Recorrido por la capital turca

Beyoglu, el barrio más vibrante de Estambul

Durante el día acoge a tiendas de moda y galería. Por la noche, no duerme

La zona se ha convertido en un epicentro del arte en Estambul

Beyoglu, el barrio más vibrante de Estambul

A medianoche, en un fin de semana cualquiera, la calle peatonal Istiklal es un hervidero de gente. Por esta espina dorsal del barrio de Beyoglu de Estambul pasean los vecinos de la ciudad junto a turistas. Los comercios están abiertos, la música de los clubes nocturnos atrona, los puestos callejeros de comida no paran de servir y de los restaurantes sale y entra gente casi a cualquier hora.

Bienvenidos al barrio más vibrante de la capital turca, que durante el día acoge a tiendas de moda y galerías y por la noche no duerme. Esta zona se asienta en una colina de la parte europea de la ciudad, separada del casco antiguo por el Cuerno de Oro. La calle Istiklal comienza en su parte más alta en la plaza de Taksim, conocida mundialmente por las protestas pacíficas de mayo de 2013, y en cuyos alrededores se erigen hoteles de lujo como el Intercontinental, el Grand Hyatt o el Ritz-Carlton. Siguiendo el paseo peatonal se llega a uno de los lugares más concurridos y bulliciosos de la ciudad: el Pasaje de las Flores (Çiçek Pasaji).

Se trata de una galería ocupada por las mesas de varios restaurantes de comida tradicional turca, ideal para cenar y donde el raki (licor anisado) corre en abundancia. Las calles adyacentes están igualmente atestadas de tabernas populares. Siguiendo el camino descendente, en la misma calle Istiklal se llega a uno de los clubes más de moda en la ciudad, el 360, con una espectacular terraza desde la que se ve gran parte de la ciudad y el Bósforo. Eso sí, prepare su cartera para costear el cóctel y siéntase bien acompañado de turistas.

Superlujo en el nuevo 'lounge' de Turkish Airlines

Beyoglu, el barrio más vibrante de Estambul

Turkish Airlines acaba de renovar su sala vip en el aeropuerto de Atatürk, en Estambul, un espectacular lounge de 5.600 metros cuadrados en dos plantas

Pocas salas en el mundo son comparables a los servicios que la aerolínea –la quinta mejor del mundo en 2014 según los Premios Skytrax– ha concebido para sus mejores clientes. Dispone de numerosos sillones de descanso frente a grandes televisores y la oferta culinaria es su fuerte. Cuenta con varias barras individuales y muy completas (ensaladas, dulces, platos calientes, sopas, bebidas, aceitunas) con comida realizada allí mismo en una enorme cocina. En otro puesto, tipo callejero, un chef realiza el plato típico del mes o incluso disponen de un horno para pizza turca artesanal.

La oferta es interminable: dispone de cine, biblioteca, camas, duchas, masajista, simulador de golf, sala de juegos...

A pocos pasos, la cadena hotelera española Room Mate, fundada por Enrique Sarasola, ha abierto recientemente Kerem, un precioso hotel de diseño con 60 habitaciones y un moderno spa. Destaca su decoración, con el protagonismo de la madera, ideada por el interiorista Lázaro Rosa Violán. Si quiere darse un pequeño lujo, reserve la suite duplex de 35 metros cuadrados, exterior con balcón con vistas al jardín o a la ciudad. En el ático dispone de terraza lounge bar desde donde también admirar Estambul. En ese barrio, conocido como Pera, brilla también el histórico y lujoso Hotel Marmara y su restaurante de cocina mediterránea Mikla, también de espectaculares vistas.

La zona se ha convertido en un epicentro del arte con numeras galerías y museos. Cerca del Hotel Kerem se encuentra el Museo Pera, de pintura otomana del XVII hasta el XX. Bajando por las empinadas cuestas, a orillas del Bósforo, se encuentra el Istanbul Modern, el museo de arte contemporáneo, que cuenta con obras de la familia de industriales Eczcibasi. Abierto en 2004, dispone de 8.000 metros cuadrados y sus exposiciones temporales lo convierten en un punto de interés.

