Editorial

Transparencia sobre Banco Madrid

La decisión del Banco de España de someter a control las actividades de Banco Madrid ha sido la primera respuesta, rápida y contundente, del supervisor español a la intervención de la matriz de la entidad, la andorrana BPA, acusada por el Tesoro de Estados Unidos de presuntas actividades de blanqueo de capitales. De esta manera, Banco Madrid opera desde ayer bajo la directa supervisión de dos interventores, uno de ellos especialista en la lucha contra el blanqueo de dinero, que deberán aprobar de forma expresa todos y cada uno de los acuerdos de la entidad. Los dos expertos designados por el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, han adoptado como primera medida la revisión de los protocolos de control de Banco Madrid “relacionados con la materia que ha motivado esta investigación”. Su actividad incluirá estudiar las cuentas, supervisar las decisiones del consejo de administración e investigar cualquier operación de la entidad cuyos detalles consideren necesario comprobar.

Pese a que las acusaciones contra BPA no mencionan a la filial española, ni imputan a ninguno de sus gestores en la trama, la decisión de intervenir Banco Madrid constituye una medida de prudencia y prevención suficientemente justificada frente a un escándalo delictivo internacional cuyo alcance y ramificaciones todavía están por delimitar. Los expertos del Banco de España tienen ante sí la labor de supervisar una entidad en cuyo consejo de administración se sientan tres de los máximos responsables de BPA y que incluye entre sus clientes al empresario ruso Andrei Petrov, al que el informe del Tesoro de EEUU implica en actividades de blanqueo de capitales relacionados con las redes de corrupción rusa. La intervención supone, además, una garantía de que la gestión de la filial española estará de ahora en adelante controlada y, por tanto, avalada directamente por el Banco de España. Ello constituye una medida de protección para los clientes de Banco Madrid, pero también una certificación de transparencia para la propia entidad y de rigor para el sistema de supervisión bancario español.

A la espera de que se conozcan los detalles de la investigación abierta contra BPA, la dureza de las acusaciones lanzadas por el Tesoro de Estados Unidos dibuja una trama delictiva que, de confirmarse, dejaría en evidencia la falta de control ejercido por las autoridades europeas. En un mundo cada vez más globalizado, la lucha contra los delitos relacionados con la circulación de capitales requiere una coordinación efectiva de todos los estados miembros y una voluntad política clara para eliminar los resquicios normativos –es el caso de los paraísos fiscales en Europa– que pueden favorecer estas actividades ilícitas. Entre tanto, medidas de prevención como la intervención decretada ayer constituye una garantía de control acertada y necesaria.

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