Santander se compromete a dar 40.000 becas hasta 2018

El Erasmus se expande a Iberoamérica

La propuesta de la Secretería General Iberoamericana, y presentada en el III Encuentro de Rectores de Universia, contempla una ayuda económica para formarse en cualquier país de América Latina, España o Portugal.

El Erasmus se expande a Iberoamérica

Se me abrió un mundo de posibilidades”. “Me abrió la mente porque pude conocer problemas y a gente de otras culturas”. “Supone una palmadita que te dice que sigas adelante, que vas por buen camino”. Son reflexiones de alumnos de distintos países de Iberoamérica que ya han vivido la experiencia de disfrutar de una beca de movilidad en esta región. Olo que es lo mismo, de una ayuda económica del llamado Erasmus iberoamericano. Se trata de una iniciativa similar a las becas de la Unión Europea para formarse en cualquier país de América Latina, España o Portugal. En esta ocasión, la propuesta parte de la Secretaría General Iberoamericana y fue presentada en el III Encuentro de Rectores de Universia, celebrado el pasado mes de julio en Río de Janeiro. La responsable de la idea, la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, se fijó como meta movilizar hasta 220.000 universitarios en Iberoamérica. “Me faltan 160.000 alumnos”, afirmó el pasado viernes en Madrid, tras adherirse Banco Santander a la Alianza para la Movilidad Académica Iberoamericana. La entidad, la primera organización en sumarse a este programa, se comprometió a financiar hasta 2018 un total de 40.000 ayudas económicas.

“Desde 1997 apoyamos a la universidad y a la creación de un espacio de educación superior en Latinoamérica, apoyando proyectos académicos, científicos y tecnológicos”, explicó el consejero delegado de Banco Santander, José Antonio Álvarez.

El consejero delegado de Banco Santander, José Antonio Álvarez, con Rebeca Grynspan, secretaria general iberoamericana (en el centro), con el documento de adhesión.
El consejero delegado de Banco Santander, José Antonio Álvarez, con Rebeca Grynspan, secretaria general iberoamericana (en el centro), con el documento de adhesión.

La Alianza para la Movilidad Académica, que se oficializó en el III Encuentro Internacional de Rectores de Universia, surge ante la necesidad de construir una plataforma para incrementar el intercambio entre estudiantes, profesores e investigadores en Iberoamérica. Previamente, en 2010, cuando se celebró la segunda cita internacional en Guadalajara (México), a la que asistieron 1.100 gestores de los principales campus de América Latina, España y Portugal, Banco Santander anunció la dotación durante los siguientes cinco años de 600 millones de euros a programas educativos, de los cuales 60 se destinaron a becas de movilidad, previsto para 15.000 universitarios y 3.000 investigadores de 360 universidades.

Cada beca rondará los 3.000 euros, con el viaje y la estancia incluidos

“El 34% de estos alumnos salía por vez primera de su país y el 43% procedía de familias no universitarias”, señaló el consejero delegado de la entidad financiera, José Antonio Álvarez, que destacó la necesidad de crear una intensa red de jóvenes profesores y universitarios, además de apostar por una “universidad más abierta y competitiva”. También recordó que en 2014, el banco destinó 110 millones de euros para apoyar proyectos académicos, científicos y tecnológicos en las universidades iberoamericanas, ayudando a su modernización, procesos de transferencia e internacionalización. La secretaria general iberoamericana destacó que la actuación de la entidad financiera es un ejemplo de la colaboración del sector privado, que “puede apostar por un bien común como la educación, y estoy convencida de que se otros se sumarán a nuestro esfuerzo”.

A pesar de ello, no es tarea fácil apostar por la educación, es un tema complejo, agregó Rebeca Grynspan. De esta manera la citada Alianza servirá para mejorar programas de ayudas económicas ya existentes, a través de la participación y articulación de los países participantes. “Tenemos iniciativas muy importantes en Iberoamérica pero no están relacionadas, por lo que necesitamos un sistema más cooperativo”, señaló. Asimismo, destacó la necesidad de plantear reglas para ofrecer “programas de becas más incluyentes” y facilitar la incorporación de países que están fuera de los circuitos existentes.

Sirva como ejemplo que en América Latina hay países en los que no existen programas de becas, como es el caso de Honduras. “Tenemos que ayudar a que las universidades entiendan qué es lo que hay que hacer y cuáles son los estándares exigidos para que sus alumnos también puedan beneficiarse. Sin educación superior no podremos salir adelante, y es necesario alinear la oferta productiva en favor de más innovación, ciencia y tecnología”.

