El sector prevé la mejor campaña desde el inicio de la crisis

La reforma fiscal elevará hasta en un 10% las aportaciones a planes de pensiones

Interior de una oficina bancaria
Interior de una oficina bancaria

El proyecto de ley de reforma del IRPF, aprobado el pasado 1 de agosto en consejo de ministros, trajo un inesperado y prometedor cambio para los planes de pensiones privados: la posibilidad de rescatarlos al cabo de diez años. Se añade así una opción más de reembolso previo al momento de la jubilación frente a las dos ya existentes, la enfermedad grave y el desempleo de larga duración. Y se inyecta al producto unas dosis de liquidez que lo potenciará como fórmula de ahorro, capaz de impulsar notablemente las aportaciones que se realicen en los próximos años y de propiciar que la tradicional campaña de planes de pensiones de este año pueda ser la más propicia desde el inicio de la crisis, según reconocen fuentes del sector.

La modificación forma parte de un proyecto de ley que deberá ser trasladado al Congreso y que podría sufrir aún nuevos cambios, pero los expertos se muestran confiados en el efecto positivo del citado nuevos supuesto de liquidez. “Va a incentivar el ahorro a largo plazo y a quitar el miedo de muchos inversores a la falta de liquidez propia de los planes de pensiones”, sostiene Luis Sáez de Jáuregui, director de Vida, Pensiones y Servicios financieros de AXA. En su opinión, la nueva ventana de liquidez podría contribuir a elevar las aportaciones netas –descontados los reembolsos– en entre un 5% y un 10% en un ejercicio completo, aunque todavía sean necesarios nuevos elementos para valorar el alcance global de la medida. “Es positiva y va a favorecer el crecimiento del producto”, añade.

Para Rosa María di Capua, socia de la consultora Mercer, la opción de poder rescatar un plan de pensiones al cabo de diez años “tendrá sin duda un efecto llamada sobre la campaña de este año”. Tradicionalmente, el mayor volumen de aportaciones a planes de pensiones privados se produce en la recta final del año, cuando los inversores deciden sacar el máximo provecho de la ventaja fiscal del producto –las aportaciones reducen directamente la base imponible de la declaración de la renta– y bancos y aseguradoras activan su maquinaria comercial.

Fuentes del sector reconocen que la de este año podría ser la mejor campaña de planes de pensiones desde el inicio de la crisis y ayudará al resurgir de un producto que se ha visto duramente castigado en los últimos años. Los planes de pensiones individuales han perdido cerca de 900.000 partícipes en tres años y medio, desde los 8,6 millones que llegó a tener el sistema en 2010 hasta los 7,71 millones con que finalizó el mes de junio.

“Es posible que podamos ver en el futuro un incremento de aportaciones por el aumento de liquidez, ya que se amplía el universo de ahorradores a los que puede encajar”, señalan desde una de las principales gestoras de la banca española. De hecho, la opción de disponer de lo ahorrado pasados los primeros diez años acerca a los planes de pensiones hacia los fondos de inversión para un horizonte de medio y largo plazo. “Una vez entren en vigor las nuevas medidas, los planes de pensiones van a ser algo más sustitutivos de lo que eran antes, aunque las diferencias de fiscalidad que siguen existiendo entre un producto y otro los hacen complementarios”, añaden en una gestora.

El plan de pensiones, hasta ahora concebido como producto con el ahorro cautivo por muchos años, podrá rescatarse al cabo de diez años pero tributará por las ganancias como rendimiento del trabajo, al tipo marginal del contribuyente, que podrá ser de un máximo del 45%. El fondo de inversión, sin la ventaja fiscal de la reducción por las aportaciones, tributa en cambio a un gravamen inferior, el propio del tipo del ahorro, que oscilará entre el 19% y el 23% con la reforma.
En Axa señalan que el fondo no invierte habitualmente tan a largo plazo como los planes de pensiones, ni siquiera a diez años, aunque los cambios obligarán a un competencia más estrecha. “Los planes de pensiones deberán emplearse más a fondo en la búsqueda de rentabilidad”, añaden en Mercer.

Más rivalidad en el ahorro de perfil conservador

La reforma fiscal presentada por el Gobierno traerá notables cambios para el ahorro. Además de una rebaja en los tipos de gravamen, que oscilará del 19% al 23% desde la horquilla actual del 21% al 27% y de la eliminación de la penalización a las plusvalías obtenidas a más corto plazo –dejarán de tributar al tipo marginal–, Hacienda ha creado una nueva figura, el Plan Ahorro 5. Se trata de un producto de ahorro que, bajo la fórmula de una cuenta o seguro, exime de impuestos a las ganancias logradas al cabo de cinco años. Esta nueva fórmula promete irrumpir con fuerza en el mercado en disputa del ahorro más conservador y entrará directamente en competencia con los PIAS, o planes individuales de ahorro sistemático.
Los PIAS, surgidos de la reforma fiscal de 2006 como vía con la que ampliar las opciones del ahorro previsión, permiten ahora que la ganancia quede libre de impuestos para inversiones que se mantengan al menos diez años y se rescaten en forma de renta. Pero la reforma reducirá ese plazo de diez a cinco años, el mismo tiempo que se requiere en el Plan Ahorro 5 para obtener idéntico beneficio fiscal.
El límite anual de las aportaciones en los PIAS es de 8.000 euros –superior a los 5.000 euros que regirá en el Plan Ahorro 5–, con un límite global que no podrá rebasar los 240.000 euros en diez años. En el sector reclaman que se flexibilice el límite anual en el PIAS, de modo que pueda aprovecharse en mayor medida el producto, aunque se mantenga la limitación de conjunto en los 240.000 euros.