Pau Guardans, presidente de Unico Hotels & Real Estate

“Me gustaría abrir un hotel en Londres”

Acaba de inaugurar The Principal Madrid, su segundo hotel de lujo en la capital

En Barcelona es propietario de Grand Hotel Central

“Me gustaría abrir un hotel en Londres”

No había cumplido la treintena cuando el economista Pau Guardans (Barcelona, 1965) ocupó el cargo de director general del Ministerio de Industria, a las órdenes de Josep Piqué. Antes, a los 22 años, había sido un arturito en la desaparecida y ya mítica Arthur Andersen. Más tarde, pasó por la empresa de logística Mecalux y por Acciona. Pero el gran salto profesional lo dio en 1999 en AC Hoteles, como consejero delegado, compañía que abandonó en 2002 por discrepancias con su presidente, Antonio Catalán. A partir de ahí, comenzó una nueva etapa en solitario.

Compró por más de 20 millones de euros la antigua Casa Cambó de Barcelona, propiedad del político Francesc Cambó, familiar suyo, en la que ubicó el Grand Hotel Central, el primero de la colección Unico Hotels & Real Estate. En la Madrid regenta dos hoteles boutiques de cinco estrellas: Unico, en el barrio de Salamanca, y el recién inaugurado The Principal Madrid, en un edificio de 1917 en Gran Vía, que dispone de 76 habitaciones y suites a un precio medio de 240 euros y donde ha invertido cuatro millones de euros.

Pregunta. ¿Ser empresario es su mayor logro empresarial?

Respuesta. Mi mayor logro es haber hecho realidad aquello que me gusta y poder ser independiente. He aprendido más de los errores que de los aciertos.

P. ¿En qué se diferencia su grupo hotelero del resto?

R. En primer lugar, no somos una cadena, somos una colección de hoteles de lujo, con personalidad. Todos son diferentes, tiene poco que ver el hotel de Barcelona con el que acabamos de inaugurar en Gran Vía, en Madrid. Un hotel debe formar parte de la experiencia del viaje, y cada lugar es diferente. Nuestro concepto va reñido con la cantidad, el volumen no me interesa. El lujo está reñido con la cantidad.

P. Un concepto distinto al de AC Hoteles, donde trabajó anteriormente.

R. El proyecto era magnifico, la estandarización llevada al límite. Mi proyecto es diferente, pero no por oposición, sino porque creo en él.

P. ¿Qué aprendió en AC Hoteles?

R. A mirar por el mundo lo que hacían los demás, a mejorar. A viajar, a cambiar de hotel cada noche, a probar cosas...

P. Los últimos años no han sido fáciles para el sector hotelero.

R. Son tiempos removidos, pero también de cierta oportunidad para poder acceder a operaciones que en momentos boyantes sería mucho más complicado. El contexto no es bueno, pero en momentos de hiperactividad el tamaño del cheque importa, y cuando las cosas no van bien hay que ser más artesanos.

P. Montó la empresa solo, ¿no ha tenido la necesidad de buscar algún socio empresarial para este viaje?

R. La empresa es mía, es una sociedad limitada, unipersonal, aunque tengo muchos socios, las 300 personas que trabajan conmigo. Mientras que pueda, la empresa seguirá siendo familiar, porque quiero que los hoteles tengan un rasgo propio, pero si mañana tengo que dar entrada a un socio, no habría problema.

P. ¿Qué es el lujo para usted?

R. Una buena cama, encontrar una experiencia auténtica, que alguien te explique la historia de la ciudad que visitas. El lujo en el siglo XXI tiene que ver con el buen gusto, con la elegancia, con la serenidad, y no con el trato pretencioso. No tiene que ver con los dorados, sino con la atmósfera, con los detalles.

P. De momento, cuenta con tres hoteles, ¿tiene previsto aumentar el número de establecimientos?

R. Después de Madrid y de Barcelona, la siguiente apertura será en alguna ciudad europea. Londres sería fantástica, o Roma o Milán. No hay prisa, las operaciones salen cuando surgen las oportunidades. La prisa casa mal con los negocios.

P. ¿No le gustan las tensiones?

R. Como decía Johan Cruiff, la tensión es buena cuando antes de salir a jugar un partido se enfada a los jugadores. Por ejemplo, la reforma de The Principal la hemos hecho en 120 días, eso conllevó mucha tensión pero esto quiere decir que haya tensión por el crecimiento. Crecer por crecer es una dimensión que crea urgencia, y además es insostenible.

P¿Es fácil ser empresario en España?

 R. No es complicado cuando cumples tus sueños. Lo más difícil en el sector es encontrar gente, profesionales, que entiendan cómo quieres hacer las cosas. La Administración ayuda poco, los permisos tardan, las normativas se contradicen y además hay una competencia que no nos beneficia.

P. ¿A qué se refiere?

R. A los apartamentos alegales turísticos, que compiten con nosotros sin ninguna exigencia, como por ejemplo la norma que debemos cumplir los hoteles en cuanto al grado de deslizabilidad de las duchas y este tipo de alojamientos, no. Nadie se ocupa de que cumplan todos los requisitos. No me preocupa la competencia sana de otros grupos hoteleros, me molesta la competencia alegal. Hay que acabar con ella.

P. ¿España es una plaza hotelera barata si se compara con otros países?

R. Es barata y de calidad, pero en general España es así en todos los sectores. La banca es eficiente, las cadenas de distribución son eficientes, y el turismo es de calidad a un precio muy bueno. Tenemos en todos los sectores una buena ecuación de precio-calidad, lo que nos falta es apostar por el made in Spain.

P. ¿Qué tiene de atractivo este sector para que le haya atrapado?

R. Es la síntesis de muchas cosas, tratas con gente muy diferente y manejas elementos muy divertidos, como la decoración y una dimensión tecnológica nada despreciable. Y luego está el tema de la gastronomía, que también es apasionante.

P. ¿Cómo han revolucionado las redes sociales la relación con los clientes?

R. Ahora hay que hacer todo muy bien. Las nuevas tecnologías han abierto nuevas posibilidades; permiten que gente con poco volumen de negocio llegue a millones de personas, lo que significa más competencia. La opinión del cliente cada vez tiene mayor peso.

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