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La inflación puede volver por sorpresa

¿Recuerda cuando la inflación era una amenaza? En la década de los setenta, la tasa media en Estados Unidos era del 7%. Más recientemente, otros países han tenido que hacer frente a sus efectos desestabilizadores. Pero actualmente en todo el mundo una de las bestias negras económicas más antiguas muestra pocas señales de vida. Lejos de preocuparse por los aumentos de precios excesivos, la mayoría de los bancos centrales de las economías desarrolladas, y de China, luchan contra el fenómeno contrario. De cara al futuro, la preocupación es ahora la deflación, no la inflación. La fuerte caída en el precio del petróleo y en otras materias primas ha añadido un raro dolor de cabeza a las autoridades económicas. ¿Qué ha producido esta tendencia a la baja? La política monetaria y fiscal, el exceso de deuda y unas demografías inútiles son probablemente responsables en parte. Pero no hay ninguna explicación exhaustiva. Y en medio de tal ignorancia, parece temerario olvidarse de la inflación.

Los bancos centrales, de hecho, darían la bienvenida a su regreso. La mayoría tienen como objetivo oficial una tasa de inflación del 2%. Las autoridades monetarias están haciendo lo posible para conseguir más inflación, con tasas bajas de interés y flexibilización cuantitativa. De acuerdo con la explicación monetaria tradicional sobre la inflación, una amplia disponibilidad de dinero gratis debería conducir eventualmente a un aumento de los precios. Otra hipótesis sostiene que el crecimiento rápido del PIB crea escasez de bienes y de mano de obra, lo que lleva a la inflación.

La política monetaria y fiscal, el exceso de deuda y unas demografías inútiles son responsables de la tendencia

La realidad económica ha confundido ambas teorías en los últimos años. Pero no siempre puede ser así. Un cambio en la psicología colectiva podría resucitar de nuevo la inflación. Los precios y los salarios pueden subir porque la gente espera que lo hagan. El veleidoso populacho podría cambiar su estado de ánimo, por cualquier motivo y casi en cualquier momento.

Una vez que repunta la inflación, puede multiplicarse con gran rapidez y, si lo hace, será una amenaza para el ecosistema económico. La inflación puede verse como una especie en peligro de extinción. Pero no se ha extinguido.