Editorial

Terremoto a favor de Mario Draghi

Enorme sorpresa en los mercados, terremoto limitado en el tiempo y una rápida normalización. Esos fueron los pasos de los mercados ayer tras conocerse la decisión del Banco Nacional de Suiza (BNS) de abandonar repentinamente el tipo mínimo de 1,20 francos suizos por euro –en vigor desde septiembre de 2011– y bajar las tasas de interés, ya en negativo, del –0,25% al –0,75% para penalizar entradas de capital extranjero. Todo ello, ante la perspectiva de las nuevas medidas expansivas del BCE. La primera y natural reacción fue la brusca revalorización de la moneda helvética, ya desprovista de freno, particularmente frente al euro (hasta un 30%). Además de este cambio de estrategia, el BNS se reserva la capacidad de intervenir en el mercado de forma discrecional. De hecho, la política de comprar euros y vender francos de forma ilimitada había disparado la cantidad de francos en circulación, distorsionando el mercado monetario. Lo cierto es que el “ajuste” a la nueva situación indica que el BNS ve riesgos muy altos en defender la vinculación de la cotización del franco suizo y el euro, ante la previsible llegada de grandes entradas de capitales. O, lo que es lo mismo, otro respaldo a la esperada decisión de Mario Draghi de lanzar la compra masiva de deuda soberana. Y más, cuando el BNS actúa un día después del dictamen del Tribunal de Justicia la UE a favor de esa política.