Editorial

La empresa familiar vuelve a ver la luz

El regreso de la confianza al tejido empresarial español constituye una tendencia que se consolida día a día y de forma pareja a la mejora de los indicadores económicos. Si la semana pasada las grandes empresas confirmaban el aumento tanto en ventas como en tamaño de sus plantillas, ahora son las compañías familiares, españolas y europeas, las que aseguran que el ejercicio de 2004 ha marcado un antes y un después respecto a los duros efectos de la crisis. Casi la mitad de ellas afirma haber aumentado la facturación y las contrataciones durante los últimos seis meses, según el Barómetro de la Empresa Familiar que realiza KPMG en colaboración con asociaciones vinculadas al Instituto de la Empresa Familiar (IEF). Además, dos de cada tres confiesan tener buenas perspectivas económicas para el primer semestre de este año. Los resultados de la encuesta revelan que tras meses de moderado optimismo, los empresarios comienzan a constatar con claridad y sobre el terreno la recuperación de las cifras de negocio. Pese a ello, persisten los problemas y los riesgos, lo cual no puede ser una sorpresa si se tiene en cuenta la coyuntura en que nos hallamos tras años de crisis y con nuevas incertidumbres respecto al futuro. El problema más acuciante para las compañías españolas es la disminución de la rentabilidad, una tendencia que se ha mantenido a lo largo de los últimos años y que persiste, pese a la reducción de costes laborales y financieros. Los empresarios se quejan también de incertidumbre legal y política, así como del incremento del coste de la energía. Este último elemento tiene buenas perspectivas, dada la caída del precio del petróleo y el efecto que ello traerá en la cuenta de gastos de industria y empresas.

Más allá de la mejora de las cifras de actividad, existe un elemento de enorme importancia en el horizonte empresarial actual que no estaba presente hace apenas seis meses: el acceso fluido al crédito. Ocho de cada diez empresas familiares confirman que no hallan ya dificultades para acceder a la financiación. Ello contrasta poderosamente con los resultados del barómetro de 2013, cuando el 60% de estas compañías aseguraba tener problemas en este ámbito. Hay varios factores que explican este cambio. La mejora de la prima de riesgo española, la finalización del proceso de saneamiento y reorganización del sector bancario, las medidas extraordinarias de liquidez aplicadas por el Banco Central Europeo (BCE) y la propia recuperación de la demanda interna dibujan hoy un panorama sustancialmente distinto al de entonces. Todo ello hace necesario seguir trabajando para remover los obstáculos que entorpecen esta recuperación empresarial, comenzando por apurar una agenda de reformas estructurales que el BCE demanda y España necesita para despegar.