Reconoce lagunas en la integración europea

Draghi afirma que su plan ya cala en la economía

El presidente del BCE, Mario Draghi, en el Parlamento Europeo.
El presidente del BCE, Mario Draghi, en el Parlamento Europeo. REUTERS

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, defendió hoy ante el Parlamento Europeo la efectividad de la medida más ambiciosa adoptada jamás por la institución, la activación de un programa de compra de deuda por una cuantía de al menos 1,14 billones de euros y que comenzará a ser una realidad la próxima semana. El BCE seguirá los pasos que ya dieron la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón, si bien deberá demostrar la efectividad de la medida sobre la economía real, después de que el ámbito financiero sí se haya beneficiado largamente de las políticas de estímulo de la institución, con una sostenida subida para las Bolsas y para los precios de los activos de renta fija.

Ante las dudas que pudiera despertar su programa de expansión cuantitativa (QE), Draghi defendió que la compra de deuda soberana en el mercado secundario “tiene un gran potencial de transmisión sobre la economía real”, la gran asignatura pendiente de las políticas del BCE. Draghi incluso fue más allá y y señaló que “ya hemos visto algunos efectos positivos de nuestras medidas”.

El presidente del BCE citó el descenso en los costes de financiación, gracias a la rebaja de las rentabilidades que los inversores exigen a la deuda soberana de la zona euro. Y añadió que, en consecuencia, los tipos de interés a los que se financian familias y empresas “han descendido considerablemente”. Avanzó que el crédito va a continuar su recuperación, después de que el crecimiento de la financiación al sector privado resultara positivo en diciembre por primera vez desde mediados de 2012. Y añadió que la encuesta de concesión de crédito que elabora la institución arroja “señales positivas” en enero.

En definitiva, Draghi reivindicó ante los parlamentarios la validez de su plan, que el propio BCE reconoció en las actas de la reunión del pasado 22 de enero –cuando se tomó la decisión del QE– es una fórmula de último recurso con la que combatir la amenaza de deflación. “En definitiva, nuestras medidas apoyarán la actividad económica”, defendió Draghi, para citar a continuación el objetivo de estabilidad de precios que se ha marcado en todo momento con su política monetaria. De hecho, Draghi se resiste habitualmente a mencionar el impulso a la economía como la gran motivación de la decisión del plan masivo de compras de deuda soberana.

Lanzó también un llamamiento a una mayor integración europea en materia económica. “No hemos alcanzado todavía el nivel de una auténtica Unión Económica y Monetaria”, reconoció. Y para resolver esta laguna propuso una mayor soberanía compartida. “A medio y largo plazo hay que pasar de un sistema de normas y orientaciones para las políticas nacionales a un sistema de compartición de soberanía con instituciones comunes para robustecer nuestras políticas económicas”.

Respecto a Grecia, Draghi defendió que el BCE “no tuvo elección” al decidir no aceptar deuda soberana griega como garantía de financiación para la banca del país. Y avanzó que “estamos listos” para aceptar de nuevo esas garantías “tan pronto como el consejo de gobierno decida que las condiciones para un cumplimiento satisfactorio del programa están en vigor”.

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