El ayuntamiento de Barcelona revisará los resultados en octubre

La libertad de horarios comerciales abre un nuevo frente con Cataluña

Entrada de una tienda de Zara en Barcelona.
Entrada de una tienda de Zara en Barcelona.

"Nadie podía pensar hace dos años que los comercios en Barcelona abrieran en festivos”. Fuentes del Ejecutivo resaltan con esta frase los importantes avances que se han producido en Barcelona, cuyos comerciantes se han mostrado tradicionalmente reacios a abrir domingos y festivos. Los grupos municipales de CiU y PP pactaron en junio que los comercios ubicados en las zonas turísticas podían abrir hasta las 18.00 horas (cuatro horas más que la propuesta inicial del gobierno municipal) en el período comprendido entre el 1 de julio y el 15 de septiembre. De ese pacto quedaban excluidas las grandes superficies comerciales situadas fuera de las zonas con grandes flujos de turistas. El alcalde de Barcelona, Xavier Trías, anunció cuando se selló el pacto que en octubre se haría un balance de como ha funcionado. En una entrevista en la televisión pública catalana a finales de agosto, Trías reconoció que el comercio esperaba que esta ampliación comercial tuviese un impacto “mucho más importante” en términos económicos, y “probablemente nos encontraremos con que no es tanto como parecía”.

A la espera de conocer la decisión del consistorio respecto a los horarios comerciales, el Ejecutivo está dispuesto a que se cumpla lo fijado en el plan de liberalización aprobado en julio de 2012, en el que se establecía libertad horaria para las zonas turísticas. No sería la primera vez que lucha por ello. El Ejecutivo ya interpuso en febrero de 2013 un recurso ante el Constitucional para que se suspendiera la ley autonómica que se aprobó en Cataluña para esquivar la norma estatal que elevaba de 72 a 90 las horas de apertura a la semana y de 8 a 10 el mínimo de festivos que pueden abrir al año. El tira y afloja entre ambas administraciones se mantuvo en los meses posteriores. El Ejecutivo acusaba a Cataluña de no cumplir la norma estatal y la administración regional al Gobierno de invadir competencias regionales.

La lucha del Ejecutivo también se trasladó al Ayuntamiento de Barcelona, gobernado por CiU. La Ciudad Condal ha sido la única de los 14 grandes municipios turísticos elegidos por el gobierno (deben tener más de 100.00 habitantes, más de 600.000 de pernoctaciones anuales o 400.00 cruceristas) que no ha contado este verano con una zona de gran afluencia turística con libertad absoluta de horarios comerciales, ya que ha restringido los cierres a las 18.00 horas. Esas restricciones chocan de frente con los planes del gobierno central para impulsar el turismo de compras, que debe disponer de unos horarios de apertura muy flexibles.

El enfado, sin embargo, no es exclusivo del Estado. Las grandes cadenas situadas en las zonas turísticas de Barcelona, entre ellas Zara, que va a abrir una de las tiendas más grandes del mundo en el Paseo de Gracia, han mostrado su descontento por la obligación de que los cierres se fijaran a las 18.00 horas, lo que les ha hecho perder un gran flujo de ventas en la franja horaria de la tarde-noche en la que los turistas vuelven de la playa y realizan sus compras.

El Gobierno vasco apuró hasta la última semana

Barcelona no es el único municipio que se ha mostrado contrario a aplicar la liberalización de horarios comerciales fijada por un decreto de junio de 2012. Bilbao también fue incluida dentro de los 14 grandes municipios que debían contar con zonas de gran afluencia turística con libertad de horarios y ha sido el último que la ha aprobado. El ayuntamiento es el que delimita la zona con libertad de horarios y la comunidad autónoma es la encargada de aprobarla.

El Gobierno vasco siempre se ha mostrado contrario a adoptar las medidas liberalizadoras impulsadas por el Estado y buena prueba de ello es que, al igual que Cataluña, recurrió ante el Tribunal Constitucional el decreto que ampliaba las horas de apertura y los festivos de apertura. Un recurso que no se ha resuelto todavía y que no piensa retirar.

En ese escenario, el Gobierno vasco ha apurado hasta el último momento para dar el visto bueno a las tres zonas (Abando-Indautxu-Garellano, el Casco Viejo y Deusto) con libertad de horarios en Bilbao. El plazo para presentarlas expiraba hoy y la autonomía que no cumpliera esos plazos se exponía a que todo el casco urbano del municipio contara con libertad absoluta de horarios. Finalmente, la resolución salió publicada el lunes en el Boletín Oficial del País Vasco y fija que las tres zonas tendrán libertad de horario comercial solo durante dos meses (julio y agosto).

La norma estatal marca que los municipios sí pueden acotar el tiempo en el que dispongan de libertad comercial (en función de la época en la que hay más tránsito de turistas), pero que no pueden limitar las horas de apertura durante los meses en los que haya libertad comercial absoluta.