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El escrutinio contable de la SEC

Los números poco fiables reemplazarán a la información privilegiada como presa preferida de los supervisores de Wall Street en 2015. La nueva auditoría y análisis ya han dado a la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC) una ventaja, aunque las reformas de Sarbanes-Oxley de 2002 hacen que los casos de fraude contable sean más difíciles de rastrear.

Los encargados de hacer cumplir las normas han acumulado posiciones fuertes y una publicidad sin precio al perseguir actividades del estilo de las de SAC Capital por tráfico ilegal de secretos. Solo la SEC tuvo 52 estos casos en el año fiscal 2014, cerca del máximo de 61 de 2006.

El supervisor cuenta con un nuevo grupo dedicado a la auditoría que analiza las señales de los informes anuales

Pero el número de acciones de fraude contable ha caído cerca de un 60% desde su pico de 219 en 2007. Las estrictas normas de Sarbox sobre los controles internos de la compañía y la responsabilidad oficial merecen algo de crédito.

Sin embargo, el organismo de control también puede haber dejado pasar algunas faltas graves. Ninguna de las cinco unidades de ejecución que creó en 2010 se ha centrado en la contabilidad. Y grandes casos de errores contables deliberados han salido a la luz solo después de que informaran de ellos las propias empresas.

La SEC parece decidida a hacerlo mejor. Asegura que un nuevo grupo de trabajo dedicado a la auditoría está utilizando software para analizar las señales contables presentes en los informes anuales. Los esfuerzos ya están dando sus frutos. El supervisor anda a la caza por fraude fiscal en 2014 de Bank of America, Diamond Foods y CVS Caremark, así como de empresas más pequeñas como JDA Software con sede en Arizona.

Ninguno de estos casos coincide con Enron, por supuesto, pero eso no es necesariamente malo. Los ejecutores se excedieron en algunas formas en esa famosa situación, sacando al auditor de la compañía, Arthur Andersen, fuera del negocio y costando a miles de empleados sus puestos de trabajo.

El truco será equilibrar la dureza contra la buena fe de las empresas que intentan cumplir la ley. Con situaciones como la de SAC controladas, tiene sentido volver a centrarse en el próximo posible Enron.