El auge de Ciudadanos y el retroceso de Podemos alivia al inversor

El mercado ya no teme por el riesgo político en España

El auge de Ciudadanos y el retroceso de Podemos alivian a los inversores

La apuesta es un gobierno en minoría, del PP o el PSOE, apoyado por Rivera

El mercado ya no teme por el riesgo político en España
Getty Images

España está en campaña electoral y promete seguir estándolo, aunque de forma oficiosa, lo que resta de año. Las elecciones autonómicas y municipales que se celebran el próximo 24 de mayo serán la primera cita en la que medir a nivel nacional el grado de descontento de los ciudadanos o, dicho de otra manera, el grado de confianza en la recuperación de la economía española, el gran argumento que defiende el actual partido en el poder para pedir el voto.

Pero el electorado acude a las urnas después de cuatro años de ajustes que han agravado la desigualdad en la sociedad española, que padece una tasa de desempleo del 23,78%, solo superada en la zona euro por Grecia, y hastiado también por los incesantes escándalos de corrupción política. Ese ha sido el caldo de cultivo que ha hecho florecer a las dos nuevas formaciones políticas que prometen revolucionar el panorama político español y que se van a convertir en piezas clave para la formación de gobierno: Podemos y Ciudadanos.

Los inversores siguen con estrecha atención este fenómeno político en España desde hace meses. Primero fue con inquietud, ante el auge fulgurante de Podemos, un partido de izquierdas y que prometía convertirse en el revulsivo radical que ha sido para Grecia Syriza, y que llegó a figurar como primera fuerza política en intención de voto. Y ahora con alivio, al observar que Podemos pierde tirón en las encuestas y que ha surgido otra formación también alternativa a los dos grandes partidos –Partido Popular y PSOE–, capaz igualmente de romper una larga historia de bipartidismo pero con un mensaje completamente alejado de cualquier radicalismo. Es más, su postulado apuesta claramente por reformas que no supongan la ruptura del statu quo y con propuestas en materia económica de corte liberal que despiertan de forma evidente el agrado de los inversores.

Gobernabilidad 

La irrupción de Ciudadanos ha sido determinante para alejar del mercado español el riesgo político, que sí había tomado fuerza meses atrás con el impulso que había adquirido Podemos. Hace ya casi un año, en junio de 2014, el presidente de Banco Sabadell avanzaba el sentir de la comunidad inversora ante la pujanza que por aquel entonces registraba el partido de Pablo Iglesias cuando propuso, medio en broma medio en serio, la creación “de una especie de Podemos de derechas”.

El resultado de las elecciones andaluzas ya fue una primera señal de un cambio de signo político, cuando el partido que lidera Pablo Iglesias obtuvo una representación algo inferior a lo esperado y se confirmó la llegada de Ciudadanos al parlamento autonómico, a pesar de lo apresurado de su creación como partido de implantación nacional. Si Podemos dio el salto a la arena política en mayo del pasado año, cuando sorprendió en las elecciones al Parlamento europeo con un porcentaje de voto del 8%, el ascenso de Ciudadanos ha sido aún más fulgurante. Su líder Albet Rivera anunció el diciembre la decisión de extender su proyecto político desde Cataluña al resto de España. Y apenas un trimestre después, el 22 de marzo, su partido lograba el 9% de los votos en Andalucía.

El riesgo político que apreciaban los inversores ha ido diluyéndose gracias a la emergencia de Ciudadanos, más de centroderecha que de izquierdas, a que el PSOE parece haberse estabilizado en intención de voto y a que el PPha encontrado cierto suelo, con la recuperación económica a su favor”, resume José Manuel Amor, analista de AFI.

“El ascenso de Ciudadanos, un partido de centro con una agenda liberal enfocada al crecimiento económico, es probablemente la noticia política más interesante. El riesgo político en España está ahora más contenido que hace seis meses”, señala Barclays en un informe de hace apenas quince días. La firma británica añade que “la posibilidad de que el partido de izquierda radical Podemos obtenga una mayoría de gobierno en las elecciones autonómicas es baja. Y de cara a las elecciones generales de finales de año, pensamos que la posibilidad de que Podemos logre una mayoría o incluso participe en una coalición de gobierno ha descendido y es muy pequeña”.

