Le sustituye su número dos, Ángel Martínez-Aldama

Rabadán deja la presidencia de Inverco tras 33 años en el cargo

Mariano Rabadán, expresidente de Inverco.
Mariano Rabadán, expresidente de Inverco.

El presidente de Inverco, Mariano Rabadán, deja su cargo, después de 32 años capitaneando la asociación que defiende los intereses de los fondos de inversión y planes de pensiones españoles. Su sustituto al frente de la organización será el hasta ahora director general, Ángel Martínez-Aldama.

En una carta divulgada por Inverco, Rabadán (de 81 años) explica que ha decidido ceder el testigo en Inverco en un momento en que " el sector ha entrado en una nueva etapa de fuerte expansión, una vez superada la reciente crisis".

Mariano Rabadán ha sido la voz y la cara visible de los fondos de inversión prácticamente desde que se creó esta figura de inversión colectiva. Fue en 1982 cuando se constituyó la Asociación de Sociedades de Inversión Colectiva y desde entonces ha encabezado la organización.

Respecto a su sucesor, Rabadán recuerda que Martínez-Aldama tiene "una larga experiencia profesional y proyección internacional, habiendo ocupado la presidencia de Pensions Europe y ocupando ahora la Vicepresidencia de la FIAP (Federación Internacional de Fondos de Pensiones), siendo también miembro de la Junta Directiva y del Comité Ejecutivo de EFAMA (Federación Europea de Fondos y Gestión Patrimonial)".

Martínez-Aldama se convirtió en número dos de Rabadán en 1995 y desde hace años se ha especulado en el sector de la gestión de activos con que le sucedería en el cargo.


Trayectoria

Mariano Rabadán (Zaragoza, 1934) comenzó su vinculación profesional con los fondos de inversión en los años 60 cuando asumió el proyecto de crear en Banco Popular una sociedad gestora, Sogeval, que llegó a presidir. En 1974, se incorporó al Grupo March, en el que fue presidente de Gestemar, consejero delegado de Inmobiliaria Simane y presidente de Agesban, Consorban y Mediban.

Miembro fundador del Instituto Español de Analistas de Inversiones (IEAF), donde ocupó el cargo de secretario general del mismo desde su fundación en 1965 hasta 1972, ocupando posteriormente los cargos de vicepresidente y presidente del mismo.


Frente renovador

Durante los dos últimos años, Rabadán ha tenido que hacer frente a una pequeña revuelta interna encabezada por Martín Huete, que ocupaba el cargo de director general adjunto de Caja España Fondos. En una carta abierta, Huete reclamaba al presidente de Inverco, en diciembre de 2013, que acometiera un profundo cambio en la organización, para modernizarla y para dar más voz a las gestoras de tamaño mediano y pequeño. Este histórico directivo del mundo de la gestión de activos pedía "mejorar y cambiar las estadísticas del sector", "ser más rigurosos y objetivos en los análisis" y "anclar a la industria nacional como puente entre Luxemburgo y Latinoamérica".

Tras estas críticas, que tuvieron un cierto eco en la industria de fondos, Rabadán y Martínez-Aldama se reunieron con Huete. En la reunión, los directivos de Inverco "negaron que favoreciesen a los grandes y negaron tajantemente que hubiese problemas y disensiones en la asociación", según explicó posteriormente Huete.


Momento dorado de la industria

A pesar de las críticas, los cambios en Inverco han sido imperceptibles en los últimos años. De hecho, el papel de las grandes gestoras se ha reforzado en 2014. El organismo sustituyó el año pasado a los presidentes de las agrupaciones de fondos de pensiones y de fondos de inversión. La primera pasó a estar ocupada por Luis Megías, máximo responsable de la gestora de BBVA; mientras que la agrupación de pensiones la dirige ahora Lázaro de Lázaro, consejero delegado de Santander Asset Management. Anteriormente, esos puestos los ocupaban un directivo de Ibercaja Gestión y otro de Allianz Popular, dos gestoras de tamaño medio.

En cualquier caso, las fricciones internas que ha vivido Inverco no han afectado en absoluto a la Edad Dorada que está viviendo la industria de gestión de activos. Durante el pasado ejercicio, el dinero gestionado en España a través de instituciones de inversión colectiva volvió a los niveles previos a la crisis, tras sumar 70.000 millones de euros más en 12 meses, una cifra nunca vista.

Este fuerte avance de los fondos de inversión, las Sicav y los planes de pensiones ha permitido que las gestoras lograran en 2014 beneficios récord: 387 millones de euros. 

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