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Una reinyección de efervescencia

PepsiCo solía hacer anuncios en los que pedía a los consumidores que probaran su bebida a ciegas comparándola con Coca-Cola. Se llamó el Desafío Pepsi. Los mayores fabricantes de refrescos se encuentran ahora igualmente desafiados ya que las ventas estancadas les han convertido en objetivo de los agitadores.

Han pasado más de 18 meses desde que el fondo Trian Fund Management de Peltz revelara su gran participación en Pepsi, y diez desde que la consejera delegada Indra Nooyi rechazara la propuesta del activista de separar las divisiones de aperitivos y bebidas del fabricante. Es poco probable que unos pagos más dulces y un mejor comportamiento de las acciones desde entonces hayan apaciguado a Trian.

Coca-Cola, por su parte, aún tiene que recuperarse de las críticas que el inversor David Winters hizo al gigante de los refrescos sobre un plan de compensación en acciones demasiado generoso y del mediocre comportamiento financiero general. Insatisfecho por la tibia respuesta de Coca-Cola, Winters ha ampliado su crítica a la gestión de la empresa por parte del presidente y consejero delegado Muhtar Kent.

Los temas que agitaron a los accionistas muestran pocas señales de alivio en 2015. Las ventas de refrescos en Norteamérica están en declive, y las incursiones en las bebidas energéticas más de moda y té han decepcionado. El nuevo proyecto de Coca-Cola, una bebida de leche que está previsto que llegue a las estanterías el próximo año, sugiere que la compañía está convencida de que puede dar con la forma de salir de su mala racha.

Separar la división de aperitivos de Pepsi de las bebidas reduciría la burocracia y forzaría a esta última división a trazar un camino más rentable. Una ruptura en Coca-Cola puede parecer exagerado mientras cuente con el apoyo de su principal accionista, Warren Buffett. Pero no sería algo sin precedentes. Reorganizar a los reyes de la carbonatación podría dar algunas rentabilidades explosivas en 2015.