Tres formas para invertir en escenarios de volatilidad

Cómo invertir en un escenario de máxima volatilidad

La baja inflación beneficiará a los ahorradores en caso de que los mercados se tensionen

El mayor temor de los inversores es que pase en España lo ocurrido en Grecia

Bolsa de Nueva York.
Bolsa de Nueva York. Efe

El resultado de las elecciones municipales y autonómicas del domingo 24 de mayo puede anticipar un escenario de ingobernabilidad en España. La irrupción de nuevas fuerzas políticas, la dificultad para formar gobiernos y la puesta en marcha de medidas radicales haría que el capital huyera y aumentara la volatilidad. Aunque las encuestas no apuntan en esta dirección, el inversor debe tener en mente qué puede hacer si se produce este escenario.

“Si los partidos de izquierda como Podemos fueran los más votados, habría temor por parte de inversores extranjeros, por su similitud con lo ocurrido en Grecia. La prima de riesgo podría repuntar en gran proporción, mientras que la renta variable se contraería por el miedo a la subida de impuestos a las entidades y al nuevo posible marco regulatorio, por ejemplo, del sector energético o incluso alguna nacionalización”, explica Victoria Torre, analista de Self Bank.

¿Cómo debería reaccionar un pequeño inversor en este contexto? Los expertos apuestan por depósitos, fondos de inversión conservadores y renta fija a corto plazo como los activos más adecuados. El oro, que en otros tiempos fue un activo refugio muy apreciado, es ahora descartado por las correcciones que ha vivido en los últimos años y su excesiva dependencia de las inversiones especulativas.

La inversión directa en bonos, que también era una buena alternativa para tiempos convulsos, es desaconsejada por los asesores financieros. La política monetaria expansiva impulsada por el Banco Central Europeo (BCE) ha llevado a la renta fija a unos niveles de rentabilidad bajísimos, y durante este mes se ha visto que la valoración de este tipo de activos pueden sufrir oscilaciones mucho más fuertes de lo deseable.

La única ventaja que tendría el pequeño ahorrador en un escenario de máxima volatilidad es el bajo nivel de inflación. “Con los precios cayendo a una tasa que rondará el -0,5%, obtener una rentabilidad del 1% al 2% puede ser más que satisfactorio para un perfil de inversor conservador”, explica Juan Manuel Casadevall, socio de la firma Kessler&Casadevall.


Depósitos

Las imposiciones a plazo fijo ofrecen de media un 0,44% anual a 12 meses, pero en el mercado hay alguna alternativa que permite lograr mayor rentabilidad, especialmente en depósitos para dinero nuevo, depósitos de entidades extranjeras y despósitos combinados con fondos.

El Depósito Bienvenida de Openbank ofrece una rentabilidad del 2% TAE, pero solo durante los tres primeros meses, y no tiene ningún gasto de cancelación ni un importe mínimo para abrirlo. También ING Direct ofrece un producto similar, que renta un 1,9% TAE durante los tres primeros meses.

Banco Mediolanum tiene una propuesta más interesante, pero para un nivel de inversión muy superior. La firma ofrece un 1,7% TAE, para un depósito a seis meses, siempre que al menos se destinen 100.000 euros.

Las limitaciones de la banca para poder ofrecer a sus clientes depósitos extratipados han hecho que las entidades financieras busquen fórmulas alterativas para ofrecer un punto de rentabilidad a sus clientes. Una de las vías más utilizadas son los depósitos estructurados, que combinan una imposición a plazo fijo con un fondo de inversión. Así, el Combinado Inversión Duo, de Openbank, invierte el 50% y el otro 50% en un depósito a plazo fijo de 13 meses al 1,25% TAE, con una inversión mínima de 1.500 euros.

Bankinter comercializa hasta el 21 de mayo y desde 1.000 euros un depósito referenciado a BBVA y Telefónica. El plazo es de 1,5 años. Si los dos valores se han mantenido o subido, se pagará una rentabilidad anual del 1,32%; en caso contrario, del 0,13%.


Fondos

En un escenario de máxima volatilidad, el pequeño inversor también puede encontrar refugio en fondos de inversión muy conservadores. Las familias de garantizados y los fondos clásicos de renta fija quedan descartados ante la nula rentabilidad que ofrecen los bonos, pero las gestoras cuentan con algunas alternativas.

