La prima se estabiliza en los 135 puntos básicos

Wall Street atempera los miedos y el Ibex 35 cae un 1,72%

La prima de riesgo se dispara a los 138 puntos básicos

Las alzas en Wall Street reducen las pérdidas, que llegarón al 4,7%

Un trader indica a saber qué en un monitor en el NYSE neoyorquino. Ampliar foto
Un trader indica a saber qué en un monitor en el NYSE neoyorquino. REUTERS

Poco ha durado la esperanza de una remontaba en el Ibex. En concreto, menos de media hora. El selectivo español arrancó la sesión al alza y llegó a subir cerca de un 1%, pero el rebote fue un espejismo. El castigo de ayer pesa demasiado en el ánimo de los inversores y la Bolsa volvió pronto a caer. Lo peor estaba por llegar. Cuando se conoció que el Tesoro español no logró colocar el máximo previsto en su subasta de deuda, algo que también le ocurrió a Francia, el miedo regresó y los mercados continuaron la corrección por donde la habían dejado. Es decir, en caída libre. El Ibex llegó entonces a ceder cerca de un 5%, para finalmente moderar mucho esas pérdidas gracias a un buen dato de producción industrial en EE UU y, sobre todo, a unas declaraciones de dos miembros de la Reserva Federal abiertos a posponer el final de la retirada de estímulos. Esto ha puesto en verde a Wall Street. El Ibex cierra finalmente con una caída del 1,72% hasta los 9.669,7 puntos.

Con mucho nerviosismo, y por momentos con cierto grado de histeria, cada dato conocido hoy se ha analizado con lupa en los mercados. La cita con los mercados de deuda del Tesoro era una de ellas y a los inversores no le ha gustado que España no haya podido cubrir el máximo previsto. En concreto, el organismo público captó 3.200 millones en obligaciones a diez años, por debajo de su objetivo, al 2,196%. “En cualquier otro día, el hecho de que el Tesoro no haya podido coloca todo su objetivo en las subastas habría pasado totalmente desapercibido, pero hay muchos nervios”, resume Jesús de Blas, analista de Crédit Agricole.

El miedo a que las ventas desatadas vistas en la Bolsa llegaran al mercado secundario de deuda se ha cumplido hoy. Si ha pinchado el Tesoro español en su subasta de deuda, bastantes más dificultades ha hallado Francia. El país galo tenía previsto captar cerca de 14.000 millones de euros en tres subastas de bonos con vencimiento a tres, cuatro y cinco años, pero solo pudo vender en torno a 7.500. Esto se ha traducido en subidas de las primas de riesgo y repuntes de los bonos en el mercado secundario de deuda, que, sin embargo, se han neutralizado casi por completo en la parte final de la sesión. La prima de riesgo española llegó a subir a los 160 puntos básicos, pero finalmente cae incluso algo respecto a ayer hasta los 135 puntos básicos, con la rentabilidad del bono a diez años en el 2,18%. También ha escalado el interés de la deuda italiana (2,54%), francesa (1,25%) y griega (8,95%) a una década. El bund, que llegó a marcar mínimos históricos, sube hasta el 0,82%. 

Pese al peligro que se respira en los mercados, los expertos no ven todavía un cambio de ciclo. “La clave ahora está en saber si el mercado está empezando a tener en cuenta aspectos de la realidad que había desestimado, si nos está diciendo que las perspectivas se están deteriorando más rápidamente de lo que podemos ver, si hay nuevos riesgos (como el ébola) o si está sobrerreaccionando”, afirman desde Goldman Sachs. La mayoría de los analistas, empezando por los expertos de la firma estadounidense, se apunta a esta última opción. Plosser, miembro de la Reserva Federal, ha dicho que “es complicado saber lo que produce la inestabilidad, quizás simplemente es el retorno a un nivel normal de volatilidad”.

Miguel Paz, de Unicorp, avisa de hecho que ve que estamos acercándonos al momento de capitulación en el mercado, que él mismo define como cuando el último alcista haya vendido todas sus posiciones en los mercados. "Cuando ya todo está tan mal que no puede ir a peor, los inversores que siguen el análisis técnico venden por perderse soportes con la intención de comprarlas más abajo. Es entionces, como sucede ahora, "cuando la Bolsa suele ocupar los grandes titulares de la prensa y cadenas de televisión". Es en el momento de la capitulación "cuando ya no hay compradores, entonces sale el dinero de no se sabe dónde, y... ¡¡otra vez arriba!!".

Si ayer Estados Unidos empujó a la baja a las Bolsas europeas por varios datos macroeconómicos negativos que hacían temer un frenazo de la primera economía mundial, hoy las aguas han vuelto a su cauce. Se ha conocido el mejor dato de las peticiones semanales de desempleo en los últimos doce años (264.000) y la producción industrial subió un 1% en septiembre, seis décimas más de lo que esperaba el consenso de los analistas y mucho mejor que el descenso de 0,2% de agosto. Estos datos han ayudado a calmar los ánimos. El Ibex pasó de caer un 3,5% a ceder en torno a un 2,5% y los índices de Wall Street, que abrieron con descensos superiores al 1%, han ido moderando las caídas hasta el entorno del 0,5%. Otro miembro de la Reserva Federal, Bullard, ha dicho hoy que la Fed podría parar la retirada de estímulos por el descenso en las expectativas de inflación e incluso que podría aumentar las compras de activos si la situación lo requiere. Estas palabras han sido un apoyo para los mercados que también ha ayudado a mejorar algo el panorama.

Por lo demás, el día deja escasos movimientos en el mercado de divisas, donde el euro sigue estable en el entorno de los 1,28 dólares. Otro punto de atención prioritario es el precio del petróleo, que sigue a la baja. El precio del barril de crudo Brent baja hasta los 83 dólares, un nuevo mínimo desde noviembre de 2010. Las implicaciones de esta situación son varias. Por un lado, significa que hay menos demanda de petróleo que la esperada a causa de la caída de la demanda. Por el otro, daña a los países exportadores como Rusia. El país presidido por Vladimir Putin, ya muy afectado por la crisis de Ucrania, tiembla ante la bajada de los precios del petróleo. Según datos recogidos por la agencia Reuters, cada caída de un dólar en el precio del petróleo supone una caída de entre 2.500 y 3.000 millones de dólares en las exportaciones rusas en el transcurso de un año, por lo que el descenso de 25 dólares visto en los tres últimos meses podría costar a Rusia entre 65.000 y 75.000 millones.

“Algunos ven cisnes negro como el ébola o la posible deflación en la zona euro como nuevos riesgos que considerar y otros sugieren una recesión con la caída de los precios del petróleo como el canario en la mina”, afirman desde Citi. Los expertos de esta firma señalan que los inversores interpretan la caída del petróleo como un frenazo de la economía mundial, pero que olvidan su impacto positivo sobre el consumo, que representa el 55% del PIB de EE UU. De momento, solo las aerolíneas se benefician de la caída del crudo. IAG avanza hoy un 4,75%.

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