Los 1.600 millones a pagar al FMI en junio fuerzan nuevas citas desde hoy

Atenas y la UE intensifican el diálogo a dos semanas del impago griego

El Ejecutivo griego pone en duda que pueda pagar 300 millones al FMI el 5 de junio. Varufakis advierte que no aceptarán nuevos recortes mientras Blanchard pide propuestas "coherentes".

El primer ministro griego, Alexis Tsipras.
El primer ministro griego, Alexis Tsipras.

El tiempo se agota. El largo tira y afloja que el Ejecutivo de Alexis Tsipras viene protagonizando desde su ascenso al poder el pasado enero con los acreedores de la antigua troika (Unión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) para desbloquear un plan de financiación para Grecia ha llegado a una situación crítica. A dos semanas de que el país incurra en impagos ante la imposibilidad de hacer frente a sus deudas fuerza a las partes a acercar posturas para esquivar el peor escenario.

Aunque el pago de los salarios y pensiones del país a finales de este mes “no se cuestiona”, según avanzó ayer el portavoz del Gobierno heleno, Gavriil Sakelaridis, el problema surge a la hora de encarar la devolución de 1.600 millones al FMI que Grecia debe realizar entre el 5 de junio, en que debe abonar un primer tramo de 300 millones, y el día 19 de ese mes.

“En la medida en que estemos en condiciones de pagar, pagaremos”, aseveró ayer Sakelaridis, según recoge Efe, advirtiendo eso sí que aunque el país “quiere ser puntual” hay que “tener en cuenta los problemas de liquidez que existen”. Problemas graves, a tenor de las declaraciones el sábado del ministro griego del Interior, Nikos Vutsis, que avanzó que “este dinero no se pagará, porque no está”.

Los puntos de fricción

Impuestos: El Gobierno heleno quiere modificar el impuesto del IVA heleno para situarlo en tres tasas, del 7%, el 14% y el entorno del 22%, pero sus acreedores le piden dos únicos tramos, en el 10% y el 23%.

Superávit primario: El objetivo inicial firmado al aprobar el segundo rescate del país marcaba un superávit primario del 3% si bien Atenas, que aspiraba a lograr un 1,2%-1,4% este año, barajaría ya solo alcanzar un 0,8%.

Líneas rojas: Aunque los acreedores de Grecia pugnan por un paquete de ajustes que garantice su estabilidad presupuestaria, el Gobierno de Tsipras se niega a recortar salarios públicos y pensiones o a acceder a desregular el mercado laboral.

Una situación límite en la que el país se juega su futuro, sus acreedores la credibilidad, y todos la solidez del proyecto europeo y la estabilidad de los mercados. Ante este nuevo abismo, el llamado “grupo Bruselas”, compuesto por los antiguos miembros de la troika, viene reuniéndose desde el sábado para preparar una nueva e intensiva ronda de negociaciones que arranca hoy.

Nuevas citas que Grecia ve con optimismo. “No sé si es un tema de horas, pero el objetivo del Gobierno es un acuerdo beneficioso para todos lo antes posible”, afirmó ayer el portavoz del Gobierno heleno.

Pese a la buena predisposición de las partes, lo cierto es que, de momento, las posturas siguen enconadamente enfrentadas. Así quedó de manifiesto ayer con las declaraciones de algunos de los principales protagonistas de pulso.

“El principal punto de conflicto, lo único que evita el acuerdo, es la insistencia de los acreedores en más austeridad, incluso a expensas de la agenda de reformas que nuestro Gobierno está dispuesto a adoptar”, adujo el ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, en un artículo de opinión publicado en la web Project Syndicate.

“Nuestro Gobierno no puede, y no lo hará, aceptar una cura que ha demostrado durante cinco largos años que es peor que la enfermedad”, remachó Varufakis en referencia al paquete de recortes que solicitan sus acreedores para desbloquear los 7.200 millones del segundo rescate al país que se mantienen congelados desde el pasado agosto.

El economista jefe del FMI, Olivier Blanchard, advirtió a su vez en una entrevista concedida al diario francés Les Echos que las medidas planteadas por Grecia son aún insuficientes para que logre un superávit presupuestario este ejercicio.

Aunque Blanchard aseveró mantener una “posición flexible” en el diálogo con Atenas, avanzó que solo desbloqueará nuevas ayudas al país “si, a cambio, existe un programa coherente” de ajustes por parte del Gobierno de Tsipras.

En medio de este cruce de declaraciones, y mientras el reloj corre, la Bolsa griega cedió ayer un 3% y la prima de riesgo helena subió de 1.087 a 1.091 puntos. Está por ver si las conversaciones de los próximos días contienen esta dinámica o por el contrario avivan una llama que amenaza con expandirse.

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