La facturación de la marca alcanza los 25 millones de euros

Castañer, unas alpargatas de pasarela

Nació en un pequeño taller de Banyoles en 1927

Cuenta con 25 tiendas y 800 puntos de ventas en el mundo

Modelo incluido en la colección SS15 de la marca.
Modelo incluido en la colección SS15 de la marca.

Las alpargatas son un calzado humilde y antiguo. Muy antiguo. Su historia se remonta a la civilización egipcia, a la de los faraones. En tiempos más recientes, hicieron su aparición en la zona de los Pirineos (Cataluña y Francia Occidental). De ahí emprendieron viaje hacia América Latina, donde aún forman parte de diversos trajes regionales. A una empresa familiar, Castañer, le deben su salto a las pasarelas y al estatus de clásico veraniego. Un destino de ensueño para unas sandalias modestas que estuvieron a punto de desaparecer cuando campesinos y obreros dejaron de utilizarlas.

Cronología

Trabajadoras de la fábrica en los años cincuenta.
Trabajadoras de la fábrica en los años cincuenta.

1776. Nace Rafael Castañer, el primer alpargatero de la familia.

1927. Luis Castañer y su primo Tomàs Serra fundan el primer taller de la marca en la localidad gerundense de Banyoles.

1936-1939. El Gobierno de la República nacionaliza la empresa, en cuya fábrica trabajaban unos 100 empleados. Durante los tres años que duró la Guerra Civil tuvieron que producir calzado para el Ejército.

1960. El matrimonio conformado por Lorenzo Castañer e Isabel Saura asumen el mando de la empresa.

1965. Un grave accidente sufrido por su esposo obliga a Isabel Saura a ponerse al frente de la fábrica.

1968. Deciden probar suerte en ferias de ciudades como París o Milán. En esa época, habían empezado a fabricar alpargatas con un mayor colorido.

1970. Lorenzo e Isabel conocen y empiezan la colaboración con Yves Saint Laurent. A raíz de este encuentro surgen trabajos con otras casas de moda internacionales.

1993. Muere Lorenzo en un accidente de tráfico.

1994. Castañer abre su primera tienda propia en Barcelona.

2010. Isabel Saura recibe la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes del Ministerio de Cultura de España.

2014. Dan los primeros pasos para su expansión en América mediante la creación de una nueva empresa con el grupo colombiano Silvia Tcherassi. Los primeros puntos de venta de Castañer se hallarán en Miami y Bogotá.

La familia Castañer lleva elaborando y vendiendo alpargatas toda la vida. Comenzaron a finales del siglo XXVIII. No será, sin embargo, hasta 1927 cuando nazca la marca. Luis Castañer, un zapatero dedicado en sus horas libres a tocar el violonchelo, decide asociarse con su primo Tomàs Serra para abrir un taller artesanal de esparteñas en Banyoles (Gerona). Se inicia así una saga de telares, lona y yute.

El negocio marchaba bien. Los socios abren una fábrica en Figueres. Industrializan la producción. Tenían un público modesto, gentes de campo y proletarios que no podían permitirse calzar sus pies con unos zapatos más caros. Costaban menos de 10 pesetas de la época. Entonces, llegó el revés de la trágica y cruenta Guerra Civil española. El Gobierno de la República nacionalizó la fábrica, que se dedicó en exclusiva a producir para el Ejército. Las maquinas no pararon y, tal vez, esto les permitió poder reponerse tras acabar la contienda y recuperar el negocio. Una mísera posguerra hizo de las alpargatas el único calzado asequible para grandes capas de la población.

Paradójicamente, una mejor situación económica estuvo a punto de hundir a los Castañer. La industrialización de los sesenta despoblaba los campos y aumentaba el nivel adquisitivo de los obreros. Coincide con el relevo generacional en la empresa. El matrimonio conformado por Lorenzo Castañer e Isabel Saura asumen las riendas. Se resisten a cerrar.

Lorenzo e Isabel vislumbran una salida. Turistas nórdicos, hippies, artistas bohemios y estrellas de Hollywood han empezado a dejarse ver por la Costa Brava. La sencillez de las esparteñas les seducen. El matrimonio introduce nuevos colores, más allá del clásico blanco y negro. Dan a su calzado un toque mediterráneo.

El éxito, alcanzado entre los extranjeros, les da una idea salvadora. Hay que lanzarse fuera de España. Hay que recorrer ferias de artesanía en Europa. En una de ellas, en París, se produce el golpe de suerte. Era 1970. Tres jóvenes curiosean en el puesto del matrimonio. Uno de ellos les propone crear unas alpargatas con cuñas. Lleva meses buscando a algún artesano capaz de fabricarlas. Lorenzo e Isabel aceptan el reto. Le han dicho que sí al mismísimo Yves Saint Laurent.

Con la ayuda de unos fabricantes franceses, que contaban con una maquinaria más avanzada, los Castañer diseñan la horma. Luego, una primera cuña de madera. Pesaba demasiado. La solución la hallan en el caucho. Ya tienen el primero prototipo. Como no disponen de dinero para volver a París, pagan una propina a un revisor del Talgo que viajaba hasta la capital de las luces para que se las llevara al cuartel general del diseñador francés. La osadía tuvo su recompensa: sus alpargatas visten los pies de las modelos que presentan la colección de Yves Saint Laurent.

Hoy tienen seis fábricas en España, distribuidas entre Banyoles, la zona de Alicante y Aragón, que dan empleo a más de 200 trabajadores. Sus esparteñas se comercializan en 25 tiendas propias y en 800 puntos de ventas repartidos por Europa, América y Asia. Al frente, la tercera generación de este linaje de alpargateros.

Materiales sencillos y artesanía para todo el año

Logotipo de la empresa.
Logotipo de la empresa.

Castañer no solo diseña para el verano. También tiene una colección invernal. Ambas cuentan con calzado para mujer y hombre además de complementos. Y, sin embargo, las alpargatas continúan siendo el producto más vendido tanto nacional como internacionalmente. Sobre todo, las clásicas.

Las primeras esparteñas estaban fabricadas con algodón y esparto. Más tarde, este último material fue sustituido por el yute. Su fabricación apenas ha cambiado. Se inicia con el preparado de la trenza de yute. Luego, con una maquina se urde la trenza formando una espiral. A continuación, se cosen las piezas de yute y luego se cortan las suelas una a una. Aunque solo algunos modelos se cosen enteramente a mano, a la mayoría se les da un remate artesanal. Con una maquina en activo desde 1927 se hace los talones de la alpargata, elaborados con hilos.

La familia Castañer ha confeccionado calzado para marcas tan exclusivas como Hermès, Chanel o Louis Vuitton, entre otras. Además, por supuesto, de para Yves Saint-Laurent. Salvador Dalí, Grace Kelly, Laurent Bacall o Humphrey Bogart han lucido sus alpargatas.