Editorial

Supervisión y litigios bancarios

El Banco Central Europeo (BCE) actualiza cuasi cada día las normas de exigencia a la actividad bancaria desde que ha asumido la supervisión de las entidades de carácter sistémico. Ante la avalancha de contenciosos en los que se ha visto envuelta la banca en los últimos años (manipulación de euríbor, venta de preferentes, salidas a Bolsa con cuentas supuestamente no ajustadas a la realidad, etcétera), con las consiguientes sentencias favorables a los demandantes y con un coste nada despreciable para la industria financiera, Fráncfort quiere acotar los daños. El BCE pretende que los bancos le comuniquen cada uno de los asuntos por los que tienen algún tipo de contencioso pendiente en los tribunales, y que los hipotéticos costes finales sean provisionados para no afectar ni a las cuentas de resultados ni a la estructura del capital.

Desde luego que es mejor prevenir que curar. Pero sería conveniente que el BCE estableciese una frontera explícita entre los contenciosos que tiene fundamento provisionar, y los que no, sobre todo en un momento en el que la reputación bancaria está dañada por la crisis e invita a litigar continuamente a la clientela, actividad en torno a la cual se ha llegado a crear una pequeña industria. En todo caso, una supervisión muy exigente evitaría la inmensa mayoría de conflictos y recursos.

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