Editorial

Código de buenas prácticas

Los bancos y las aseguradoras relajan sus enfrentamientos. Hace un año, el presidente de Mapfre, Antonio Huertas, sorprendía, en una comparecencia pública con una nutrida representación de ambos sectores, con una durísima crítica contra determinadas prácticas bancarias. En concreto, sus denuncias se centraron en las contraofertas efectuadas por empleados de banca al detectar la domiciliación de una póliza de una entidad competidora, además de en las ventas abusivas de seguros de hogar al suscribir una hipoteca. A raíz de ese movimiento, Unespa –patronal en la que cohabitan aseguradoras independientes y aseguradoras propiedad de grupos bancarios–, se comprometió a identificar esa prácticas irregulares y a aportar medidas que las evitasen. Para ello, su presidenta, Pilar González de Frutos, formó un grupo de trabajo que ha elaborado un código ético al que ya se han adherido un total de 14 entidades. Este código se aplicará, entre otras materias, en “el tratamiento de datos personales, consentimiento y cesión de datos recogidas en la normativa de mediación y de protección de datos de carácter personal que les sean de aplicación”. Un loable paso adelante cuya puesta en marcha debe asegurar la transparencia y la libertad del cliente, sin mermar lo más mínimo la libre competencia.