Cristina Colomer, presidenta de Acosta

"Cuesta mucho relanzar una marca"

“Ser empresario es un estilo de vida. Se nace así. Yo lo veo apasionante”

"Debería sacarse más partido a los profesionales mayores

"Cuesta mucho relanzar una marca"

Si algo tiene la firma de marroquinería Acosta es que desde 1943, año de su fundación, ha estado siempre gestionada por familias. Primero por la familia Acosta, que la convirtió en un referente en el sector de la piel, y desde 2012 está en manos de Camlann 537 AD, perteneciente a una familia empresarial catalana, presidida por Cristina Colomer, que adquirió la compañía a las hermanas Acosta.

Nacida en Palamós (Gerona) hace 55 años, reparte su tiempo entre el despacho que tiene en el paseo de Gracia (Barcelona), donde reside, y el que mantiene en Madrid, donde ocupa una pequeña estancia dentro de la tienda que la firma posee en la calle Claudio Coello, en el barrio de Salamanca.

Fotos familiares y una virgen moderna

Le gusta tocar las pieles, dice, mientras muestra un print especial, una de las últimas tendencias. “De la piel te encariñas, es algo natural, bonita”. Trabaja sobre una mesa alargada, con cristal, donde analiza los materiales y estudia las propuestas de los proveedores. “Me gusta estar _detrás de todo”. Precisamente su despacho se ubica en la trastienda. Allí tiene algunas fotos familiares, de sus cinco hijos y de su nieto, así como una obra del escultor Juan Mayné, en concreto una virgen moderna. “Soy creyente y me gusta tenerla cerca”. A su lado, el iPad. La silla también es de piel.

En su despacho se puede ver, en unos paneles, un pequeño avance de lo que se llevará la próxima temporada. “Yo no me ocupo del diseño, solo lanzo ideas sobre lo que echo de menos en un bolso”. Tiene un bolso icono, denominado Carmen: “Es multiusos, funcional, lo tengo en todos los colores”, asegura Colomer, que luce una chaqueta de piel, una de las últimas creaciones en Acosta.

Cristina Colomer confiesa ser una mujer de rutinas, que duerme poco y trabaja mucho. A diario hace algo de deporte para mantenerse en forma. Entre sus aficiones se encuentran el arte y viajar por el mundo. Y dos manías, tener siempre flores frescas en su lugar de trabajo y rodearse de gente honrada, “que lo que haga, lo haga con honestidad, que dé la cara y responda”, concluye.

Trabaja rodeada de muestrarios de piel, sector al que lleva vinculada toda su carrera profesional. Y enfatiza que todas las pieles con las que trabajan son de origen español y europeo. Fueron los valores de Acosta los que hicieron que se fijaran en esta compañía. “Buscábamos un negocio, pero no por un tema económico, sino que queríamos una empresa artesanal, con calidad, que trabajara todo en España”, explica Colomer.

Y si algo valora la presidenta de esta empresa es el recorrido de la misma: “Se creó, fue un imperio, hubo decadencia y ruptura, y vuelta a comenzar”. Asegura que en esta nueva etapa se ha aportado diseño, confección y artesanía española, ya que fabrican en Madrid, Ubrique (Cádiz) y Alicante.

De momento, tienen tres tiendas propias, en Valladolid, Valencia y Madrid, y en tres centros de El Corte Inglés (Castellana –en Madrid–, Valladolid y La Coruña). Y está a punto de abrir una en Pamplona y otra en Madrid, además de contar con 20 puntos en establecimientos multimarca. “Hemos empezado poco a poco y desde cero en esta nueva etapa. Por ahora no abriremos en Barcelona, donde hubo una tienda hace tiempo pero no duró mucho, ya que no estaba bien ubicada”, cuenta Colomer. En la empresa trabajan actualmente 20 personas.

“La verdad es que cuesta relanzar una marca, pero a pesar de que cuando la cogimos no era un buen momento, se ha ido comportando muy bien. Si seguimos trabajando en la misma línea, el producto está asegurado, ya que está siendo muy bien valorado”.

Cristina Colomer viaja todas las semanas a Madrid, visita ferias y una vez al año recorre las tiendas, porque “me gusta conocer a todos los empleados, es un valor añadido, y esperamos que todos se formen y que vean cada bolso como si fuera una joya”.

Cerca de su mesa tiene bolsos de la última colección de la firma y revela que en elaborar cada modelo, eso sí, de tamaño pequeño, se emplean unos 145 minutos. “Es importante porque es el valor añadido, y esperamos que quienes lo venden sepan transmitirlo al cliente”, confiesa.

Cree que superados los 50 se está en la plenitud. “Es una buenísima edad, ya que tienes experiencia y puedes dedicarte plenamente al trabajo porque los hijos son mayores. Debería sacarse más partido a los profesionales mayores”. De hecho, no concibe la vida sin trabajar, pero sobre todo sin emprender.

“Ser empresario es un estilo de vida, se nace así. Yo lo veo apasionante, con repercusión social. De mis cinco hijos, solo uno se dedica a la empresa familiar, pero me gustaría que se fueran integrando, aunque hemos incorporado a un director externo”, reconoce Colomer.

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