Continúan en su mínimo histórico del 0,05%

El BCE mantiene sin cambios los tipos de interés

Sede del BCE en Fráncfort.
Sede del BCE en Fráncfort. REUTERS

Después de las rebajas continuadas del precio del dinero y de la puesta en marcha de nuevas medidas no convencionales como la compra de deuda pública, el organismo encargado de la política monetaria de la zona euro ha decido mantener sin cambios los tipos de interés. Así, el precio del dinero continúa en su mínimo histórico del 0,05% mientras que la facilidad de depósito (la cantidad que el BCE cobra a los bancos por dejar su dinero en sus arcas) se mantiene inalterable en el -0,2%. A las 14.30 Mario Draghi comparecerá ante los medios para dar a conocer las medidas adoptadas por el Consejo de Gobierno y realizar el análisis de la situación económica de la zona euro. En este apartado cobrará gran importancia la evaluación del IPC así como de las perspectivas de crecimiento.

La de hoy es la primera reunión del BCE tras la puesta en marcha del programa de compras de deuda, conocido también por las intuitivas siglas “PSPP” o “QE”. El programa, que comprende la compra de 60.000 millones de euros al mes en deuda. En la rueda de prensa, Draghi tendrá ocasión de hacer un balance preliminar de estas operaciones, seguramente positivo a la luz de la encuesta de crédito publicada ayer y de la subida de la inflación (un 0,6%, aún lejos del objetivo del 2%). No obstante, y como es costumbre, Mario tendrá que capear algunas preguntas incómodas.

1.- ¿Hay que empezar a retirar las compras de deuda? Si el crecimiento económico en la eurozona se acelera, las presiones deflacionistas remiten y el crédito tira, ¿podría el BCE reducir el ritmo o el alcance de su programa de adquisición de activos? Solo lleva un mes en marcha, pero algunos miembros del consejo de gobierno del banco, que ya rechazaban su puesta en marcha, encontrarán argumentos para pedir que se compre menos papel. Así lo dejó entrever   Yves mersch la semana pasada. Lo más probable es que Draghi rechace, por prematuras, estas especulaciones. El BCE necesitará datos más sólidos antes de concluir que las mejoras son sostenibles sin apoyo.

2.- Detalles de las operaciones. Además del propio volumen de las compras, otro debate es cómo está afectando el programa al mercado de renta fija. El programa es flexible, y el BCE sí podría modificar algunos aspectos de éste para no acaparar demasiado mercado en algunos tipos de activos.

3.- Crédito. La encuesta de condiciones de crédito publicada ayer empieza a dar señales de que la política de dinero fácil de Mario Draghi empieza a encontrar el camino que va desde la torre del BCE hasta la calle, con unas condiciones crediticias más favorables para casi todos los países. Es bien probable que Draghi destaque esta mejora a la hora de defender las últimas, y complicadas, decisiones tomadas por el banco.

4.- Grecia. Si el Eurogrupo tiene la llave del dinero que necesita Grecia para pagar sus deudas y sus nóminas, Mario Draghi tiene poder sobre el grifo del crédito de la banca griega. La gran cuestión es qué pasará con la asistencia de emergencia del BCE si el acuerdo entre el Eurogrupo y Atenas sigue dilatándose. De momento el BCE ha optado por ampliar las ayudas (préstamos ELA), a la espera de que la próxima semana Grecia presenta en Riga su programa de reformas. Hoy tocará advertencia pública a Atenas sobre los riesgos de jugar con la salida del euro. Después, en Washington, Draghi se reunirá con el ministro griego de finanzas, Yanis Varufakis, antes de las cruciales negociaciones con el Eurogrupo.

5.- Euro. No suele Mario Draghi hablar de divisas, más que cuando toca explicar determinados aspectos del crecimiento y la inflación. Así, aunque la llamada “guerra de divisas” es el tema económico del momento, y aunque el FMI haya recortado la previsión de crecimiento de EE UU por el dólar fuerte, sería una sorpresa que Draghi tratase en profundidad el asunto.

6.- Tasa de depósito. Los tipos negativos del -0,2% no solo implican que el BCE cobra a los bancos que no dan uso al dinero; también es el límite para las compras de deuda: el banco no compra activos con rentabilidades más bajas. Aunque la caída a plomo de los tipos ha dejado muchos bonos públicos cerca de esta zona, cualquier mensaje que no sea reafirmar que el suelo de los tipos es este -0,2% sería una gran sorpresa.

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