La UE, del revés

Grecia mantiene el desafío frente al Eurogrupo

El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, llega este domingo a un consejo de ministro extraordinarion en Atenas.
El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, llega este domingo a un consejo de ministro extraordinarion en Atenas. AFP

Grecia llega al Eurogrupo (reunión de ministros de Economía de la zona euro) que se celebra hoy en Bruselas sin concretar del todo la lista de recortes y ajustes que le exigen infructuosamente los socios de la zona euro desde hace cuatro meses.

Atenas se había comprometido a presentar ese listado en el marco del acuerdo para prorrogar el rescate hasta el 30 de junio. Pero la fecha final se acerca sin que el Gobierno de Syriza cumpla las exigencias planteadas por las instituciones de la troika (Comisión Europea, BCE y FMI).

La presión sobre Grecia se redobló en la última reunión del Eurogrupo (celebrada en Riga), donde los ministros abroncaron a su colega griego, Yanis Varufakis, por la falta de avances en las negociaciones. Desde entonces, según fuentes comunitarias, los contactos han sido más fluidos, mejora que atribuyen, en gran parte, al relevo del equipo técnico griego, que ha dejado de depender directamente de Varufakis para estar a las órdenes del vicepresidente, Yanis Dragasakis.

“En realidad”, señala una fuente europea, “las negociaciones han empezado hace diez días, porque antes lo único que se hizo fue perder el tiempo”. Sin embargo, el nuevo clima entre los técnicos no se ha traducido por ahora en ningún avance significativo a nivel político. “Estamos muy lejos de poder decir que hay un acuerdo a la vista”, confiesa una fuente que participa en las negociaciones.

Atenas parece haber suavizado el desafío en las formas, pero lo mantiene sobre el fondo. Y mientras Varufakis y su primer ministro, Alexis Tsipras, repiten un día sí y otro también lo cerca que se está del pacto, su Gobierno sigue adoptando medidas que quebrantan el espíritu del acuerdo del 20 de febrero (sobre la prórroga del rescate) o contravienen lo pactado por Gobiernos anteriores con la troika.

Atenas se había comprometido a consultar con la troika cualquier medida con impacto presupuestario. Pero la semana pasada anunció la recontratación de personal despedido sin esperar la opinión de Bruselas. Días antes anunció la reapertura de la televisión pública, cerrada por la gran coalición (populares y socialistas) aduciendo motivos presupuestarios. Y el Gobierno de Syriza también ha seguido adelante con la ley para frenar desahucios, a pesar de las objeciones de Bruselas.

La zona euro ha encajado todos esos desaires, consciente de que la ruptura, podría desencadenar una tormenta financiera. Algunas fuentes también atribuyen la paciencia del Eurogrupo con Atenas a la relación que ha sabido tejer Tsipras con la canciller alemana, Angela Merkel, y con el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker. La semana pasada, ante un nuevo conato de ruptura, los contactos telefónicos de Tsipras con Merkel y Juncker recondujeron la situación.

Para apaciguar a algunos socios, Grecia parece ahora dispuesta a contemplar ciertas medidas de reforma laboral y en materia de pensiones, aunque no tan drásticas como exige la troika. Las instituciones, por su parte, parecen rendirse ante la imposibilidad de lograr que Atenas suba otra vez el IVA de productos básicos.

El regateo todavía se prevé largo, porque Grecia quiere apurar los plazos y elevar la discusión al máximo nivel político posible, con una cumbre europea prevista para el 25 y 26 de junio.

Solo el BCE podría forzar antes el desenlace, cortando las líneas de liquidez de emergencia para la banca griega. Pero no parece haber consenso para hacerlo. La medida requiere el voto favorable de al menos dos tercios de los 21 miembros del consejo de gobierno del BCE. Y Grecia parece contar, de momento, con aliados suficientes para evitar esa decisión y mantener el desafío.

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