La marca vendió 27 millones de kilos de sus diferentes variedades del cereal en 2014

SOS, un arroz con nombre propio desde hace un siglo

Su fundador, José Sos Borrás, empaquetó su producto y lo bautizó con su apellido en 1912

La empresa se integró en 2012 en el grupo alimentario Ebro Foods

arroz sos
Barraca de Sos en la Feria de Muestras de Barcelona de 1934.

Vayamos al grano. Al de arroz, alimento básico de la humanidad; presencia constante en la cultura culinaria de muchos países; segundo grano más cultivado en el mundo, después del maíz. Lo demuestran las estadísticas de la FAO: en 2013 se produjeron en el planeta 745.709.788 toneladas de este cereal y 1.016.736.092 de maíz.

En España, donde lo introdujeron los árabes a partir del año 711 d. C., esta vianda está presente en nuestro día a día. Pero, sobre todo, compone nuestra memoria y presente afectivo. Manjar de los domingos en el campo o en la casa familiar. Plato con sabor a infancia y recuerdo de la abuela. Paella y arroz con leche.

Cronología

Envases de los arroces especiales.
Envases de los arroces especiales.

1902. José Sos Borrás funda la empresa arrocera Hijos de J. Sos Borrás SA en Algemesí (Valencia).

1912. La empresa lanza los primeros paquetes de arroz, unos pequeños saquitos de tela. Hasta entonces la venta de arroz al público se realizaba en pequeños comercios donde los tenderos vendían sus productos a granel.

1935. Sos desarrolla su primer recetario de recetas de arroz.

Años cincuenta. Comienzan las investigaciones para lograr un envase que aporte la mayor frescura posible al producto. La compañía finalmente se decanta por el paquete de papel.

1957. Arroz Sos emite su primer anuncio publicitario en televisión española.

1986. La marca comienza a realizar campañas de comunicación acerca de las distintas variedades de arroz que existen y sus usos.

1990-1992. El grupo industrial Arana compra la arrocera Hijos de J. Sos Borrás.

1994. Se constituye la empresa Sos Arana Alimentación, fruto de la fusión de Sos con el Grupo Industrial Arana.

1997. Comienza la internacionalización de la marca con la entrada en México.

1999. Se crea Arroz Sos Sevilla SA tras adquirir Arrocerías Dársena y el grupo portugués SIPA, propietario de la marca Saludaes.

2000. Sos adquirió la empresa galletera Cuétara y el grupo pasó a denominarse Sos Cuétara. Con ocasión de su salida a Bolsa, se preparó en el parqué madrileño una paella para 2.000
personas.

2008. La compañía vende Cuétara al grupo Nutrexpa.

2009. En abril estalla la crisis en el grupo Sos Corporación Alimentaria con la destitución de los responsables de la empresa por un presunto desvío de fondos de la sociedad a empresas de su propiedad. A esto hay que sumarle un elevado endeudamiento de la empresa.

2010. Ebro Foods adquiere el 10% del capital social del grupo.

2011. Incorporación de la marca dentro del grupo alimentario Ebro Foods.

Y hay una marca, Sos, que lleva desde 1902 trayéndonos la materia prima desde los arrozales valencianos hasta nuestras cocinas. José Sos Borrás, el fundador, tenía 33 años cuando comenzó a vender este cereal en un molino en Algemesí, localidad de la comarca valenciana de la Ribera Alta. Lo comercializaba a granel. Como se hacía entonces. Unos años más tarde, en 1912, tuvo una idea sencilla, rompedora: envasar su producto por kilos en un saquito de tela y estampar en él su apellido y la imagen de dos falleras, una de pie y otra inclinada preparando una paella. Fue el primero en hacerlo.

Con el paso del tiempo, el logotipo ha ido evolucionando, así como su tipología. Se puede aún, sin embargo, distinguir las sombras de ambas mujeres. Una evocación de su origen valenciano.

De carácter pionero, Sos Borrás también vio rápido la importancia que iba a alcanzar la publicidad en el mundo de los negocios. Cuentan que fue de los primeros anunciantes en radio, nada más inaugurarse las primeras emisoras. Notas en la prensa y carteles en los tranvías de Barcelona también sirvieron para que el público al pensar en arroz empezase a identificarlo con la marca.

