Tribuna

De la mano, la RSC y los objetivos empresariales

Los beneficios de la adopción de prácticas empresariales social y medioambientalmente sostenibles son cada vez más tangibles para los líderes empresariales. De hecho, la mejora de costes que se deriva de una gestión más sostenible y lo que identifican como una clara demanda de sus clientes o consumidores es para seis de cada diez empresas españolas la motivación fundamental de su política de responsabilidad social corporativa (RSC), según los datos de último International Business Report sobre RSC de Grant Thornton. Más que nunca, podemos decir que la responsabilidad social corporativa y los objetivos empresariales caminan de la mano en nuestro país.

Con respecto a anteriores informes, en los que la reputación corporativa y la construcción de marca era el motor principal de las iniciativas de RSC en las empresas españolas, se observa ahora una mayor integración de las políticas de sostenibilidad en la gestión empresarial y en los objetivos de negocio, más allá de las motivaciones vinculadas a la imagen y el marketing.

Si en 2011 la reputación y la marca eran la razón principal señalada por los empresarios españoles para poner en marcha programas de RSC, este aspecto queda ahora relegado a un cuarto lugar.

El estudio que Grant Thornton realiza cada tres años es un buen termómetro de la evolución de la responsabilidad social corporativa porque recoge la opinión de 2.500 primeros ejecutivos de grandes y medianas empresas en 34 países de todo el mundo. En su edición 2014 revela que, para el conjunto de los líderes empresariales encuestados, los objetivos comerciales y de negocio ya no se perciben como algo separado de los objetivos sociales o ambientales.

Un claro ejemplo es la reducción de costes a través de la eficiencia energética, que en nuestro país es especialmente relevante por los altos costes de la energía que soportan las empresas. La mejora en la eficiencia energética o el abastecimiento con materias primas locales son relevantes no solo cuando la crisis obliga a priorizar la reducción de costes sino también cuando la economía está creciendo.

El 83% de los empresarios españoles –diez puntos porcentuales más que la media de la eurozona– identifica las mejoras en eficiencia energética y en la gestión de residuos como las dos principales iniciativas de RSC que desarrollan sus empresas. La acción social, a través de la participación en actividades de la comunidad, donaciones en metálico y donación de productos y servicios a las ONG constituyen el segundo bloque en importancia dentro de las actividades relacionadas con la sostenibilidad empresarial en España.

Y cuando se hace algo bien, hay que contarlo. En este sentido, el reciente estudio de Grant Thornton recoge también lo que viene siendo una tendencia sostenida que sitúa a España en los primeros puestos de las clasificaciones internacionales de elaboración de memorias de sostenibilidad. El 42% de las empresas españolas incluidas en el estudio editan informes de sostenibilidad, frente a un 28% de media en la Eurozona. Y en su mayoría las empresas españolas prefieren elaborar memorias dedicadas específicamente al tema, a diferencia de lo que ocurre con la media de la eurozona, donde las empresas que reportan sobre temas de RSC se dividen a partes iguales entre las que lo hacen en un único informe que recoge también la información financiera y las que prefieren publicar dos informes separados.

Los empresarios han aprendido que tener unas buenas credenciales en materia social y ambiental también fideliza al cliente. Vivimos en un mundo cada vez más digital, que se caracteriza por una necesidad de diálogo ágil, fluido y permanente de las empresas con sus clientes o consumidores. Las compañías que no tienen un comportamiento respetuoso con la población local y con el medio ambiente pueden ver rápida y drásticamente reducida la demanda de sus productos o servicios.

En un mercado cada vez más competitivo, las empresas también son cada vez más conscientes de que tienen en la RSC un valioso instrumento para diferenciarse y liberar su potencial de crecimiento. Es una excelente noticia que, en España, la RSC y los objetivos empresariales vayan ya de la mano.

Carlos Serrano es socio de Grant Thornton.