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Desmontando falsas creencias

Pecados capitales del emprendedor en hostelería

La apertura de un restaurante puede estar motivada en muchas ocasiones por un exceso de confianza más que por la reflexión y la preparación

Thinkstock

El negocio de la hostelería, una opción que muchos emprendedores eligen quizás pensando en que es un negocio fácil, requiere, como cualquier otra actividad, una gestión profesional y rigurosa.

Dirigir un restaurante no es una tarea sencilla. Se trata de una aventura que hay que acometer con entusiasmo, sin duda, pero también con cautela.

David Basilio, director general de Linkers, consultora de alta hostelería y restauración y experto en gestión de negocio, reflexiona sobre los siete pecados capitales del emprendedor en esta actividad.

El primero es el que dice que un restaurante lo monta cualquiera. “Del mismo modo que para ser arquitecto hay que estudiar y para ser abogado, colegiarse, para montar un restaurante hace falta probablemente tanto conocimiento y experiencia como para las anteriores profesiones.

"Ser chef es una habilidad, no un seguro, por lo que aconsejamos apoyarse en grandes profesionales"

“Hablamos de gestión de personas y de productos, de negociación con proveedores y otras muchas tareas que requieren una mínima formación y experiencia”, explica David Basilio. “El cementerio empresarial está lleno de restaurantes creados por excelentes profesionales de otros ámbitos que no han calibrado la complejidad de este sector”.

El segundo pecado: Soy un buen encargado, por lo tanto abriré mi propio restaurante. “Ser un buen ejecutor en el trabajo no garantiza el éxito en un negocio, porque el emprendedor debe ser autónomo, buen gestor y tener visión a medio y largo plazo”, indica Basilio.

Soy un magnífico cocinero, por tanto tendré éxito con un restaurante propio es el tercer pecado, según el ejecutivo de Linkers. “Aquí no vale la idea de que lo que vende en un negocio hostelero es la comida y, por tanto, el cocinero triunfará en su emprendimiento. Ser chef es una habilidad, no un seguro, por lo que aconsejamos apoyarse en grandes profesionales de sala, de gestión y todas las áreas posibles para que aporten su visión”.

El cuarto: De toda la vida, en hostelería se trabaja a turno partido y con jornadas largas. Los sectores cambian y se adecúan a las realidades sociales y laborales contemporáneas, y la hostelería no debe de estar excluida. “La mejor manera de tener una plantilla fija y motivada es intentar conciliar la vida laboral con la familiar, y el famoso turno partido significa alejarse de este objetivo”, apunta David Basilio.

En quinto lugar: Monto mi primer local y luego ¡a franquiciar! Las franquicias son el futuro de cualquier emprendimiento que se quiera estandarizar, señala. “Crear una franquicia requiere de una experiencia y vida útil del modelo de negocio mínima de cuatro o cinco años para comprobar su eficacia, estandarizar sus procesos. Basilio advierte: “Acelerar el proceso para llegar antes al mercado es un error que puede echar por tierra lo conseguido con el primer local”.

El sexto pecado: En mi restaurante todo se hace con buen rollo. En hostelería, se tiende a la relajación de normas y directrices. Sin embargo, “un restaurante es una empresa donde las normas y jerarquías deben ser respetadas al máximo”, sentencia Basilio, que cree que sin una dirección eficiente, un restaurante no se puede hacer rentable.

Y por último: ¿Plan de negocio? Con mis ideas me basta. “Las buenas ideas aguantan críticas y sugerencias de terceras personas, que sólo podrán darse si hay un plan de negocio firmemente redactado y documentado que se pueda presentar”, concluye el director general de Linkers.

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