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Nadella necesita otro sistema

Satya Nadella, consejero delegado del gigante del software tenía un plan simple para su primer año en el cargo –no repetir los errores de su predecesor Steve Ballmer–. Solo lo ha logrado en parte, tal y como mostraron los débiles beneficios trimestrales del lunes. Proporcionar una estrategia clara a largo plazo sería más útil que solo evitar los errores del pasado.

El reinado de Ballmer se vio empañado por caras adquisiciones, esfuerzos equivocados para producir hardware y una incapacidad para capitalizar los móviles. Nadella ha apaciguado a los accionistas, y el impulso de la nube incluso ha proporcionado algo de emoción. Las ventas de la nube están creciendo a más del 100% anual.

Las debilidades de Microsoft desde la época de Ballmer aún son evidentes. El negocio de los teléfonos adquiridos de Nokia no gana muchos adeptos. Las ventas de nuevas copias de Windows cayeron un 13% con respecto al mismo trimestre del año pasado. Las ventas de ordenadores son lentas –Apple y otros dispositivos móviles siguen haciéndose con la demanda–.

La actualización de los equipos de las empresas que utilizan en el antiguo Windows XP ha proporcionado algo de ayuda, pero está diluyéndose. Todos estos factores amenazan con exprimir el decente margen operativo del 30% de la compañía.

Esa perspectiva ayudó a persuadir a los accionistas para deshacerse de casi 40.000 millones de dólares en un plan de recompra, o casi el 10%, frente al valor de mercado de Microsoft en la mañana del martes. Aun así, la compañía todavía vale casi el 20% más que cuando Nadella se convirtió en consejero delegado.

Renovar ese impulso requiere más atención en convertirse en líder en el suministro de software bajo demanda para empresas. Es un nuevo mercado gigante en juego. Microsoft ya ha perdido la batalla de los teléfonos inteligentes y las tabletas. Es mejor reconocerlo y dirigirse hacia la nube.