Tribuna

Luces de la reforma fiscal

Estamos viviendo en un entorno muy cambiante, donde la esperanza de vida y las condiciones de salud mejoran rápidamente, mientras que la tasa de natalidad se reduce constantemente. Por otra parte, desde 2008 estamos conviviendo con una de las peores crisis económicas que ha acelerado la necesidad de tomar medidas para hacer frente a los desajustes en las cuentas de la seguridad social. De hecho, en pocos años se han llevado a cabo distintas reformas con un impacto claro en la cuantía de la pensión de jubilación.

Ante esta situación, el ahorro para la jubilación en España es ya una necesidad. La nueva reforma fiscal, dota de medidas que ayudarán al impulso del ahorro a largo plazo.

La reforma fiscal introduce un nuevo supuesto de liquidez a los 10 años mediante el cual, las aportaciones realizadas a los planes de pensiones a partir del 2015 podrán ser rescatadas, con los límites máximos que se regulen a tal efecto. Se prevé que esta liquidez adicional, (recordemos que actualmente los planes de pensiones pueden rescatarse en el momento de la jubilación, invalidez o fallecimiento pero también en los casos de desempleo o enfermedad grave) ayude a aumentar la contratación de planes de pensiones por parte del colectivo más joven, actualmente reacio a contratar este tipo de productos puesto que su horizonte para la jubilación les queda todavía muy lejos. En consecuencia, eso supondría un aumento de las aportaciones a estos instrumentos. Desde el punto de vista del sector y de la sociedad también es una buena noticia porque implicará un aumento del ahorro a largo plazo.

Otra de las medidas que prevé la reforma es la reducción del máximo de aportación anual, de los 10.000 euros actuales (12.000 para mayores de 50 años) a 8.000 euros anuales. Es cierto que la aportación media anual a planes de pensiones es muy inferior al nuevo máximo y por lo tanto habrá muchos partícipes que no se verán afectados por esta modificación. Sin embargo, sí se verán afectados los partícipes más cercanos a la jubilación, con mayor capacidad de ahorro y con menos tiempo para hacerlo. En consecuencia, esta medida vuelve a poner en relevancia la necesidad de comenzar a construir un ahorro para la jubilación a edades tempranas ya que no existiendo progresividad en el límite de las aportaciones para edades mayores, no se podrá compensar los años en los que siendo más joven no se aprovechó para aportar a un plan de pensiones o plan de previsión asegurado.

Por otro lado la reforma fiscal nos ha brindado nuevos productos destinados al ahorro a largo plazo y que nos permiten beneficiarnos de la exención fiscal de sus rendimientos. Esta exención fiscal permite mitigar el efecto negativo que puede suponer a algunos ahorradores la reducción del límite de aportaciones a un plan de pensiones.

Dichos productos se han denominado Planes de Ahorro a Largo Plazo (PALP) y pueden ser comercializados tanto en formato seguro, a través de los denominados Seguros Individuales de Ahorro a Largo Plazo (SIALP), o en formato de cuenta o depósito bancario, a través de las Cuentas Individuales de Ahorro a Largo Plazo (CIALP). Los rendimientos obtenidos se verán exentos de tributación siempre que no se efectúen disposiciones del capital resultante antes de finalizar un plazo de cinco años desde la primera prima y que las aportaciones anuales no superen los 5.000€.

Los ahorradores sólo podrán ser titulares de forma simultánea de un PALP, la disposición por el contribuyente del capital solo puede producirse en forma de capital y el producto podrá ser comercializado con diversas estrategias de inversión siendo en todo caso y como mínimo garantizado el 85% de las primas al vencimiento.

A su vez, los PIAS, otro de los productos creados para el ahorro a largo plazo verán flexibilizadas las condiciones para beneficiarse de un mejor tratamiento fiscal de los rendimientos. Así, el plazo mínimo antes establecido en 10 años pasa ahora a ser tan solo de cinco años, equiparándose de este modo a los anteriormente mencionados PALP.

Otra de las grandes ventajas que introduce la reforma fiscal es la exención de las ganancias patrimoniales que se pongan de manifiesto con ocasión de la transmisión de elementos patrimoniales por contribuyentes mayores de 65 años, siempre que el importe total obtenido por la transmisión se destine en el plazo de seis meses a constituir una renta vitalicia asegurada por un importe máximo de 240.000 euros.

En definitiva, valoramos la mencionada reforma fiscal como razonablemente positiva y con un enfoque claro en el ahorro minorista, quedando sin embargo aún lejos de las reformas que serían necesarias para dotarnos de un sistema de ahorro a largo plazo privado que permita a la sociedad española dotarse de los mecanismos necesarios para disfrutar de un nivel de vida justo en la jubilación.

Javier Valle es director general de Vida y Pensiones del Grupo Zurich en España y director general de Bansabadell Vida, Pensiones y Seguros Generales.