Tribuna

Boris Nemtsov: en recuerdo de un auténtico líder

Eran las 7 de la mañana de un día de febrero del 94 cuando el tren procedente de Moscú llegó a Nizhny Novgorod. Los vuelos estaban suspendidos por una tormenta de nieve. Habíamos cogido con Tom Ashead, traductor neozelandés, los últimos billetes disponibles en tercera y dormido, es un decir, en el suelo del pasillo. La ciudad, a 400 km. al sureste de Moscú, en la confluencia de los ríos Volga y Oka, permanecía dormida. Nos dirigimos, tras tomar un café, a la sede del Nozhergoroddsky Bankisky Dom Bank (NBD).

Nuestra misión era importante. Creado en el 92 por 59 empresas del sector defensa de ese Oblast (región), cuyo gobernador era, desde el 91, Boris Yefimovich Nemtsov, el banco tenía serios problemas y no despegaba. Era tan importante esa experiencia dentro del sistema bancario ruso que el G-7 le pidió a Jacques de Larosiere, presidente del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), en Londres, (la persona que mas sabe de banca y finanzas que he conocido, director de FMI, gobernador del Banco de Francia y creador del Instituto de Finanzas Internacionales, en Washington, lobby mundial bancario) que diera prioridad al proyecto en sus actividades en el sector financiero ruso. Yo me había incorporado un año antes al BERD dejando la Direción General del Banco Atlántico. Dirigía proyectos bancarios en Rusia –Petrosky Bank, San Petersburgo y Mezhcom Bank, Moscú– (desaparecidos en la crisis del 96) y dada mi experiencia en banca regional en España (15 años como Subdirector General en Ibercaja, donde atraje la implantación de la Opel en Zaragoza y el apoyo a las Pymes),– él creyó ser el más adecuado para dirigir ese proyecto.

Al llegar a la sede del banco, nos esperaba el gobernador. Fue una gran sorpresa. Eran las 8 de la mañana. Los accionistas le habían dado su confianza para negociar con nosotros. Teníamos enfrente a un joven de 38 años, bien plantado, con buen inglés, corte liberal, pro-europeo y aunque nacido en Sochi –a 1.800 Km al sur– profundamente preocupado y comprometido por el desarrollo de una región bastante retrasada comparada con San Petesburgo y Moscú, a donde yo acudía frecuentemente. Junto a él, el equipo directivo, todos muy jóvenes. El intercambio de información, análisis y discusión duró toda la mañana. Boris nos invitó a comer y nos dejó. Nos quedamos toda la semana. Aprovechamos para conocer la ciudad, su Kremlin medieval y para soñar como podríamos ayudar a mejorar todo lo que veíamos; si lograríamos hacer que NBD Bank funcionara como Boris tenía en la cabeza. Volvimos a Moscú, esta vez en avión, pero jugándonos la vida: un avión de dos motores de hélice, de chapa corrugada. Al despegar empezó una tormenta de nieve y fuerte viento que hizo que el avión subiera y bajara sin control….Nunca se me olvidará esa experiencia. Esa es una de las razones por las que me gusta tanto Rusia, por haberme jugado la vida. Como director del equipo del proyecto NBD Bank, dentro del BERD, volví a Nizhny Novgorod muchas veces.

La iniciación, análisis, aprobación e implementación de ese tipo de proyectos toman tiempo en los Banco Multilaterales de Desarrollo (BMD). Eso me dió ocasión de tratar habitualmente con Boris. Me admiraba su conocimiento del banco, su visión a largo plazo y su amplia perspectiva. Nuestro equipo trabajaba estrechamente con el del banco, liderado por Boris Breznov –menor de 30 años– que aprendía rápidamente. Pusimos el foco en las pymes. Para Boris Nemtsov eso era –y aún hoy en día en esa región y en muchas partes del mundo– una prioridad. Preparamos un equipo que aprendiera a analizar el riesgo, a ayudar a las empresas a implementar sus planes, etc. NBD Bank se incorporó al Russian Small Business Fund Programme, que empezó en el 93, constituido hoy por 17 bancos. Y lo que es más importante, Boris inició un proceso que acabaría en 2000 –el ya no era gobernador y yo no estaba en el BERD– tomando el BERD el 40% del capital. Desde entones, el NBD y la región han recibido financiación de otros BMD como CFI y BSTDB. Boris en sus relaciones con Jacques de Larosiere no solo se centraba en NBD. Apoyó con su realismo y visión la planta de Gorky Automobile (GAZ), los sectores petroquímico, procesamiento de madera, etc. Para ello aprovechaba sus visitas a Londres, foros del BERD, Davos, etc. Tras salir yo del BERD e incorporarme al Fondo de la OPEP para el Desarrollo Internacional, Boris tuvo el gran detalle de regalarme un antiguo icono ruso como agradecimiento por mi gestión. Lo tengo en un lugar especial de mi sala de estar. Cuando lo miro, tras su muerte trágica, me acuerdo de él. Descanse en paz.

 

Joaquín Abós es International Financial Advisor

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