Desayunos CincoDías

El ‘compliance’, un nuevo marco para las empresas

De pie, desde la izquierda, Pilar Marchán, directora de cumplimiento y legal de Mondelez para el sur de Europa; Juan Pablo Olmo, director de cumplimiento de Mapfre; Ana Valdivieso, directora de asesoría jurídica y cumplimiento normativo de HP; Javier Zapata, director de cumplimiento normativo de Banco Popular. Sentadas, Sylvia Enseñat, presidenta de Ascom, y Gloria Hernández, socia de Deloitte Abogados.
De pie, desde la izquierda, Pilar Marchán, directora de cumplimiento y legal de Mondelez para el sur de Europa; Juan Pablo Olmo, director de cumplimiento de Mapfre; Ana Valdivieso, directora de asesoría jurídica y cumplimiento normativo de HP; Javier Zapata, director de cumplimiento normativo de Banco Popular. Sentadas, Sylvia Enseñat, presidenta de Ascom, y Gloria Hernández, socia de Deloitte Abogados.

Imprescindible desde hace tiempo en las compañías anglosajonas y cada vez más frecuente entre las españolas, la figura del compliance officer o director de cumplimiento normativo sigue siendo desconocida en muchos aspectos y sus funciones parecen plantear múltiples dudas en las organizaciones que lo implantan. El grupo de expertos, reunido en un desayuno organizado por CincoDías con la colaboración de Deloitte Abogados, intentó arrojar luz sobre algunas de estas cuestiones que rodean un cargo que cada vez gana más peso en las empresas debido a la creciente complejidad del entorno regulatorio.

Y es que el debate en torno a esta figura empieza prácticamente en la definición de sus tareas. “A mí me gusta más hablar de compliance que de cumplimiento normativo”, apuntó Sylvia Enseñat, presidenta de Ascom –la Asociación Española de Compliance, constituida en mayo de este año–. “El concepto de compliance introduce la ética, ya que algo puede cumplir las normas y ser legal, pero no ser ético”, señaló Enseñat, que ejerció como directora de esta división en Barclays durante diez años.

Fue en el sector financiero donde primero surgió la necesidad de contar con alguien que asesorara a las entidades para no saltarse ningún tipo de normativa, ya que se trata de un área estrechamente regulada. Para Gloria Hernández, socia del departamento regulatorio financiero de Deloitte Abogados, fue este ámbito el primero en necesitar a los compliance officers como algo independiente de la asesoría jurídica. “Tradicionalmente era este departamento el que velaba por la legalidad vigente, pero en el ámbito financiero se multiplicaron las normas y surgió un nuevo riesgo para las entidades”, aseguró Hernández.

Sin embargo, el director de cumplimiento se ha convertido en algo imprescindible para cada vez más empresas de todo tipo de sectores. Una de las razones que ha impulsado esta tendencia se encuentra, para los expertos, en la reforma del Código Penal (según la cual, las corporaciones tendrán responsabilidad penal de los delitos cometidos por ellas o en su nombre, pero también la tendrán sus representantes legales o aquellas personas que hayan podido cometerlos porque quienes tenían que controlar su actividad no lo han hecho). “De ahí se empezó a replicar esta idea de segregar esta idea de un departamento específico de compliance”, añadió la socia de Deloitte Abogados.

Director de cumplimiento

Una profesión en auge
Gran proyección: cada vez más demandados por las empresas, los actuales compliance officers consideran que esta figura tiene un gran futuro por delante.
l Certificación: todavía no existe una titulación que acredite la formación de estos profesionales, aunque Ascom ya trabaja con la Universidad Pontificia de Comillas ICAI-Icade para crear una certificación.
l Multidisciplinar: el papel de los directores de cumplimiento normativo trasciende el ámbito legal, por lo que son muchas las áreas que deben dominar.

En el caso de las multinacionales, especialmente aquellas con origen estadounidense, esta figura y la cultura del cumplimiento normativo y de la ética empresarial han llegado desde la matriz hasta sus diferentes divisiones. “En la empresa americana mamas el compliance como algo intrínseco a la compañía”, explicó Pilar Marchán, directora de cumplimiento y legal del grupo de alimentación Mondelez para el sur de Europa. Esta experta destacó la importancia de concienciar a la plantilla de que “el compliance somos todos y cada uno debe ser responsable de su propia parcela”.

Marchán también hizo hincapié en el gran desconocimiento que existe todavía en nuestro país sobre la importancia del cumplimiento normativo y en que todavía queda mucho por hacer para que su papel cale en la sociedad.

Por su parte, Ana Valdivieso, directora de asesoría jurídica y cumplimiento normativo para España y Portugal de HP, señaló que nuestro país lleva cierto retraso en esta materia con respecto a otros Estados en los que existe ya una larga tradición. “Para nosotros, la figura no nos es extraña, pero estamos intentando encajarla en la nueva normativa”, afirmó la responsable de la tecnológica.

