Atenas se resiste a un tercer plan de ayudas con condiciones

La disputa entre la troika y Grecia obliga a prolongar el rescate actual

El ministro de Hacienda griego, Gikas Hardouvelis (d), entra en el ministerio de Hacienda griego para reunirse con representantes de la Troika. EFEArchivo
El ministro de Hacienda griego, Gikas Hardouvelis (d), entra en el ministerio de Hacienda griego para reunirse con representantes de la Troika. EFE/Archivo EFE

La tensión entre el Gobierno griego y la troika (Comisión Europa, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) ha alcanzado tal nivel que las dos partes ya no se reúnen en Atenas ni en Bruselas, sino en una capital neutral como París. El conflicto gira en torno a los ajustes presupuestarios para 2015. Y amenaza con frustrar tanto el final del segundo rescate (previsto para el 31 de diciembre de este año) como la línea de crédito reforzada con que la zona euro quiere sostener financieramente a Atenas a partir del año que viene.

La falta de acuerdo obligará probablemente a aprobar “una prórroga técnica del programa [de rescate] actual a partir del 1 de enero”, señalaron hoy fuentes de la zona euro. El objetivo de esa prolongación será permitir a Atenas agotar el último tramo del rescate (del que quedan 1.800 millones) y no perder el remanente de 11.000 millones de euros con que cuenta para la recapitalización del sector financiero.

El próximo lunes, el Eurogrupo (ministros de economía de la zona euro) intentará desbloquear las negociaciones para que, al menos, se pueda firmar la prolongación técnica del rescate actual. Fuentes del Eurogrupo advierten de que el margen de maniobra temporal se agota porque ese acuerdo debería concluirse el 14 o 15 de diciembre como muy tarde, para que pueda ser ratificado por los parlamentos de los socios de la zona euro donde es necesario ese trámite, como es el caso de Alemania.

El calendario electoral griego ha complicado las negociaciones, porque el parlamento podría tener que disolverse a principios del próximo año si, como parece probable, no se logra una mayoría suficiente para elegir un nuevo presidente de la República. La coalición gubernamental (populares y socialistas) presidida por Antonis Samaras quiere llegar a esa cita electoral sin la sombra de la troika en Atenas, por lo que se resiste a aceptar un tercer programa de ayuda plagado de condiciones.

Nuevos recortes

Fuentes de la negociación indican que la solución apunta hacia una prórroga técnica del segundo rescate de algo más de seis semanas, para que Atenas pueda disponer de los 12.000 millones de euros pendientes. A continuación, según esas fuentes, el fondo de rescate de la zona euro podría establecer una línea reforzada de crédito de hasta 20.000 millones de euros (incluido lo que sobre del segundo rescate) de la que Atenas solo dependería en caso de que no encuentre financiación viable en los mercados.

“La posibilidad de elecciones está en la mente de todos”, reconocen fuentes del Eurogrupo. “Y todos sabemos que las urnas complican las decisiones políticas y hacen que los gobernantes sean mucho más precavidos”.

El Gobierno de Samaras presiona para que la condicionalidad de esa línea sean lo más benigna posible y reducir así su impopularidad. La troika, sin embargo, exige nuevos recortes en pensiones y ajustes en las cuentas públicas para el año que viene, con el objetivo de que Atenas logre un superávit primario muy abultado.

Grecia dispone de pocas alternativas, por lo que el acuerdo parece inevitable. Atenas ya ha cedido en parte, al aceptar que el FMI siga formando parte de la troika, en la vigilancia que soportará a cambio de la línea de crédito.