Elecciones andaluzas

Ciudadanos, coalición natural a tiro de Susana Díaz

El candidato de Ciudadanos, Juan Marín, felicitado ayer tras votar.
El candidato de Ciudadanos, Juan Marín, felicitado ayer tras votar.

Con esa estrategia se ha desecho de la supuesta inestabilidad gubernamental que le proporcionaba Izquierda Unida, ha esquivado la necesidad incómoda de gobernar con el Partido Popular o con Podemos y ha encontrado la posibilidad de poner en práctica la coalición más cómoda, más natural, con Ciudadanos.

Con los 47 escaños del Partido Socialista, los mismos que ya tenía en la legislatura que terminó ayer, Susana Díaz solo precisa de 8 más para lograr una mayoría parlamentaria estable. Y está en disposición de proporcionárselos el partido de nueva irrupción política Ciudadanos, que ha obtenido 9 asientos. Otra cuestión es la fórmula que puedan cuadrar ambas formaciones políticas para certificar una mayoría parlamentaria solvente.

Ciudadanos no se ha mostrado en ningún momento cerrado a los pactos, pero siempre que pasen por una conjunción programática. En todo caso, es una formación política que puede brindar apoyos particulares a determinadas iniciativas, y desde luego a la investidura de Susana Díaz como presidenta de la Junta.

En todo caso, Ciudadanos ha mostrado durante su corto recorrido político y electoral una actitud muy crítica con cuestiones como la corrupción, un asunto en el que el Partido Socialista en Andalucía no tiene precisamente un expediente ejemplar. Una aplicación estricta de los postulados programáticos de Ciudadanos en la negociación con el PSOE en Andalucía haría casi imposible un pacto para la legislatura.

Díaz refuerza al PSOE en Andalucía y en España. Y se refuerza a sí misma frente a Pedro Sánchez

Pero el gran éxito de Susana Díaz está en recuperar la gobernabilidad, casi de rebote electoral, esquivando las dos opciones con las que tenía más posibilidades dada la fragmentación del voto que diseñaban las encuestas. Especialmente importante es evitar la necesidad de pactar con Podemos, que por su actitud cuasi revolucionaria y rupturista hacía muy difícil el entendimiento con cualquier partido de los que hasta ahora han gobernado en España desde que se inició la Transición.

En el caso del Partido Popular el pacto podía producirse si no hubiera otra alternativa posible, tal como el propio presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, había insinuado en los últimos días.

Pero el triunfo de Susana Díaz va más allá de los logros electorales en Andalucía, donde ha conseguido retener el nivel de presencia parlamentaria pese a la irrupción con fuerza de Podemos en un territorio con un electorado tradicionalmente volcado hacia la izquierda. Ha reforzado la posición del PSOE en Andalucía y en el país, y ha reforzado la posición personal frente al secretario general, Pedro Sánchez, en el seno del Partido Socialista. La no reconocida intención de Susana Díaz de aspirar a la candidatura del PSOE en las elecciones generales, pero que muchos dirigentes del Partido Socialista manejan como posibilidad cierta, queda reforzada también con este resultado electoral.

Además, el éxito actual, o el fracaso de haberse producido, serían responsabilidad cuasi exclusiva de la presidenta en funciones de la Junta de Andalucía. El papel de Pedro Sánchez en la campaña electoral ha sido bastante secundario, con apariciones muy esporádicas.

El Partido Popular, por contra, ha obtenido unos resultados muy discretos; ligeramente mejores de los que le auguraban las encuestas, pero muy alejados de los réditos logrados hace tres años. El Partido Popular sí ha experimentado en sus carnes el auge de Ciudadanos, mientras que el Partido Socialista ha solventado con nota el auge muy fuerte de Podemos.

 

 

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