primer trimestre de 2015.

Por su parte, en Francia, los niveles de inversión de las empresas no financieras también se consolidan y el consumo de los hogares se muestra más dinámico, destacando el avance del gasto en los bienes de mayor valor añadido y los servicios, lo cual es sinónimo de bases sólidas del consumo.

No obstante, la gran protagonista junto a la demanda interna alemana es la española, pues registraba valores robustos al inicio de 2015 y solo moderaba después de un buen final de 2014. El consumo de los hogares españoles crecía un 0,7% trimestral y la inversión, un 1,3% trimestral (+6,0% interanual), respaldada tanto por la construcción como por los bienes de equipo. La evolución de ambas variables era lo realmente importante y no el extra inyectado al crecimiento por el gasto público, el cual se beneficiaba del año electoral y registraba su mejor trimestre desde principios de 2008.

Los datos respaldan la reactivación de la demanda interna en la eurozona y la importancia de este hecho radica en su peso en el PIB. El consumo privado representa el 56% del mismo, la inversión, cerca del 20%, y las exportaciones rondan el 44%, de las cuales el 45% van destinadas a la propia UEM. En suma, cerca del 96% del PIB está ligado al desempeño interno y, por este motivo, no puede darse una recuperación sólida y duradera sin mejoras decisivas en este ámbito.

Los indicadores y las perspectivas, a pesar de algunos altibajos, son positivas y hay motivos para esperar que la zona euro crezca un 1,5% en 2015. Esta es la cifra compartida por el consenso de analistas y también por grandes instituciones internacionales, entre ellas el BCE. Nuestro banco central, el próximo miércoles y coincidiendo con su reunión de política monetaria, reafirmará sus previsiones de un crecimiento del 1,5% este año y próximo al 2% en 2016 y 2017 para la eurozona, pudiéndose dar una ligera revisión al alza de sus estimaciones de inflación para 2015 y 2016.

El cuadro macroeconómico del BCE dará buena prueba de lo expuesto hasta el momento y del viento a favor de su estrategia, dejando vía libre a la institución para insistir en sus llamadas de atención. La recuperación es real, pero también cíclica, siendo necesario profundizar en las reformas y, sobre todo, implementarlas de forma efectiva, como adecuadamente volverá a recalcar Draghi. La eurozona debe crear un marco favorable para la actividad en un mundo cada vez más competitivo y en el que tomar 50 buenas medidas no es suficiente si otros articulan 60. La necesidad de aplicar reformas persiste y la atención debe estar puesta en los problemas de productividad de la eurozona y sus perjuicios sobre el crecimiento a largo plazo, teniendo que crear un entorno atractivo para impulsar la inversión empresarial más allá de sus recientes avances.

Francisco Vidal es jefe del Departamento de Análisis de Intermoney

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