Editorial

Más competencia, mejor formación

La formación en España necesita una revisión en toda regla. No solo por los inauditos fraudes y desviación de fondos públicos que la han asolado, tan inadmisibles como la peor corrupción, sino por la demostrada ineficacia, carencia de controles y escasa aportación a las necesidades reales de las empresas de la que ha venido haciendo gala año tras año. El BOE publicó ayer, cuando quedan solo cuatro meses para que acabe el año, la convocatoria para la concesión de subvenciones a planes de formación de trabajadores en 2014. La principal novedad es que amplía del 30% al 50% la parte de ayudas (un total de 138,9 millones) a las que podrán optar los centros privados acreditados, junto a las organizaciones patronales y sindicales. Tras meses de negociación con patronal y sindicatos, el Ministerio de Empleo ha diseñado un nuevo modelo con financiación más transparente para zanjar los problemas de fraude del sistema actual. El hecho de que aumente la competencia debe ser un seguro contra esas malas artes, que roban derechos y dinero a los trabajadores generalmente más necesitados. Esta es una convocatoria de transición y el año que viene los centros privados debidamente acreditados podrán acceder en concurrencia al 100% de los fondos, y patronal y sindicatos ya no serán juez y parte en las adjudicaciones. Más control y exigencia de mayor calidad ayudarán a una formación que realmente sea útil.