La llave de los pactos

“Las elecciones que el mercado aguarda con expectación son las generales. Las municipales y autonómicas tienen un impacto más doméstico y las comunidades autónomas están de facto sostenidas por el Estado, que les da una financiación muy barata”, explica el responsable de deuda soberana de un banco de inversión estadounidense. Desde su despacho en la City quita hierro a una posible victoria de la formación que lidera Ada Colau en Barcelona –”es solo una ciudad”– y reconoce que la actual apuesta de los inversores es por un resultado electoral que mantenga el statu quo. “Hace tres o cuatro meses los clientes preguntaban continuamente por Podemos. Ahora la tesis es que habrá un gobierno, liderado por uno de los partidos mayoritarios, ya sea PP o PSOE, y apoyado por Ciudadanos”, explica. En opinión de Nomura, Ciudadanos “ha tenido éxito en captar votantes tanto de la izquierda como de la derecha y podría tener un importante papel en un proceso de coaliciones posterior a las elecciones”.

“Cuando hablamos con grandes gestores o hedge funds nos consultan sobre todo sobre la capacidad de Ciudadanos de formar alianzas. Ven su programa como más de centro y liberal, les cuadra bien con las recomendaciones que hacen el FMIy la Comisión Europea para la economía española”, añade José Manuel Amor, de AFI.

Recados a futuro

En definitiva, si el riesgo político entorno a España se ha apagado es porque los inversores confían en que de las elecciones generales que se celebren a final de año salga un gobierno en cierto modo continuista y que garantice el clima de reformas que ha favorecido el regreso de la inversión internacional. “Un gobierno de ruptura está fuera del radar de los inversores. Un gobierno de signo más socialdemócrata podría incentivar la inversión pública, pero eso es asumible también por el mercado. Podría haber un poco de ajuste en un primer momento pero ninguna de las opciones que ahora se plantean está asustando”, explica un gestor radicado en Londres y que, como la mayoría, prefiere hablar de la situación política española desde el anonimato.

“La inversión está ya muy posicionada en España”, añaden desde AFI, si bien los inversores tienen clara la receta que esperan del próximo gobierno. La agenda de reformas se da por cerrada para este año, pero en la mente de los inversores está “la continuidad con las recetas tradicionales. Esperan que el futuro gobierno ponga el foco en el cambio de patrón de crecimiento, dé una vuelta de tuerca a la reforma laboral, abra el melón de la financiación territorial y mantenga el compromiso con la consolidación fiscal”, explica José Manuel Amor.

El movimiento independentista en Cataluña tampoco es ya un tema de inquietud para los inversores internacionales, según reconocen en el sector financiero. Sí tuvo relevancia en el otoño pasado, con la convocatoria de referéndum soberanista, aunque no llegara a condicionar las decisiones de inversión. Los comicios autonómicos catalanes, convocados para el 27 de septiembre, son otra de las citas para un apretado año electoral, si bien el plato fuerte llegará con las generales de fin de año. Aun así, las firmas de análisis tampoco descartan cierta inquietud en el segundo semestre. “La atención sobre España irá creciendo progresivamente en la segunda mitad del año”, advierten en Nomura. “Los inversores se mueven a muy corto plazo en lo político, hasta que algo no sucede no lo ponen en precio”, recuerdan en AFI.

Grecia

Pese a que es mayoritaria la creencia de los inversores de que la celebración de elecciones en España no tendrá impacto en el mercado, tampoco obvian la influencia que una variable ajena al país puede llegar a tener en la política interna. El desenlace para la crisis de Grecia, donde no se descarta una suspensión de pagos tras el triunfo de Syriza, podría condicionar a Podemos. “Rajoy será reacio a hacer concesiones a Grecia porque esto podría reforzar los apoyos a Podemos”, advierten desde Nomura.

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