Felipe Lería, director comercial de UBP cree que una buena alternativa a la renta fija tradicional son los fondos que invierten en bonos convertibles. Desde el 1 de abril, esta categoría de fondos ha logrado avanzar un 0,11%, mientras que el conjunto de fondos de renta fija han tenido unas pérdidas del 1,4%. También recomienda apostar por los fondos que invierten en bonos con cupón flotante, referenciado a la inflación.

Otra buena opción, que cada vez comercializan más las grandes entidades son los fondos perfilados. Las gamas Oportunidad y Elección, de La Caixa; la gama Select, de Santander AM, y los fondos Quality de BBVA cuentan con productos de perfil muy conservador, que invierten a través de fondos de fondos, y pueden ser un excelente refugio.


Bonos a corto plazo

El mercado de deuda sería el que más afectado se vería por un escenario de volatilidad. “Cualquier incertidumbre en un país, ya sea política, económica o social, provoca generalmente que el mercado reaccione negativamente hacia la deuda pública de ese país. Por tanto, si hay un resultado muy fragmentado en las elecciones, afectará negativamente al bono español”, apunta Alfonso de Gregorio, director de gestión de Gesconsult.

Un reciente informe de la firma Nomura recuerda que hasta ahora España ha sido percibida como “el alumno modelo” en las políticas económicas implementadas y que si Podemos llegara a convertirse una fuerza política influyente, e incluso si entrase en el Gobierno, los mercados estarían muy pendientes de si logra imponer políticas que rechacen los dictámentes de Bruselas, lo que podría descadenar un riesgo de contagio.

En caso de que se llegara a producir el descontrol de la prima de riesgo, los expertos recomiendan tomar posiciones en bonos a corto plazo, para no asumir un riesgo temporal muy alto y poder adaptarse mejor a un entorno fluctuante. Aunque en las últimas emisiones de letras del Tesoro a seis meses los tipos han sido negativos, en un escenario de máxima volatilidad los tipos repuntarían con fuerza y podrían llegar a ofrecer cupones atractivos.

Otras amenanzas: Grecia y la política monetaria de la Fed

Al margen de lo que suceda en las elecciones municipales y autonómicas del próximo fin de semana, hay otros factores que podrían desencadenar un escenario muy complicado para los mercados. La ruptura de negociaciones entre Grecia y las instituciones europeas, que acabara precipitando su salida del euro, junto con una subida inesperada de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, supondría un duro golpe para las Bolsas y tensaría con fuerza los mercados de deuda.

Grecia

“En caso de que Grecia acabara saliendo del euro, supondría lo mismo que el caso Lehman para Estados Unidos”, recuerda Santiago Satrústegui, presidente de Abante Asesores. “Es evidente que provocaría un efecto contagio sobre el resto de países del sur de Europa, pero creemos que ese escenario es muy improbable porque los principales perjudicados serían los propios griegos. Además, la mayoría quiere mantenerse en la Unión Europea, por lo que si el Gobierno quiere romper la baraja tendría que plantear un referéndum y, si lo pierde, convocar nuevas elecciones”, explica. La fecha tope para que el Gobierno de Alexis Tsipras pacte un listado de reformas que contente a Bruselas es finales de junio. Más allá, Atenas se quedará sin margen y la Comisión Europea, el BCEy el FMI congelarían los fondos pendientes de desembolso del segundo rescate (7.200 millones de euros), lo que abocaría al país a la bancarrota.

Subidas de tipos en EE UU

La presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos, Janet Yellen, se ha comprometido a que el mercado no se verá sorprendido cuando empiece a subir los tipos de interés, pero hay quien no se fía. Para muchos expertos, la recuperación de la economía mundial se ha apoyado en exceso en las políticas monetarias expansivas de los grandes bancos centrales. Una vez que la economía estadounidense deje de contar con ese soporte, las implicaciones podrían ser mayores de las esperadas. En cualquier caso “la normalización de la política monetaria de la Reserva Federal se verá compensado por la actual provisión de liquidez por parte del Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Japón (BoJ)”, explican desde la gestora Schroders. Una de las consecuencias directas de la subida de tipos de la Fed es que debilitaría aún más al euro, que con toda probabilidad se iría a la paridad con el dólar.

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