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Nuevos eslóganes contra Rousseff

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff es vulnerable a dos de las ideas que ayudaron a Bill Clinton a ganar las elecciones en Estados Unidos en 1992. Los nuevos datos muestran que el país está en recesión, por lo que “es la economía, estúpido” lo que se avecina para las elecciones de octubre. Mientras tanto, la repentina subida de Marina Silva como contrincante hace que “el cambio frente a más de lo mismo” sea también un tema de gran alcance.

Las cifras de PIB del segundo trimestre de Brasil, publicadas el viernes, muestran una caída del 0,6% en la producción del primer trimestre y una contracción del 0,9% interanual. La situación presupuestaria también se está deteriorando. El déficit de Brasil antes del pago de intereses alcanzó los 2.100 millones de dólares (unos 1.900 millones de euros) en julio a pesar de que el objetivo del gobierno era el superávit. El déficit de todo en el presupuesto en los últimos 12 meses alcanzó el 3,8% del PIB, un nivel preocupantemente alto a la vista de la sustancial deuda de Brasilia y su récord de gasto. Y la inflación, en el 6,5% en los 12 meses anteriores a julio, se encuentra en lo más alto de la banda que tiene como objetivo el banco central.

El momento en el que llegan estas noticias permite a oponentes de Rousseff sacar partido político del famoso lema de Clinton.

La candidata del Partido Socialista de Brasil, Marina Silva, sí que puede afirmar que ofrece un cambio real

Luego está la aparición de Silva, que se convirtió en candidata del Partido Socialista tras la muerte de Eduardo Campos en un accidente de avión. Ella puede afirmar que ofrece un cambio real. La economía también ofrece un aliciente en la campaña del candidato del Partido de Social Democracia Brasileña, Aecio Neves, pero según las últimas encuestas es Silva quien podría hacerse con el segundo lugar detrás de Rousseff en la primera vuelta de las elecciones el 5 de octubre y luego quitarle el puesto en una segunda vuelta.

Las consecuencias de la tragedia de Campos se suman a la mala suerte de la presidenta, pero el estado de la economía es en gran parte resultado de un gasto excesivo y de la intromisión industrial en su mandato.