De regreso a Istiklal, merece la pena un breve alto en la galería de arte de vanguardia Arter. Varias entidades financieras se han sumado a la tendencia y han abierto las suyas propias, como el Garanti Bank, que ha inaugurado sendas sedes de su galería SALT en Begloyu y en Gálata. En esta última acaba de abrir el sofisticado restaurante Neolokal de cocina turca reinterpretada.
Casi al final del eje peatonal de Istiklal se encuentra la zona de ocio de Tünel, con numerosos locales donde el raki y los músicos callejeros animan a la clientela. Entre las recomendaciones, el restaurante Sofyali, especializado en meze (variados entremeses). Leb-i Derya, en la cima de un destartalado edificio, es otra buena opción por sus magníficas vistas. Tünel también acoge numerosos pubs y la histórica sala Babylon de música en vivo. Aunque si prefiere el lujo de la gente guapa, el dejarse ver y ser vistos, tendrá que desplazarse hasta el vecino Besiktas, donde junto a la orilla del Bósforo acuden los millonarios turcos a discotecas como Reina y Laila.

Un tranvía recorre la calle peatonal Istiklal
Un tranvía recorre la calle peatonal Istiklal

Al final de Istiklal, junto a la histórica Torre de Gálata, han aparecido muchos cafés bohemios, restaurantes y boutiques de nuevos diseñadores locales. Se puede dar un paseo por Serdar-i Ekrem Caddesi y descansar en el chic Mavra o en el glamuroso Le Fumoir. Giycek Studio le ofrece la oportunidad de obtener un souvenir bien curioso: vestirse con ropajes antiguos con los que protagonizar una muy cuidada sesión de fotos.

Más allá de la torre, bajando hacia el mar, se llega al Puente de Gálata, lugar de entrada a la ciudad vieja y partida de muchos ferris. Merece la pena una excursión (se puede hacer en barcos públicos) hasta el barrio de Ortakoy por el Bósforo. Se trata de un antiguo pueblito de pescadores, en la costa, junto a un puente y una mezquita, donde un mercadillo atrae a los estambulitas los domingos.

Room Mate acaba de abrir en la zona su estiloso hotelde diseño Kerem

Otro pequeño viaje recomendado le lleva por el Cuerno de Oro (mejor al atardecer, cuando el agua toma el color dorado) hasta el teleférico al pie del café Pierre Lotti, en lo alto de una colina desde donde apreciar la espectacularidad de la ciudad.

En el regreso, pare a tomar un bocadillo de caballa recién pescada a la brasa, que los pescadores cocinan directamente en sus barquitas. En la parte inferior del Puente de Gálata se concentran también típicos restaurantes de pescado. Tal vez la factura suba sospechosamente en estos locales, pero merece la pena el disfrutar de ese imán para los sentidos que es el Bósforo, con el Palacio de Topkapi y Santa Sofía al fondo.

Begloyu también es reconocido por sus tiendas de antigüedades de la calle Çurkurcuma y alrededores, donde encontrar verdaderas joyas en muebles y decoración. A su vez, el colindante barrio de Cihangir ha atraído a bohemios y artistas de toda Europa gracias a sus cada vez más escasas y típicas casas de madera y en el que han florecido modernos cafés en la calle Akarsu Yokusu.

Los básicos de Estambul

Santa Sofía. La basílica, hoy museo, construida en el siglo VI. Merece la pena acudir con una visita guiada o autoguía.

Palacio de Topkapi. Muy conocido por guardar el tesoro imperial (como la daga decorada con tres esmeraldas), da muestra del pasado esplendoroso de Constantinopla.

Cisterna Basílica. Depósito de agua subterráneo construido en el año 532.
ñMezquita Azul. Atrapa fundamentalmente su poderoso exterior.

San Salvador de Cora. Iglesia bizantina cuyo interior relumbra por sus reconocidos mosaicos y frescos.

Palacio de Dolmabhaçe. Oda del siglo XIX al lujo y a la ostentación en la orilla del Bósforo.

Gran Bazar. Para perderse por sus callejuelas y visitar su vecino Bazar de las especias.

Cuando las fuerzas flojean tras un día de visitas y compras, baje caminando hasta Tophane, en el litoral del Bósfoto. Allí puede fumar un naguire (pipa) tranquilamente y después pasar al hamam de lujo Kiliç Ali Pasha Hamami, recientemente reabierto y con cinco siglos de historia.