Supone una oportunidad para que la mayoría de los alumnos salgan fuera de su país

La idea de este programa de movilidad, señaló la promotora de la iniciativa, nace del deseo de “imitar el Erasmus europeo, adecuándolo a las condiciones iberoamericanas”. E insistió, como el consejero delegado de Santander, en que más de dos terceras partes de la población universitaria latinoamericana pertenece a la primera generación de estudiantes en su familia, por lo que necesario apostar por la movilidad académica y la educación con el fin de abrir a los jóvenes un horizonte de nuevas oportunidades.

También afirmó que con las ayudas que cuentan hasta el momento no llegarán a completar las 200.000 en los próximo cinco años. “Ahora mismo para Iberoamérica debe haber entre 15.000 y 20.000 por año y necesitamos 40.000 anualmente”, ha indicado. En cuanto al presupuesto previsto para cada una de las becas, la secretaria general iberoamericana afirmó que oscilarán entre los 3.000 euros, dependiendo de los recursos económicos de cada familia, con el viaje y la estancia de seis meses incluidos.

Entre los requisitos necesarios para obtener una beca dentro del programa Erasmus iberoamericano, Grynspan señaló la necesidad de que exista una “reciprocidad entre las universidades”, o lo que es lo mismo, el mismo número de estudiantes que sale de una universidad tiene que llegar al mismo campus; y el “reconocimiento de créditos”, de manera instantánea.

España, un destino popular en Erasmus

Las conversaciones en tres idiomas, cenas temáticas, juramentos de amor de por vida, amigos para siempre... En teoría es una beca formativa pero en la práctica es mucho más. Para muchos es la primera vez que salen de casa, para otros, tal y como se recoge en el libro Cosas que nunca olvidarás de tu Erasmus (editorial Lunwerg, 16,50 euros) es la llegada a una gran ciudad, o al revés, descubrir el inmenso poder de la naturaleza en una zona alejada de los cinturones urbanos de origen. Es el momento, para muchos, de descubrir lo grande que puede ser el mundo. Y el comienzo de una nueva etapa.
El Erasmus es una de esas épocas, así lo aseguran quienes han vivido esa experiencia, que pasan por la vida tan intensa como breve, pero de las que se quedan en la memoria para siempre.

Desde hace 28 años, el programa de la UE de intercambio de estudiantes y trabajadores, que recibe el mismo nombre que el filósofo holandés Erasmo de Rotterdam, hace posible que estos pasen una temporada en el extranjero ampliando su formación y mejorando sus competencias. Desde su lanzamiento a finales de los ochenta, más de tres millones de alumnos y empleados han salido al extranjero con la ayuda de las becas Erasmus.

Entre los destinos más populares, según los datos que ofrece la Comisión Europea, se encuentra España, seguido de Alemania y Francia. En cambio, los países que enviaron el mayor número de alumnos en proporción a su población con titulación universitaria, fueron Luxemburgo, Liechtenstein, Finlandia, Letonia y España.
El 67%de los alumnos está estudiando una licenciatura, el 29%un máster, el 3%un ciclo corto y el 1%estudia el doctorado. La edad media del alumno es de 22 años, el tiempo medio de permanencia en el extranjero es de seis meses y la cuantía media de la beca es de 272 euros al mes. Entre las competencias que mejoran la empleabilidad del estudiantes se encuentra la habilidad para resolver problemas, capacidad para adaptarse a distintos entornos, de organización.

Pero Erasmus no es solo un programa de intercambio de estudiantes. Por ejemplo, en el año 2012-2013, más de 52.600 personas eran miembros del personal docente y administrativo, que recibieron ayuda económica para enseñar o formarse en el extranjero. Además, cerca de 500 personas empleadas en empresas recibieron ayudas de Erasmus para enseñar en centros de enseñanza superior en el extranjero.

Desde 2014 y hasta 2020, el nuevo programa Erasmus + proporcionará becas a cuatro millones de personas, que incluyen a estudiantes de enseñanza superior, empleados y financiará además intercambios de estudiantes y de personal entre Europa y los países socios de todo el mundo. Su presupuesto total es de 15.000 millones de euros.

Por último es fundamental, así lo destacó la responsable del programa de movilidad, que el sistema de selección de los estudiantes sea transparencia. Sin trampa ni cartón. Ahí estará una de las claves del éxito. La otra, que el sector privado se sume a la iniciativa.

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