Es el efecto de la fuerte corrección de los precios en dos semanas
Oficinas de Ahorro Corporación, grupo de servicios financieros encargado de la subasta de bonos y letras del Tesoro Público. EFEArchivo
Oficinas de Ahorro Corporación, grupo de servicios financieros encargado de la subasta de bonos y letras del Tesoro Público. EFE/Archivo EFE

Medio billón de euros en bonos vuelven a rentar

El fuerte repunte de rentabilidades reduce la deuda en negativo a 1,9 billones

La caída de precios supone una nueva oportunidad de compra para el BCE

El mes de mayo está siendo un torbellino para la deuda soberana, en el que han terminado por estallar todas las tensiones latentes en este mercado desde hace meses. El plan de compras masivas de bonos del BCE, que los inversores barruntaron durante meses, terminó por ser una realidad en el pasado mes de marzo y para entonces la rentabilidad de la deuda soberana de la zona euro ya había alcanzado mínimos sin precedentes, niveles a todas luces lejanos de la realidad económica de la región. El BCE prometía adquisiciones mensuales por 60.000 millones de euros, lo que contribuyó a que el inversor hiciera acopio de un activo que iba a encontrar comprador seguro al menos hasta septiembre de 2016.

Pero el panorama ha comenzado a ser muy distinto en el mes de mayo, en que se ha materializado la evidencia de un mercado que cotizaba a precios de burbuja. A la corrección que se aprecia desde hace dos semanas han contribuido como detonantes la tensión que sigue imprimiendo en el mercado Grecia –para la que continúa sin concretarse una solución para sus problemas de solvencia–; la percepción de mejoría económica de la zona euro y de ligero aumento de precios, en especial a causa del encarecimiento del petróleo, que abre la posibilidad a que el BCE finalice antes de lo previsto su programa de compras de deuda, y la expectativa de que la Reserva Federal subirá este año los tipos de interés en Estados Unidos, a pesar del débil dato de crecimiento del primer trimestre, lo que ha impulsado el rendimiento del treasury –bono estadounidense a diez años–, contagiando en su avance no solo al conjunto de la deuda soberana de la zona euro a largo plazo sino también a los bonos de otras latitudes, como los australianos.

En este caldo de cultivo, el volumen de deuda soberana de la zona euro que cotiza con rentabilidad negativa se ha reducido de forma significativa. Un total de 1,9 billones de euros ofrecen un rendimiento inferior a cero, el equivalente al 28,5% del total de la deuda soberana europea, frente a los 2,4 billones del cierre de la tercera semana de abril, con anterioridad a que comenzaran las turbulencias en la renta fija. El mercado ha corregido con fuerza desde los máximos alcanzados a mediados de abril, cuando el efecto de las compras del BCE alcanzó su máximo apogeo: 2,8 billones de euros de deuda pública de la zona euro cotizaba entonces en negativo, el 41,5% del total, según datos recopilados por Royal Bank of Scotland. La cifra actual de 1,9 billones también contrasta con los 2,2 billones de finales de febrero, cuando la expectación ante el inicio de las compras del BCE era máxima.

La disminución del volumen de activos con interés negativo se aprecia aún con más intensidad al descontar la deuda a más corto plazo y tomar en cuenta los bonos con vencimiento a entre 2 y 30 años, a los que el BCE dirige sus compras. El volumen de deuda soberana del euro a estos plazos con rendimiento negativo es ahora de 800.000 millones de euros, frente a los 1,4 billones de euros de tres semanas atrás.

Claro ejemplo de este movimiento es lo sucedido estos días en la deuda alemana. El rendimiento negativo se generalizó hasta el punto de llegar a los bonos a nueve años de plazo, con el bund ya muy cerca de cero a mediados de abril. Ahora, el rendimiento negativo se limita a la deuda pública germana a tres años de plazo. Aun así, Alemania continúa siendo el país con mayor volumen de deuda soberana con un rendimiento entre cero y -0,2%, el límite al que el BCE se permite comprar bonos en negativo.

De hecho, la presente corrección va a servir para dar nuevo margen al BCE para realizar sus compras mensuales sin salirse de este parámetro. Con rentabilidades más altas, puede comprar a precio más barato y contribuir de nuevo a la caída de los rendimientos. El movimiento pendular del mercado de deuda promete ser por tanto una constante en las próximas semanas, advierten los expertos. A esto contribuirá además que el volumen de emisiones de los Tesoros europeos es mayor en mayo, lo que elevará la oferta disponible.

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