Editorial

Un año para financiarse a bajo coste

El volumen de emisiones a largo plazo que han realizado empresas y bancos en enero –5.000 millones de euros– y la respuesta que han tenido esas colocaciones permite vislumbrar que 2015 será un año muy diferente a los anteriores en términos de coste de financiación empresarial. Pese a que enero es tradicionalmente un mes generoso en emisiones, existen elementos añadidos que apuntan a un ejercicio con muy buenas perspectivas. El más importante de ellos es la próxima reunión del Banco Central Europeo (BCE), en la que Mario Draghi anunciará previsiblemente un plan de compra de deuda pública por un importe que podría rondar los 500.000 millones de euros y que incidirá favorablemente no solo en la renta fija, sino en el conjunto del mercado. De momento, de esos 5.000 millones de euros en volumen de emisiones realizadas en enero, la mitad corresponde a empresas no financieras y la otra a entidades bancarias. Algunas de ellas son nombres habituales del mercado de capitales –Gas Natural, Iberdrola, BBVA y Banco Popular–, pero otras no tanto; es el caso de El Corte Inglés o Cajamar. Pese a la volatilidad de los mercados y los riesgos políticos que siguen acechando a la zona euro –con la sombra de las elecciones griegas en el horizonte– las barreras de acceso a la liquidez se ha reducido considerablemente. Atrás quedan unos ejercicios en los que las primas de riesgo de las economías periféricas –la española, ente ellas– hacían prácticamente imposible financiarse en el mercado. El estrechamiento de los tipos de interés ha llevado a un escenario muy diferente, hasta el punto de que en este momento la financiación no bancaria resulta más barata que la bancaria. Esa circunstancia está permitiendo a las empresas utilizar el recurso de las emisiones para reestructurar su deuda bancaria.

La asignatura pendiente que resta por salvar es abrir el mercado de capitales a las pequeñas y medianas empresas, ávidas de financiación, aunque con peor calidad crediticia que las grandes corporaciones. Sin embargo, incluso en este ámbito hay indicios que apuntan a un cambio de paradigma. Durante el año pasado compañías como Abengoa, Isolux, Corvian, Almirall, OHL o Grupo Antolín se estrenaron con emisiones de bonos de alto rendimiento, una tendencia que probablemente se mantendrá en 2015. A ello hay que sumar también datos como el que ofrecía la semana pasada un sondeo realizado entre empresas familiares, que apuntaba a que el 80% de las compañías con este perfil asegura haber dejado atrás los problemas para conseguir financiación. Todas estas circunstancias dibujan hoy un panorama financiero sustancialmente diferente al de los últimos años para el tejido empresarial español. Una tendencia que resta por consolidar, pero que constituye el pilar imprescindible para sostener el crecimiento económico.