Editorial

Francia reactiva la inversión industrial

La demanda de un nuevo modelo productivo en España, más centrado en la industria que en la construcción y los servicios, es una de las más oídas y menos aplicadas desde que empezó la crisis que ahora toca a su fin. Lo primero, porque es una petición fácil de realizar así, sin más, sin explicar las fórmulas para conseguirlo. Lo segundo, porque es difícil de alcanzar si no se ponen todos los medios necesarios, sean legislativos, administrativos, fiscales o de cualquier otra índole. Lo cierto es que resulta una solicitud tan generalizada como atinada, por eso conviene prestar especial atención a la ampliación del programa de reformas que pondrá en marcha el Gobierno francés para acelerar la recuperación y, sobre todo, a la prioridad que se ha marcado: estimular la inversión industrial. Francia va a destinar 2.500 millones de euros a ventajas fiscales “excepcionales” para toda inversión industrial que se realice en los próximos 12 meses. Y lo hará de inmediato, desde el próximo 15 de abril. El plan irá unido a otras medidas, como un programa de obras públicas de autopistas por 3.200 millones, pendiente de la negociación con las empresas del sector. La inversión industrial no suele caer del cielo. Y tampoco consiste, como curiosamente también hará París, en aumentar la participación pública en empresas como Renault. Pero sí se consigue con medidas concretas de apoyo y un marco adecuado.

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