"No es economía colaborativa, sino sumergida", dicen sus detractores

Uber se defiende en juicio alegando ser una “mera aplicación”

Protesta de los taxistas madrileños, en junio del año pasado.
Protesta de los taxistas madrileños, en junio del año pasado.

La compañía Uber ha alegado este jueves que es una mera “aplicación informática”, que se limita a poner en contacto a viajeros con conductores particulares, para defenderse de la demanda por competencia desleal interpuesta por la asociación de taxistas Elite, que pide la prohibición de sus actividades.

En el juzgado de lo mercantil número 3 de Barcelona se ha celebrado esta mañana el juicio por la demanda que Elite presentó contra Uber, compañía a la que acusan de enmascarar tras la ficción de la “economía colaborativa” un servicio de transporte de viajeros sin licencia legal.

El caso ha llegado ahora a juicio, meses después de que un juzgado de lo mercantil de Madrid ordenara cautelarmente el cese de la actividad del sistema Uber en toda España, al considerar que sus conductores carecen de autorización administrativa para desarrollar su labor, a raíz de una demanda de la Asociación Madrileña del Taxi aún pendiente de sentencia.

En el juicio se ha escuchado el testimonio de varios conductores de Uber -tres de los cuales fueron denunciados por la Guardia Urbana por llevar a pasajeros sin licencia en su coche particular-, que han explicado al juez como empezaron a dedicarse al transporte de viajeros a través de esa aplicación de móvil.

Los conductores han coincidido en explicar que nunca firmaron un contrato con Uber, pero han señalado que, antes de empezar a operar, acudieron a la sede de la compañía en Barcelona, donde se les facilitó un teléfono móvil con la aplicación descargada en la que podían empezar a recibir peticiones de viajeros. Tras contactar con ellos mediante la aplicación, los testigos utilizaban su propio coche para trasladar a los pasajeros y, posteriormente, era la propia compañía la que se encargaba de cobrar la tarifa, de la que el 80% correspondía al conductor y el resto a Uber.

Los testigos han añadido que tenían incentivos por transportar a viajeros en épocas de mayor afluencia de usuarios, por ejemplo coincidiendo con congresos o ferias internacionales, pero que se gestionaban su tiempo a su voluntad y aceptaban los traslados que querían.

Para la abogada de Elite, ese modo de funcionamiento demuestra que Uber mantenía una “relación laboral efectiva” con los conductores y que incumple las normas españolas y autonómicas por dedicarse al transporte de pasajeros sin las licencias preceptivas, lo que a su parecer “afecta directamente a la competencia desleal”. “Uber no es una empresa de economía colaborativa, es una empresa de economía sumergida”, ha sostenido la letrada, que pide al juez que declare que su actividad supone competencia desleal y la obligue a “cesar de forma inmediata su conducta”.

Por su parte, el abogado de Uber ha rechazado la acusación de competencia desleal porque, a su parecer, su compañía no se dedica al servicio de transporte, sino que es una mera plataforma de “intermediación electrónica” en el que “se pone en contacto a dos iguales a través de las nuevas tecnologías”. El letrado ha celebrado la “oportunidad” de que la justicia debata el encaje jurídico de las plataformas como Uber porque, a su parecer, se trata de “un mercado nuevo”.

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