Obama o Zuckerberg a favor de que un emprendedor vista siempre igual

Adoptar unos principios minimalistas a la hora de elegir la ropa puede reportar numerosas ventajas, como son una mayor productividad, menos estrés, menos distracciones, menos gastos y más tranquilidad.

El 'armario cápsula o minimalista' se hace hueco entre los emprendedores

La actual tendencia del llamado “armario cápsula”, o armario compuesto por prendas básicas, atemporales y sobre todo funcionales, está siendo cada vez más común en nuestros días entre el sector empresarial, e incluso entre gente de negocios de elevado estándar social.

Se trata de un fondo de armario minimalista, alejado de corrientes pasajeras que caracterizan al mundo de la moda. Un tipo de vestuario formado por un número más reducido de prendas, básicas y generalmente de buena calidad, que resultan apropiadas tanto para ir a la oficina como para tomar una copa.

Por supuesto, siempre existen los escépticos, que se preguntan cómo es posible que alguien sin problemas financieros opte por llevar la misma ropa todos los días.

Joshua Becker expone en Becomingminimalist ocho ventajas que te ayudarán a entender por qué cada vez más emprendedores y ejecutivos deciden unirse a esta tendencia, que responde a esa norma conocida como ‘menos es más’:

Menos decisiones. Lo cual ayuda a no caer en la ‘Fatiga de Decisión’, que se produce cuando tras una larga sesión de toma de decisiones, la calidad de las mismas disminuye. Para aquellas personas, como son los emprendedores, que suelen buscar soluciones de manera continua a lo largo del día, incluso eliminar una sola de ellas hará que su capacidad mental salga beneficiada, y como consecuencia, su productividad.

El ejemplo lo tenemos en el presidente de EE.UU, Barack Obama, que suele basar su vestuario en esta opción limitada: "Como podéis observar, siempre llevo trajes grises o azules. Trato de recortar en decisiones. Tengo tantas decisiones que tomar que no deseo tener que decidir además lo que voy a comer o ponerme”. Mark Zuckerberg cuenta con una lógica similar: “Una decisión frívola menos por la mañana hace que mejoren el resto de decisiones sobre lo que es realmente importante”.

Menos pérdida de tiempo. No somos conscientes de la tremenda carga que supone todo aquello que poseemos hasta que nos liberamos de ello. Es entonces cuando experimentamos una repentina libertad y nuevas posibilidades en nuestras vidas. En este sentido, limitar nuestro vestuario nos proporciona uno de los mayores beneficios: el regalo del tiempo. Estar listo cada mañana se convierte en algo mucho más fácil, rápido y eficiente.

Menos estrés. Matilda Kahl, una directora artística de Nueva York, alude a la fatiga de decisión y a recortar el tiempo en arreglarse como las razones que le llevan a utilizar la misma ropa todos los días. Además, añade otra razón: menos estrés. Y concretamente una disminución del estrés a lo largo de toda la jornada en base a eliminar la decisión de qué ponerse por la mañana. "¿Será demasiado formal? ¿estará pasado de moda? ¿será demasiado corto este vestido?. Casi siempre, después de decidirme por una prenda, me arrepentía tan pronto como llegaba a la parada de metro”. Sin embargo, ahora con su camisa de seda blanca y pantalón negro, siente que ha desaparecido una gran cantidad de ansiedad durante el día.

Menos gasto de energía. Christopher Nolan es el creador de varias de las películas que más críticas han recibido y de mayor éxito de principios del siglo XXI. Y, según informa The New York Times Magazine, hace tiempo que decidió que era "una pérdida de energía tener que elegir algo diferente que ponerse cada día". Ahora, se pone a diario una chaqueta oscura de solapas estrechas con una camisa de traje azul y unos pantalones negros, con unos zapatos cómodos.

Christopher señala una diferencia importante al referirse al "derroche de energía." Los grandes armarios no solo requieren tomar más decisiones, sino también un mayor mantenimiento, organización y mucha más atención. Además, aunque un ‘armario cápsula’ no suponga menos ropa para lavar, sí que da como resultado una mayor facilidad en el lavado y almacenamiento.

Prendas que siempre quedan bien. Denaye Barahona es una joven madre de Dallas que ha decidido sustituir por completo su atestado y desorganizado armario por un armario minimalista de prendas versátiles. Según su opinión: "Anteriormente mi vestuario era como el menú de Cheesecake Factory, y durante mucho tiempo me sentía agobiada. La mayoría de opciones no me sentaban bien, no resultaban apropiadas, o simplemente no me gustaban. Por el contrario, mi nuevo ‘armario cápsula’ es como un restaurante gourmet. Tengo menos opciones pero puedo estar segura de que todas me van a quedar estupendas. No solo me veo mejor, me siento mejor".

Fácil, versátil, y que siempre encaja. Esa es la mayor ventaja que promete este movimiento, que sigue creciendo.

Estilo icono. Alice Gregory es una escritora que vive en Nueva York y que el pasado año aportó un nuevo concepto al hecho de llevar uniforme, en su artículo de la revista J. Crew. Utilizó el término ‘icono’. Una forma barata y sencilla de sentirse famosa. Según Alice: “Un uniforme puede servir para expresar madurez o hacerse pasar por una persona madura. Un uniforme insinúa ese tipo de prioridades sobrias que se intensifican con la edad, así como un pasado de mejoras y correcciones".

Alice señala que llevar la misma ropa todos los días es una manera de reivindicar la condición de protagonista. "Ese es el motivo por el que los personajes que ilustran los libros nunca cambian de ropa: los niños, al igual que los adultos (si lo admitieran) anhelamos la continuidad. Adoptar el hábito de llevar un uniforme no significa renunciar a un estilo, eso es una categoría que ya no se aplica".

Menos gastos. Nuestros armarios se encuentran repletos de ropa y zapatos que una vez compramos pero que rara vez nos ponemos. Una familia estadounidense, por ejemplo, gasta 1,700 dólares al año de promedio en artículos de vestir. Puede no parecer demasiado, hasta que caemos en la cuenta de que la mayoría de compras de ropa no se basan en absoluto en una necesidad. En 1930, la mujer estadounidense contaba con una media de nueve trajes diferentes. En la actualidad, esa cifra es de 30, un conjunto para cada día del mes.

Un ‘armario cápsula’, o bien utilizar un uniforme icono, elimina la mayor parte del gasto que se pierde por error en compras de ropa fallidas, por no hablar de todo el tiempo perdido por tener que regresar a hacer cambios más tarde.

Mayor tranquilidad. El mes pasado, Drew Barrymore escribió un artículo para Refinery 29 destacando su nueva etapa en la vida y su modo de concebir su vestuario. "Para empezar, tengo casi 40 años, la ropa de 20 ya no tiene sentido. Y después de dos niños, la de 30 ya no me viene. Estoy en una encrucijada con el tema de la ropa, y es un fastidio a veces". Para hacer frente a estos sentimientos, Drew se puso a sí misma a ‘dieta de armario’, limitando su vestuario y la compra de nuevos artículos. Meses más tarde, describe su armario como "sensato y lucido", y vestirse ya no resulta una batalla. Además su forma de vivir la moda ahora es ‘más tranquila y armoniosa".

Somos una sociedad que se ahoga en nuestras posesiones. La gente busca la libertad, ser rescatado. Se buscan nuevas soluciones. No es extraño que el movimiento 'armario cápsula' siga creciendo.

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