El debate sobre el crecimiento

El contagio de Alemania agrava el riesgo de recesión en la zona euro

El ministro alemán de Economía, Wolfgang Schauble, conversa con la canciller Angela Merkel.
El ministro alemán de Economía, Wolfgang Schauble, conversa con la canciller Angela Merkel.

Las alarmas ante la peligrosa deriva económica de la zona euro suenan ya en casi todas las capitales europeas, salvo en Berlín. El Gobierno alemán se aferra a sus recetas económicas a pesar de que los últimos datos que la economía alemana también empieza a acusar la ralentización del resto de la zona euro.

Esta mañana se supo que, en agosto, el superávit comercial de Alemania cayó un 1% en relación con el mismo mes en 2013. Y el 5,8% (en términos ajustados estacionalmente) en relación con julio de este año, en que había alcanzado una cifra récord de 22.200 millones de euros.

El dato podría tener una lectura positiva para el resto de Europa si la caída del superávit alemán se debiera a un aumento de las importaciones. Pero las compras del gigante alemán en el exterior se mantuvieron invariables en relación con doce meses antes, por lo que, probablemente, el menor superávit refleja el impacto del deterioro económico en sus principales socios comerciales dentro y fuera de la UE.

El deterioro comercial se debe a una caída de las exportaciones y no a un incremento de las importaciones

Ese temor lo corrobora el dato de la balanza comercial francesa, también publicado ayer. Francia, el mayor destino mundial de las exportaciones alemanas, registró en agosto una caída en las importaciones del 0,7% en relación con el mes anterior. El ajuste se debió a las menores compras en sectores como aerospacial, automoción o farmacéutico, industrias en las que Alemania es una fuerza dominante.

Aun así, Francia sigue registrando un déficit comercial de más de 5.700 millones de euros, lo que indica que los dos grandes motores económicos de la zona euro acusan problemas que podrían retroalimentarse a uno y otro lado del Rin. Si Francia se para, se resentirán las exportaciones alemanas a ese país, que suponen 100.000 millones de euros al año, frente a los 88.000 millones que tienen como destino EE UU o los 67.000 millones a China. En total, Europa absorbe el 69% de las exportaciones de Alemania.

Alerta en BCE y FMI

Los últimos datos han puesto en alerta a las principales instituciones internacionales. El BCE señaló ayer en su Boletín mensual que “los riesgos que acechan a las perspectivas de las económicas de la zona euro continúan siendo a la baja”. Y advirtió que los factores y premisas en que se basaban sus previsiones de “moderación recuperación para 2015 deben vigilarse de manera estrecha”.

La advertencia del BCE llegaba solo 48 horas después de que el Fondo Monetario Internacional lanzara también negros presagios sobre la economía europea. La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, calculó ayer que hay un 40% de posibilidades de que la zona euro caiga en una tercera recesión.

En la misma dirección apunta el último indicador del sentimiento económico de la Comisión Europea, que en el tercer trimestre de este año sufrió una caída que frenó la mejoría ininterrumpida registrada desde mayo de 2013.

 

Drástica revisión a la baja del crecimiento

Los principales institutos económicos de Alemania recortaron el jueves drásticamente las previsiones de crecimiento del país para este año y el próximo, y criticaron al Gobierno tanto por sus medidas sociales, como por el mantenimiento a rajatabla del déficit cero.

Los centros de estudios presentaron en Berlín su tradicional Diagnóstico Conjunto de Otoño en el que rebajaron las expectativas de crecimiento del PIB de la mayor economía europea al 1,3% (seis décimas menos) y al 1,2 % (ocho décimas). “Nuestra imagen (de los fundamentos de la economía alemana) no ha cambiado de forma radical”, explicó en rueda de prensa Oliver Holtenmöller, especialista del Instituto para la Investigación Económica de Halle (IWH), que basó la revisión a la baja en “un conjunto de elementos negativos”. Entre estas cuestiones que lastran a la locomotora europa destaca, a juicio de estos expertos, la debilidad de la economía global -y en especial el comportamiento de la eurozona-, las incertidumbres geopolíticas -Ucrania, Irak, Oriente Medio- y la endeble demanda interna.