Y es que las empresas que ya están familiarizadas con los departamentos de cumplimiento normativo se encuentran habitualmente con ciertos problemas para adaptarla al mercado nacional. “Es difícil que la matriz entienda que cada país tiene sus peculiaridades”, apuntó la representante de Mondelez.

El hecho de que legislaciones como la estadounidense o la británica transciendan sus fronteras en este sentido ha llevado también a muchas sociedades a tener que implantar esta figura. “Quienes quieren operar con empresas de otros países necesariamente deben adaptarse e implantar estos procedimientos”, aseveró la presidenta de Ascom.

Para Juan Pablo Olmo, director de cumplimiento de la aseguradora Mapfre, las empresas españolas llegan tarde, pero solo en el aspecto organizativo. “No podemos decir que el fondo de la cuestión es novedoso, por ejemplo en lo referente a protección de datos o blanqueo de capitales”, comentó. “Lo novedoso es el establecer una función o departamento específico para llevar a cabo estas prácticas”, sentenció.

Los expertos coincidieron en la creciente demanda que existe en este ámbito. “A nosotros, como proveedores de servicios, habitualmente nos pedían asesorías jurídicas, pero ahora el puesto que se solicita fundamentalmente es el de agente para departamentos de cumplimiento normativo”, señaló Gloria Hernández.

La formación es, para quienes conocen de cerca este terreno, una de las claves para que la cultura y el concepto del compliance se extienda a todos los niveles de las empresas. “Esta contribuye especialmente a transmitir la mentalidad a los empleados”, señaló la representante de HP.

Para Javier Zapata, director de cumplimiento normativo de Banco Popular, esta parcela no debe quedarse aislada, sino que tiene que formar parte del conjunto del negocio. Así, se refirió a que esta labor ha de calar en el resto de la sociedad. “La formación es imprescindible, pero también deberíamos aplicarla a nuestros clientes, algo que no corresponde solo a las entidades”, aseguró Zapata en referencia a todo aquello que afecta a los consumidores como consecuencia de las normas a las que deben atenerse las organizaciones.

“Los medios de comunicación nos pueden ayudar mucho porque es la única manera de que nuestra labor llegue al público general”, añadió la directora de cumplimiento de Mondelez.

Los expertos concluyeron que los consejos de administración son cada vez más conscientes de la importancia de esta función, pero apuntaron a la necesidad de que los compliance officers cuenten con los medios adecuados para desempeñar su labor.

“Estos departamentos deben contar con tres características fundamentales, que son independencia, autoridad y recursos suficientes para llevar a cabo su labor”, explicó Sylvia Enseñat.

La socia de Deloitte Abogados consideró que se están realizando ciertos avances en esta materia, aunque todavía queda mucho por hacer. “Se trata de un puesto que ha conseguido salvar algunos obstáculos porque está de moda y porque los dirigentes empresariales saben que están mejor con un departamento de compliance funcionando”, explicó.

Para el director de cumplimiento de Mapfre, el reto está en poner de manifiesto que estas divisiones no son solo centros de costes, sino que generan valor para las organizaciones empresariales.

Las pymes también deben cumplir

La figura del director de cumplimiento normativo se ha ido generalizando en los últimos años en las compañías españolas, pero lo que ha sido un proceso lento en las de gran tamaño, apenas empieza a aparecer en las de menor envergadura. Y es que entre las pymes casi no existe aún conciencia sobre la importancia del concepto de compliance, tal y como apuntaron los expertos reunidos por CincoDías con la colaboración de Deloitte Abogados.

“Existe un gran desconocimiento sobre el tema, aunque es algo que todas las compañías estamos obligadas a cumplir”, destacó Pilar Marchán, directora de cumplimiento y legal del grupo de alimentación Mondelez para el sur de Europa.

“No hay que olvidar que el tejido empresarial en nuestro país está compuesto principalmente por pequeños y medianos negocios. “Por ello, todo apunta a que se tenderá a echar mano de firmas externas que ofrecerán este tipo de servicios”, sentenció Marchán.

En este sentido, la presidenta de la asociación de compliance officers, Sylvia Enseñat, recordó que la reforma del Código Penal que se encuentra actualmente en tramitación exime a las pymes de contar con un órgano específico de cumplimiento normativo, ya que el administrador podría asumir sus funciones.

Sin embargo, la representante de Mondelez hizo hincapié en la necesidad de que, aunque no estén obligadas a establecer un departamento de este tipo, estén familiarizadas con sus funciones. Y es que es habitual que las pequeñas empresas tengan, tarde o temprano, que enfrentarse a los procedimientos de compliance, sobre todo al tratar con las de mayor envergadura.