La compañía de Jaén trabaja ahora en un prototipo de envase de plástico reciclado
Caiba fabrica preformas, como llaman en el sector a los prototipos de envase, una especie de tubo de ensayo que recibe un tratamiento hasta convertirse en un bote.
Caiba fabrica preformas, como llaman en el sector a los prototipos de envase, una especie de tubo de ensayo que recibe un tratamiento hasta convertirse en un bote.

La mejor réplica de una botella de vidrio

Caiba es pionera en la fabricación de envases de plástico en España. Su especialidad es el PET, la mejor imitación del vidrio, por su transparencia

Lineal del aceite de oliva de cualquier súper, híper o tienda de barrio. Ganan por amplia mayoría botellas que lucen casi la misma transparencia del vidrio, solo que están hechas de plástico PET.

Detrás de esos envases, de los de las principales marcas de aceite, está Caiba, una compañía familiar que cambió hace dos generaciones la venta de carbón por la fabricación de envases de plástico.

“Cuando mi abuelo empezó, muchas calefacciones funcionaban con carbón, pero poco a poco esta costumbre fue decreciendo, hasta que mi padre empezó a fabricar envases”, cuenta Jorge Baños, socio junto a su hermano de la compañía familiar.

El 75% del aceite de oliva que se vende en España se ofrece en botellas de PET

El heredero de la originaria Carbones, Industrias y Baños supo ver a finales de los años sesenta el recorrido que tendría el material que mejor imita al vidrio y que ha terminado por imponerse en el sector de la alimentación.

El 75% del aceite de oliva que se vende en España va dentro de botellas de plástico PET. Pero en la época en la que arrancó la segunda generación de Caiba los envases de un solo uso eran aún algo muy lejano.

Francia ya envasaba en plástico. De allí trajo su idea el padre de Jorge Baños. “El primer envasador al que presentó una botella de polietileno para aceite poco menos que lo echó de su despacho. Que si estaba loco. ‘¿Cómo vas a tirar 22 pesetas a la basura?”.

El empresario en cuestión se refería al dinero que entonces se devolvía en las tiendas por el retorno de envases usados, una práctica que se mantuvo hasta bien entrados los años ochenta, cuando se impusieron en el mercado los envases de usar y tirar, por más ligeros y baratos.

El negocio de la actual Caiba bebe de esa primera botella de plástico para envasar aceite, aunque ahora se ha expandido a otros muchos productos de consumo para alimentación, limpieza e higiene personal.

De sus centros de producción de Ribarroja (Valencia) y Santa Ana (Jaén) y de las fábricas que tiene dentro de las plantas de 14 de sus 500 clientes salen cada año 1.000 millones de preformas, como aquí llaman a los prototipos, y 550 millones de envases. “Estar en casa de los clientes ahorra en transporte. En un camión caben 8.000 envases de cinco litros o 140.000 preformas”.

La mitad del bote, de PET reciclado

La mejor réplica de una botella de vidrio

La compañía tiene previsto empezar en septiembre las primeras pruebas para fabricar envases de PET reciclado. “Hay una gran demanda para uso alimentario”, comentan en Caiba.

La ley permite a los fabricantes incluir hasta el 50% de este material en los envases, para limitar el riesgo de migración de sustancias del material a los alimentos.

Agua mineral, refrescos, vino, aceite de oliva, kétchup, mayonesa, cacahuetes, detergentes, geles y cremas de baño de muchas marcas conocidas y también blancas se venden dentro del plástico PET de esta compañía, que cuenta con su propio taller de matricería.

En él, un equipo de diseñadores crea la primera forma de los envases para sus clientes, algunos estándares, otros personalizados, un empujón a la imagen de muchas marcas. 

El 70% de las ventas de la compañía procede del sector de la alimentación, “pero ya es muy maduro, el PET está totalmente integrado, sobre todo en agua y refrescos. Vemos mayor crecimiento en los demás sectores. Hace cuatro años, todo lo que no fuera alimentación representaba el 15% de nuestra facturación. Ahora, es el 30%”, comenta Baños, dedicado a la exportación.

