Tribuna

Percepciones sobre ética en la gestión de patrimonio

La ética profesional es importante en todos los ámbitos del trabajo. En la gestión de patrimonio es vital el lugar que ocupa el profesional que gestiona el capital de sus clientes con el objetivo de preservar el patrimonio y generar rentabilidad. Los clientes han de confiar en quienes gestionan un dinero que tanto les ha costado obtener, porque, de lo contrario, tendrían que encargarse de hacerlo ellos mismos, o no invertir. CFA Institute lideró sendos estudios al objeto de identificar las opiniones sobre la ética en la gestión de patrimonio, tanto por parte de los profesionales de la industria de la inversión, como de los clientes.

En el estudio (A crisis of culture: valuing ethics and knowledge in financial services, producido por CFA Institute y The Economist Intelligence Unit) solo algo más del 59% de los profesionales de la inversión encuestados consideraban que el sector disfruta de buena reputación. No obstante, el 71% opinaba que el comportamiento ético de sus empresas es mejor que el del sector en general. Los gestores de patrimonio señalaban la necesidad de mejorar el cumplimiento de los estándares éticos y fortalecer los códigos de conducta en la empresa como uno de los factores más importantes para mejorar la imagen global de la industria.

Sin embargo, también consideraban que se necesita cierta flexibilidad a la hora de cumplir esos códigos y así poder avanzar en sus carreras profesionales. De hecho, únicamente el 37% de los encuestados pensaba que sus compañías se benefician económicamente de un comportamiento ético.

En el otro estudio dirigido a los clientes (Investor Trust) reveló que solo el 52% de los encuestados confían en la ética de sus gestores. Los clientes valoran muy positivamente una adecuada conducta, puesto que los factores más importantes a la hora de elegir un gestor de patrimonio son aquellos en los que el profesional actúe velando por el interés del cliente (35%), el compromiso ético del profesional (17%), y la capacidad de generar una alta rentabilidad (17%). Curiosamente, la comisión a pagar por el servicio prestado es el factor menos relevante a la hora de elegir al gestor de patrimonio (7%). Los resultados de ambos estudios demuestran claramente una desconexión entre las percepciones del profesional frente a las de su cliente. CFA Institute viene pidiendo desde hace tiempo la necesidad de instaurar valores éticos en el sector financiero. Una muestra de ello es el Código de conducta profesional elaborado por la entidad hace más de medio siglo. Este código y sus normas han servido de modelo para la evaluación de la conducta ética de los profesionales de la inversión en el ámbito mundial, sin importar el desempeño laboral, las diferencias culturales o las leyes y regulaciones locales.

Los resultados de ambos estudios indican diferentes percepciones sobre la ética profesional entre gestores y clientes. Estos últimos consideran la integridad el factor más importante para elegir quién debe gestionar su patrimonio, sin embargo los gestores consideran un freno las limitaciones de un código de conducta estricto a la hora de avanzar en sus carreras. Según nos vamos alejando de los agujeros éticos que colapsaron las finanzas en 2008, miramos con optimismo los códigos de conducta públicos y accesibles como el creado por CFA Institute, que permiten que todos los actores de la industria sean conscientes de las reglas, y por tanto, unifican las expectativas tanto de los gestores como de sus clientes.

 

Glenn Doggett es director de Professional Standards, Standards of Practice & Education en CFA Institute y Jose Ignacio Zabaleta es miembro de CFA Society Spain y Profesor de la Escuela de Negocios MBA.

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