Agustín Martín
Un senderista del motor

Un senderista del motor

Nacido en Valencia es 1969 es amante de los paseos campestres

Conducirá desde el 1 de enero los destinos de Toyota España

Desde crío, su pasión es el senderismo, recorrer campos, valles y montañas a pie. Un dato curioso para alguien que lleva toda la vida trabajando en la industria de la automoción. Agustín Martín lleva desde 1995 ligado profesionalmente al gigante japonés del motor Toyota. El 1 de enero asumirá la presidencia de la filial española de esta marca. Será además su consejero delegado.

No es su trayectoria una historia de familia. No estaba predestinado a las cuatro ruedas. Fue elegido. Y parece que acertó con su decisión. Amor, pasión, obsesión incombustible hacia este invento –cuya primera máquina vio la luz en las manos de Karl Friedrich Benz en la ciudad alemana de Mannheim en 1886–, parece que es lo que siente Martín. Al menos eso es lo que deja intuir su cuenta de Twitter (@agustinm2020) plagada de cientos de imágenes de carruajes con potencia de más de cien caballos.

Nació en Valencia un 29 de julio de 1969, el año en que las factorías de Seat en la Zona Franca de Barcelona y en Landaben (Pamplona) alcanzaban un récord: producían la unidad un millón de su modelo 124. La industria del automóvil aceleraba en España cuando Martín veía la luz. Mecánicas casualidades.

Enérgico y entusiasta, podría haber trabajado en cualquier otra empresa, en cualquier otro sector. Sus estudios no le marcaban una ruta. Entró en la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad de Valencia en 1987. Se licenció cinco años más tarde por la especialidad de Marketing.

Desde que acabó la carrera solo pasaron dos años hasta que su ruta profesional llegó al destino Toyota. Le gustó la parada. No se ha movido de ahí, aunque sí ha viajado entre la sede de Bruselas y la de Madrid. Sin dificultades lingüísticas. A su valenciano y español natal le ha ido sumando el poder expresarse en inglés, francés e italiano.

En sus primeros años, ocupó distintas responsabilidades en Toyota Europa dentro de las áreas de posventa, planificación de producto y marketing. En 2002 pasó a integrar el equipo de la filial española, donde pilotó el departamento de producto como general manager. De ahí adelantó a director de marketing para España en 2006.

Cuatro años más tarde volvieron a llamarlo desde la capital belga para ponerse al volante de la planificación de producto. La carretera se le quedaba estrecha y le hicieron cruzar el peaje de la autopista en 2012. Tomó la dirección de marketing para todo el mercado europeo.

En su acto de presentación ante los medios de comunicación, el pasado 12 de diciembre, Martín anunció que viene dispuesto a aprovechar las nuevas oportunidades que ofrece el crecimiento de la economía y la nueva gama de su marca. Prometió competir en el circuito con la “ambición y hambre del que empieza sin límites”. Cuenta para ello con una importante escudería. La filial española de Toyota dispone de una red de 79 concesionarios, presentes en 171 puntos de venta y 177 puntos de asistencia.

Se encuentra con un legado sólido. Sus antecesores han hecho un muy buen trabajo, según señalan los especialistas del sector. Recoge el testigo de una marca madura en el mercado español. Los datos también lo avalan. La filial española de la automovilística japonesa preveía el pasado noviembre cerrar el año con unas ventas de 42.700 vehículos, lo que supone un crecimiento del 16% respecto al año anterior. Martín tendrá que lograr el reto marcado para 2015: crecer un 10% adicional, hasta las 47.000 unidades matriculadas.

El otro gran desafío al que se ha de enfrentar este aficionado a la natación y al pádel es la consolidaciónde la presencia de vehículos híbridos en los caminos y calles españolas. Se trata de la gran apuesta de esta compañía, que se ha convertido en el mayor productor mundial de coches con esta tecnología. Prometen que para 2020 el 50% de todos los Toyota serán híbridos.

Alguien acostumbrado a ir poco a poco en sus deambulares por la naturaleza seguro que lo hará con buen pie. Sin prisas, pero sin pausa.