Más original resulta la idea de darse a conocer en los campos de fútbol. La explicación a esta ocurrencia es, en realidad, sencilla y estratega. ¿Quiénes solían acudir a los estadios? Los tenderos. ¿Quiénes tenían en sus manos el poder de decidir qué encontrarían las amas de casa en sus colmados? Los tenderos. Por tanto, ¿a quién había que camelarse para que Sos llegase a las mesas de los hogares? A los tenderos. Deducción lógica e implacable.

El legado de innovación, de originalidad, del fundador no cayó en saco roto. Tras su muerte, sus hijos lo continuaron. En los años treinta, la casa algemesinense buscaba expandirse. Y para ello, participaron en 1934 en la Feria de Muestras de Barcelona. Instalaron una barraca típica valenciana. Un saquito de Sos, con su ilustración de jóvenes vestidas de valenciana preparando una paella, decoraba una de las paredes. Además, convocaron un concurso con más de 200 premios. Había que adivinar cuántos granos de arroz contenía un frasco de cristal.

Un año más tarde, editaron y distribuyeron su primer recetario. Luego llegó la Guerra Civil. Durante esta, la fábrica de Sos fue incautada por el Gobierno de la República. Hay quienes afirman que, sin embargo, a pesar de ello, la empresa estuvo dirigida por la familia desde la clandestinidad en esos aciagos años.

Recuperadas las riendas, llegaba el momento de seguir creciendo y de cambiar el saquito de tela por un envase más económico pero que mantuviese las condiciones de frescura que este cereal necesita. Nació así el paquete de papel con sus tres colores: blanco, rojo y azul.

De este material continúa siendo el formato en que llegan a nuestras casas el arroz clásico, el largo y el bomba. Las modalidades preferidas por los consumidores más tradicionales. En envases de plástico vienen los especiales (caldosos y melosos, para ensaladas y guarniciones y para postres) y los de la categoría salud (integrales y enriquecidos con cereales y quinua). Los elegidos por los gourmets y los saludables.

A pesar de estos cambios en los productos ofrecidos, en la propiedad de la marca –desde 1990 ha pasado por tres dueños diferentes–, en los envases, en el tipo de consumidor, Sos es inconfundible. Es el arroz de José Sos Borrás, el valenciano que supo ver el éxito de bautizar un producto sencillo. Un alimento básico de la humanidad. Familiar paella e infantil arroz con leche.

Del debate parlamentario al Wikipaella y el ‘#PaellaEmoji’

Envase de la variedad de arroz integral mezclado con quinua.
Envase de la variedad de arroz integral mezclado con quinua.

A finales de los ochenta, el Parlamento valenciano acogió un debate cuanto menos singular. Una iniciativa, presentada por uno de los diputados que allí ocupaba un escaño, pretendía determinar la receta auténtica de la paella y qué ingredientes debía incluir.

Todos ellos habían de provenir de la tierra. “¿Y si el conejo viene del otro lado del Sènia? ¿Será paella valenciana?”, se preguntaron algunos en tono de chanza. No prosperó mucho la idea y el debate acerca de cómo tenía que ser el auténtico plato tradicional continuó.

Había que darle una solución a la sempiterna disputa. Así, en 2012, un restaurador, Rafael Vidal, propuso a la Consejería de Agricultura de la Comunidad Valenciana que aprobase una composición culinaria que sería la única que podría utilizar el gentilicio autóctono de paella valenciana.

Diez eran los ingredientes únicos e imprescindibles que debían de estar presentes: aceite, pollo, conejo, ferraura (un tipo de judía ancha y plana), garrafó (una especie de alubia), tomate, agua, sal, azafrán y arroz. Se admitía que podía existir alguna variante dependiendo del uso de productos propios de diferentes zonas.

La discusión parece interminable. Difícil de resolver una querella en la que casi cada familia tiene voz y voto. En 2013, tres amigos, medio en broma, medio en serio, decidieron crear Wikipaella, una plataforma sin ánimo de lucro.

En su página web, lanzada en 2014, se definen como una herramienta para definir, promocionar y defender los arroces clásicos de la Comunidad Valenciana.

La organización, que cuenta con el apoyo de la Consejería de Turismo de la Generalitat Valenciana, ha elaborado seis recetas de paella tradicional en base a las diferentes peculiaridades de seis zonas de la comunidad autónoma.

Y es que este plato tan dominguero levanta pasiones. La última, el #PaellaEmoji. Una campaña publicitaria de la marca La Fallera para que WhatsApp incluya un emoticon de este manjar. El miércoles llegó a ser trending topic en España.

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