Caiba facturó un 12% más en los primeros seis meses del año respecto al mismo periodo del año anterior.

El año pasado exportaron por valor de 67 millones de euros, el 15% de su cifra de negocios. Marruecos, Túnez, Libia, Francia y Córcega aglutinan el grueso de sus ventas fuera, por cercanía. “Cuanto más cercano es el destino, más competitivo resulta. El negocio del envase es muy agradecido”, rematan en la empresa.

También lo es porque la cartera de clientes de la compañía está muy atomizada. El que más peso tiene en su facturación representa el 5% de las ventas de la empresa, que han ganado mucha fuerza en lo que va de año gracias a la prohibición de las aceiteras rellenables auspiciada por la Comisión Europea, que obliga a sustituirlas por envases de un solo uso.

La medida, que entró en vigor el pasado 1 de enero, ha supuesto “un auge increíble del PET”, señalan en esta compañía.

No lo ven igual los hosteleros. Como explicó el secretario general de la Federación Española de Hostelería y Restauración, Emilio Gallego, cuando se aprobó la norma, para el sector es “un derroche absoluto” y, además, tendrá “una “incidencia indudable en los costes”.

Cómo apurar al máximo el tubo de kétchup

Vista de seis máquinas sopladoras en plena fabricación de nuevos envases.
Vista de seis máquinas sopladoras en plena fabricación de nuevos envases.

Da igual apretar el bote de kétchup o de cualquier crema o salsa hasta que aguanten las fuerzas. No saldrá todo lo que hay dentro.

El plástico PET tiene unas características químicas que provocan la adhesión de toda sustancia con base de aceites a su superficie. “Hasta el 10% de lo que pagas se queda en el envase”, calcula Caiba.

La compañía estudia cómo remediarlo junto al Instituto de Ciencia y Tecnología de Polímeros del CSIC en un proyecto conjunto que dará sus primeros resultados el año que viene.

La investigación sigue adelante tras un parón por falta de presupuesto del organismo público de investigación, que tuvo que frenar la compra de materiales.

Datos básicos

Vista aérea de la planta de Caiba en Alcalá la Real, en Jaén.
Vista aérea de la planta de Caiba en Alcalá la Real, en Jaén.

16 fábricas en España
La compañía, que tiene 130 empleados en España, cuenta con dos plantas propias en Valencia y Jaén donde fabrica preformas y envases. A ellas suma otras en las instalaciones de 14 clientes. El motivo de esta decisión es ahorrar en el transporte. En un solo camión caben 8.000 envases de cinco litros o 140.000 preformas de la misma capacidad.

Expansión
El de la alimentación es el sector que más envases de plástico PET ha absorbido hasta ahora. De hecho, representa el 70% de las ventas de Caiba. Ahora, la compañía aspira a crecer en el envasado de productos de limpieza e higiene natural, que ha registrado un crecimiento del 15% en los últimos cuatro años y ya representa el 30% de la facturación de la empresa.

Ingresos
Caiba cerró los primeros seis meses del año con una cifra de negocio de 36 millones de euros. En 2013, la compañía registró 68 millones en ventas.

Exportación
Salir fuera, pero cerca de España. Cuanto más cercano es este negocio, más competitivo resulta. El norte de África y Francia son los dos principales mercados del fabricante de plástico PET en el exterior. El año pasado, la exportación ascendió a 67 millones de euros, el 15% de su cifra de negocio.

Nuevas plantas
El fabricante trabaja en dos nuevas integraciones, es decir, la instalación de plantas en la sede de sus clientes, donde se producen las preformas. Esta forma de trabajar, conocida también como in house, es una de las especialidades de la compañía: reduce costes de transporte y logística y contribuye a la protección del medio ambiente.